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El ejército EE.UU. también ve cercana una crisis petrolera mundial

  • lunes, 12 abril 2010 @ 13:29 CEST
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Informes

Otro informe oficial más que se suma al creciente reconocimiento de que el futuro suministro de petróleo podría ser insuficiente para la demanda proyectada: el Joint Operative Environment 2010 (fichero PDF, 3,3MB), preparado por el US Joint Forces Command, afirma que

Asumiendo los escenarios más optimistas para una producción de petróleo mejorada a través de mejores métodos de extracción, el desarrollo de petróleos no convencionales (como las pizarras bituminosas o las arenas asfálticas) y los nuevos descubrimientos, la producción de petróleo estará bajo una gran presión para satisfacer una demanda futura (en 2030) de 118 millones de barriles por día. (…)

Para 2012, la capacidad ociosa de producción de petróleo podría desaparecer por completo, y tan pronto como en 2015, el déficit en producción podría ser de casi 10 millones de barriles diarios.

Parte del estudio (que tiene una perspectiva más amplia, tocando la demografía, la economía, los alimentos, el agua, las pandemias, los desastres naturales y otros fenómenos) analiza someramente algunas de las alternativas energéticas, proponiendo la apertura de áreas cerradas a la explotación petrolífera y el incremento de la producción de petróleos convencionales, aunque recuerda que en el caso del crudo no convencional en Norteamérica, el coste en agua limitaría el suministro para la agricultura y otros usos humanos.

En cuanto a la energía nuclear, se la menciona como una posible fuente de electricidad para el transporte electrificado, y cita la oposición popular y los residuos como obstáculos a su desarrollo.

Es significativa la mención que este estudio, recordémoslo, originado en los estamentos militares, hace de la OPEP. Según este se estima que estos países productores tendrán que aumentar su producción como mínimo desde los 30mbd actuales a los 50mbd, y que el único país que está invirtiendo suficiente dinero en aumentar la producción es Arabia Saudí.

El Joint Operating Environment 2010 realiza un diagnóstico de las posibles respuestas a un escenario en el que la OPEP no produce lo que se le demanda:

Las naciones de la OPEP seguirá siendo un foco de interés de las grandes potencias. Estas naciones pueden tener un interés en aumentar la inhibición de la producción, tanto para conservar los suministros limitados como para mantener los precios altos. Si una de las naciones consumidoras elegir intervenir por la fuerza, el "arco de inestabilidad" que va desde el norte de África hasta el sudeste de Asia podría convertirse fácilmente en un "arco de caos", implicando a parte de las fuerzas militares de varias naciones.

Las naciones de la OPEP tendrán dificultades para invertir gran parte de los ingresos de las exportaciones de petróleo. Aunque invertirán partes sustanciales de dichos activos a nivel mundial a través de fondos soberanos de riqueza -inversiones que vienen con sus propias dificultades políticas y estratégicas - las experiencias pasadas, junto con la evaluación de su propia flaqueza militar, sugieren la posibilidad de una escalada militar. Con el costo de las armas de precisión que se espera que disminuya y una disponibilidad cada vez mayor, los comandantes de la Joint Force podrían tener que operan en entornos en los que incluso los enemigos pequeños, pero ricos en energía, disponen de fuerzas militares con capacidades tecnológicas avanzadas. Estas podrían incluir sistemas avanzados robóticos, cibernéticos o incluso sistemas contra ataques desde el espacio.

Por último, suponiendo que las fuerzas que promueven el extremismo radical en la actualidad no se disipen, una parte de los beneficios de la OPEP podría encontrar su camino hacia las arcas del terrorismo, o hacia manos de movimientos con objetivos profundamente antimodernos y antioccidentales - movimientos que tienen a su disposición un número creciente de jóvenes desempleados dispuestos a atacar a sus supuestos enemigos.

Como complemento a la lectura de este informe, recomendamos la lectura del especialista en seguridad internacional y geopolítica de la energía Michael T. Klare, que escribe en The Nation ("Two, Three, Many Afghanistans") sobre la nueva visión de la administración Obama de la postura militar estadounidense.

Para Klaire, Obama y el Secretario de Defensa Robert Gates, de la misma manera que hizo Kennedy y McNamara frente a las amenazas del sudeste asiático, pretenden renovar las fuerzas armadas estadounidenses para adaptarlas a los "futuros Afganistanes". Según el autor del artículo, esto no hará más que hinchar aún más los presupuestos de defensa, ya que la expansión de las nuevas unidades y métodos operativos no se hará en detrimento del despliegue de fuerzas convencionales. Además, Klare piensa que la actual experiencia en Afganistán no invita al optimismo, ya que "supone un riesgo de implicación en una serie interminable de guerras, que desgastarán al ejército y lanzarán a más y más no occidentales contra los Estados Unidos, algo que ya advirtió el Che en su famosa afirmación en 1967.