Bienvenido(a) a Crisis Energética viernes, 19 abril 2019 @ 20:56 CEST

Los dragones y el instinto

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Artículos Dudo entre escribir una nueva fabula, o enumerar los pormenores de la situación y al fin relatar las conclusiones del análisis. Dado el nulo éxito de lo segundo, fabularé.

Los dragones dormidos aguardan bajo el mar a la sangre del hombre. Nadie quiso que jamás despertaran, pero el tributo debería ser pagado algún día. Sin ellos los inmensos barcos no podrían seguir navegando, y llevar a buen puerto a la tripulación y el pasaje en un viaje infinito. Caminar por el fondo del vasto océano es triste para quien por la superficie va, sin esfuerzo. Las almas requeridas para mantener su sueño crecen sin parar, y esas bestias, puestas allí necesitan ya tantas como las que ya hay, y tal vez habrá.

Pero… ¿Cómo?

La pena aflora mirando la miseria, una especie en peligro de extinción, se extingue. Pero la pena solo es un suspiro egoísta del que ve su miseria en la puerta afrontada con dragones. Escalofríos inquietos del miedo que quiere ayudar se extienden, al ver el tránsito de la solidaridad a la supervivencia, al instinto. El instinto al fin. Años ya la solidaridad pataleo en contra de los dragones, sin fruto. Solo la solidaridad pudo hacernos caminar con dignidad, pero no puede matar a los dragones, que seguirán aguardando la sangre del hombre.

El duro futuro de la tripulación no será mejor con un dragón a su lado, pues el instinto es capaz de devorarlo todo, a sí mismo.

Dudas siempre habrá, cada vez menos.

Atentamente, Hari Seldon.