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El cenit de las exportaciones de petróleo al acecho

  • domingo, 07 junio 2009 @ 10:53 CEST
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Artículos En las complejas interacciones entre demanda y suministro de petróleo, además del factor agotamiento, tan tratado en esta web, se le debe añadir otro factor importante: la evolución de las exportaciones. En el futuro, el suministro de petróleo va a quedar concentrado cada vez más en un puñado de países. Se espera que los países no pertenecientes a la OPEP lleguen a su cenit de producción alrededor de 2015. Una vez pasado este punto, los incrementos de producción solo podrán venir del cartel de países exportadores de petróleo.

La concentración cada vez mayor de la extracción en los países exportadores condicionará el mercado mundial del petróleo con arreglo a diferentes condicionantes. Por ejemplo, no todos los países exportadores tienen políticas aperturistas de su sector energético. Ni en Arabia Saudita ni en México pueden entrar compañías extranjeras en las condiciones que el nuevo Irák post-invasión ofrece, por ejemplo. En otros lugares, lo que falta son garantías jurídicas para las inversiones. Esto condicionará los niveles de inversión en nueva capacidad, reduciendo posiblemente la intensidad con la que se explotarán los yacimientos restantes.

Junto a estos condicionantes, otras cuestiones, como el consumo interno, afectarán también a cómo contribuyen estos países al comercio internacional. Durante la escalada de precios del crudo en los últimos años se ha producido una enorme transferencia de capital hacia los países exportadores. Uno de los efectos de esta transferencia ha sido estimular las economías locales de los países exportadores, produciendo un aumento en su consumo de petróleo. Si además estos países, como sucede en casi todos los miembros de la OPEP mantienen precios "populares" de los derivados del petróleo, a pesar de su cotización internacional, es más probable aún que el consumo interno aumente.

Este conjunto de circunstancias ha llevado a algunos estudiosos del cenit del petróleo a presentar un escenario en el que el mundo, antes de llegar al definitivo cenit del petróleo geológico, llega a otro tipo de cenit, el cenit de las exportaciones de petróleo. El geólogo tejano Jeffrey Brown fue el primero en definir este escenario como Export Land Model, inspirándose en el trabajo previo de Matthew R. Simmons. Brown lo define como un declive en las exportaciones de petróleo que resultan cuando las naciones exportadoras experimentan al mismo tiempo un cenit de producción de petróleo y un incremento en el consumo doméstico de petróleo, resultando ambos casos en un declive de las exportaciones en tasas más altas que el mero declive de su producción una vez pasado el pico.

En la reunión de ASPO Irlanda en otoño de 2007, Jeff Rubin, economista jefe de CIBC World Markets se convirtió en el primer experto de un banco que abrazaba las tesis de Simmons y de Brown, convirtiéndolas en uno de los ejes de su presentación (fichero PDF, 88KB). En la reunión de ASPO España de otoño de 2008, fue Luis de Sousa, de ASPO Portugal, quién presentó (fichero PDF, 4MB) de nuevo el mismo escenario.

Inspirado en el trabajo de Sousa, Pedro Prieto, vicepresidente de AEREN, presenta ahora un informe titulado "El cenit de las exportaciones de petróleo: aún peor" (fichero PDF, 136KB), en el que trata de analizar algunos de los rasgos de estos escenarios de caídas de las exportaciones de petróleo, que según Prieto empeorarían aún más el pronóstico del cenit del petróleo mundial.

Pedro Prieto combina datos históricos de British Petroleum y del CIA World Handbook y datos de prospectiva de ASPO con diversos escenarios de crecimiento económico, incluido el de un decrecimiento económico forzado como el que estamos observando estos meses. Los resultados a los que llega Pedro Prieto muestran que los tres grandes bloques económicos mundiales más consumidores de petróleo (EE.UU., Europa y Japón) entrarían en conflicto entre sí por el petróleo entre 2015 y 2021. Prieto añade también a la ecuación a China, India y Pakistán, además de consideraciones de geopolítica que afectan a países secundarios pero no menos importantes como Venezuela, Afganistán e Irak.
Desde luego, debo admitir que determinados aspectos sociopolíticos, como por ejemplo, que los chinos dejasen de adquirir bonos del Tesoro de los EE. UU. (o que decidiesen sacar al mercado de repente todos los que ya poseen) podría equivaler, de facto al comienzo de una Tercera Guerra Mundial. El momento para un conflicto de este tipo podría darse, según los supuestos anteriores (figura 2) entre 2010 y 2015, si los supuestos de “cruce de líneas” son correctos en lo esencial y si los chinos llegan a tener que entrar en liza por los recursos y creen que el arma de los bonos es una de sus posibilidades.

Sin embargo, otros conflictos entre los excluidos y los grandes y poderosos consumidores pueden estar ocurriendo ya y de hecho creo que están ocurriendo (Nigeria, Colombia, Venezuela, Afganistán, Irak, etc., etc.). El poderosísimo ejército de los EE. UU. que es muy intensivo en consumo de energía, está alcanzando su nivel máximo de incompetencia. El coste de un misil guiado es el equivalente a los ingresos de toda una vida (y por tanto, a la vida misma) de entre 50 y 100 civiles pakistaníes. Por tanto, no habrá capacidad suficiente (ni en términos económicos ni energéticos) para permitirse la flota de aviones sin tripulación y misiles y satélites de vigilancia, etc., etc. para “resolver” conflicto alguno a favor de los EE. UU. como consumidor en busca del recurso en ninguna de esta pobladas áreas.