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Cómo un estudiante de 22 años descubrió el fraude de la AIE

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¿Recuerdan la polémica revelación del diario británico The Guardian acerca de las supuestas manipulaciones de la Agencia Internacional de la Energía respecto al cenit del petróleo?

Una fuente anónima de la AIE confesó al periódico británico que la agencia había subestimado la tasa de declive de los campos petroleros, y que sus previsiones de suministro estaban infladas y no tenían justificación. Según esta misma fuente y otra que ya no trabaja en la AIE, el origen de esta manipulación eran las presiones que ejercían los EE.UU., que no querían que cundiese el pánico en los mercados.

Ahora se nos presenta una nueva revelación en esta historia: el proceso a partir del cual las opiniones de este informante anónimo de la AIE llegaron hasta el diario The Guardian. Lo explica el artículo publicado en The Ecologist "How a 22-year-old student uncovered peak oil fraud".

Así parece ser: Lionel Badal, un estudiante de la Universidad de Exeter en el Reino Unido que preparaba un master sobre el cenit del petróleo ha sido el causante de que las confidencias anónimas de un empleado de la AIE llegasen a la opinión pública.

De forma resumida, la historia se desarrolla así:

  • Lionel pide una entrevista a la AIE para entrevistar a uno de sus altos funcionarios y le es concedida. Más tarde el entrevistado es substituido por uno de los principales economistas de la agencia.
  • En diciembre de 2008 Lionel se encuentra con el funcionario en las oficinas de la agencia en París. Al principio el entrevistado se muestra reticente, y muestra su incomodidad ante el hecho de que él será el único entrevistado que aún se encuentra en activo. Según Lionel: "era obvio que no quería ser el único que hablaba".
  • La entrevista, según Lionel es "interesante pero sin nada revelador", pero eso cambia cuando se le pregunta por el cenit del petróleo. En ese momento el entrevistado afirma que de hecho, está muy preocupado por el cenit del petróleo, compartiendo algunas de las preocupaciones más serias acerca del asunto.
  • En primavera de 2009 Lionel acaba su trabajo y contacta con el funcionario de la AIE para enviárselo. También le comunica que se ha entrevistado con algunos parlamentarios franceses preocupados por el cenit del petróleo. Entonces el funcionario le dice que siente respeto por uno de los parlamentarios franceses que han hablado con Lionel y que aceptaría hablar con ellos acerca de lo que su organización piensa realmente acerca del cenit del petróleo.
  • En julio de 2009 Lionel organiza un encuentro con el funcionario de la AIE y la parlamentaria francesa Corrine Lepage, ex ministra de medioambiente y muy conocida en la política francesa. El funcionario explica que los informes han sido modificados y que ha habido presiones de los EE.UU. hacia la AIE. Al final de la reunión el funcionario de la AIE acuerda escribir un informe para la parlamentaria.
  • Lionel piensa que eso no es suficiente, que el público debe saberlo, así que decide contactar con periodistas británicos al mismo tiempo que pide al funcionario que cuente su historia a estos de manera anónima, a lo cual accede.
  • En septiembre de 2009, Lionel contacta con dos periodistas, uno de The Economist y otro de The Independent. El periodista de The Independent no se muestra muy convencido, mientras que el de The Economist accede a reunirse con él el mes siguiente. Según las impresiones de Lionel, el periodista de The Economist parece mantener una postura diferente a la línea del semanario y que este no se arriesgaría a publicar una historia sobre el cenit del petróleo.
  • En octubre de 2009, Lionel contacta con Ashley Seager de The Guardian, tras leer un artículo suyo acerca del cenit del petróleo. También informa a George Monbiot, columnista sobre medioambiente en el mismo periódico. Finalmente, Seager deriva la historia a Terry Macalister, editor de energía de The Guardian.
  • La AIE prepara la presentación de su informe WEO 2009 en Londres, para el mes de noviembre, circunstancia que Macalister quiere aprovechar para darle la máxima cobertura al asunto. Finalmente, Macalister habla con el funcionario de la AIE y publica la historia el mismo día que la agencia presenta su informe

Probablemente, las cosas no son tan sencillas como parecen dentro de la AIE. De hecho, en el mismo momento en que Lionel Badal habla con el funcionario-confidente (diciembre de 2008), se acaba de publicar el World Energy Outlook 2008, donde por primera vez se hace una estimación del declive de los mayores yacimientos mundiales de petróleo, rompiendo así una tradición de los WEO según la cual los pronósticos sobre el suministro futuro de petróleo son simplemente una extrapolación de la demanda prevista.

El WEO 2008 parece ser la culminación de una campaña, iniciada primero por un director de la AIE a punto de jubilarse, Claude Mandil, y continuada después por su economista jefe, Fatih Birol, que parece tener como objetivo variar el discurso optimista habitual de la agencia.

Sea por lo incómodo de su mensaje o bien porque en estos momentos la máxima preocupación de los gobiernos sea volver cuanto antes a la insostenible senda del crecimiento económico, ni las advertencias de la AIE, ni las denuncias periodísticas, ni la peripecia del intrépido estudiante parecen haber tenido mucho efecto en las políticas públicas. Estas se mueven entre la obsesión por reducir la cuestión del modelo energético a las emisiones de GEH y la gestión de los grupos de presión industriales, ya sea en su vertiente verde o en su vertiente nuclear.

Mientras tanto, y aún contando con una ingente cantidad de datos acerca de las dificultades de realizar la necesitada transición energética y su incompatibilidad con el sistema económico y social imperante, léase, capitalismo, tanto en su vertiente neoliberal como de estado, todas las políticas efectivas se dirigen hacia la vuelta a los bordes del precipicio, a la mayor velocidad posible. Se hace difícil discernir si lo que se quiere es acabar con esto lo antes posible, o si bien perdura la fantasía de que tanta velocidad puede servir para superar el abismo.