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Índice de felicidad planetaria: el progreso es otra cosa

  • viernes, 10 julio 2009 @ 12:40 CEST
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Informes

La New Economics Foundation (NEF), una organización británica que nació en los años 80 con el propósito de influir en las reuniones del G8, ha publicado recientemente un informe titulado "The Happy Planet Index" (fichero PDF, 5,2MB).

El informe presenta un nuevo concepto para medir el progreso real, el HPI (Happy Planet Index), que se opone al PIB como única vara de medir los avances de las sociedades humanas. Según la NEF, los dogmas que han campado a sus anchas durante las últimas tres décadas han sido desacreditados. La persecución del crecimiento económico manifestada en el crecimiento del PIB no ha evitado que más de la mitad de la población viva con menos de 2,5$ diarios, que los desequilibrios crezcan día a día, y de hecho, en la situación actual, las condiciones de vida para muchos se están deteriorando a marchas forzadas.

Si el HPI original se lanzó en 2006, identificando la salud y una experiencia positiva de la vida como objetivos humanos universales, al mismo tiempo que el precio a pagar no sea la propia Tierra, en esta nueva versión se han mejorado los datos, incluyendo 143 países y el 99% de la población mundial. Los tres indicadores del HPI se mantienen: una esperanza de vida larga, satisfacción por la vida y una huella ecológica baja.

Los resultados del estudio demostrarían que nuestra idea de progreso es errónea. Según el estudio aunque en los países ricos es donde las personas afirman vivir una vida más feliz y sana, el precio que se paga es la insostenibilidad ecológica. Al mismo tiempo, otros países menos ricos, con huellas ecológicas menores y sin embargo buenos niveles de salud y satisfacción. Para los autores del informe, esto significa que es posible vivir una buena vida sin que nos cueste, literalmente, el planeta.

El país que mejor puntúa es Costa Rica, con un índice de 76,1 sobre 100. Este país tiene la segunda mayor esperanza de vida mundial y el segundo mayor índice de satisfacción, y su huella ecológica es de 2,3 Ha globales, solo un poco por encima de las 2,1 Ha globales que se consideran "sostenibles". Los siguientes países en la lista hasta la décima posición, excepto uno, son todos latinoamericanos. De estos, el que más alto está, tanto en términos tradicionales como los del HPI es Brasil, colocado en novena plaza.

Por la parte baja de la clasificación, los peores diez países clasificados, encontramos solo países africanos subsaharianos, con Zimbawe como peor país del mundo en la clasificación del HPI.

De los países desarrollados, Holanda es el mejor clasificado, en el puesto 43, con Reino Unido en el 74º, seguido por Japón y España (puestos 75 y 76 respectivamente). Los Estados Unidos ocuparían el puesto 114, mientras que solo hay un país desarrollado en una posición pero: Luxemburgo, en el puesto 122.

Según el informe, y respecto al anterior realizado en 2006 y datos anteriores, países como Alemania, Rusia o Brasil han mejorado su posición, mientras que los tres países más poblados (China, India y EE.UU) han perdido posiciones. Tampoco los países agrupados en la OCDE han salido muy bien parados. La mayoría han perdido posiciones, dado que mientras la esperanza de vida ha aumentado un 15% en los últimos 45 años, la huella ecológica ha aumentado un 72%.

El informe concluye que es posible vivir vidas largas y satisfactorias con una fracción de la huella ecológica actual, poniendo como ejemplo Holanda, donde se vive de media un año más que en los EE.UU. y su huella ecológica (aunque igualmente insostenible), es menos de la mitad que la de los EE.UU., convirtiendo a los Países Bajos el el doble de eficientes ecológicamente que los EE.UU.

La iniciativa de la New Economics Foundation propone una nueva narrativa de lo que significa progreso que haga posible la buena vida sin que paguemos con el planeta por ello. Para ello, determina que el exceso de consumo en los países ricos representa una de las principales barreras para el bienestar mundial, y por ello propone que los gobiernos deberían esforzarse en encontrar modelos económicos que no dependan del crecimiento constante para conseguir estabilidad y progreso. Con este objetivo, la NEF propone tres medidas a los gobiernos del mundo:

  • Que se mida el bienestar de las personas y su impacto medioambiental de manera consistente y regular, y que se desarrolle un marco de contabilidades nacionales que considere la interacción entre los dos como una guía hacia el bienestar sostenible.
  • Que las naciones desarrolladas establezcan un objetivo de un HPI de 89 en el 2050, lo que significaría reducir la huella ecológica per capita hasta las 1,7 Ha globales, incrementando la satisfacción media hasta el 8 (en una escala de 10) y continuar incrementando la esperanza de vida hasta los 87 años.
  • Que las naciones desarrolladas y la comunidad internacional apoyen la consecución de los mismos objetivos para las naciones en desarrollo para 2070.