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Las bases materiales del colapso del sistema financiero internacional

  • viernes, 29 mayo 2009 @ 08:54 CEST
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Artículos ¿Es esta crisis una crisis cíclica más de las economías capitalistas? ¿Fueron las hipotecas NINJA las causantes de la crisis? A estas preguntas y otras pretende responder el artículo de Pedro Prieto, "Colapso energético y financiero: algo más que una crisis NINJA" (fichero PDF, 580KB).

El artículo de Pedro Prieto repasa la historia humana para descubrir los diferentes mecanismos que han hecho posible el comercio, desde el trueque hasta el papel moneda, fijándose en mecanismos como el interés bancario, el patrón oro o el establecimiento de facto del dólar como "el principal sistema de referencia para los intercambios de bienes del mundo físico".

El autor se pregunta entonces cómo pueden funcionar al mismo tiempo la expansión financiera y la realidad del mundo físico:
Así que, mientras veíamos que había crecimiento del mundo físico (el PIB mundial) porque existía el requisito previo e imprescindible para ello, que era un crecimiento paralelo de la disponibilidad de energía primaria y especialmente de petróleo (la forma de energía más poderosa y versátil en nuestra sociedad moderna, de la que depende más del 98% del transporte mundial), no había problema: el mundo podía crecer más desde el punto de vista financiero que físicamente.

Todo era cuestión de aplazar en el tiempo la posibilidad de alcanzar los bienes físicos teóricamente equivalentes, unos años más adelante, con la propiedad dineraria o financiera que teóricamente se tenía hoy. Y así nos fuimos engañando una buena cantidad de años, llegando a creer que, efectivamente, el dinero podía parir dinero. Y que ese dinero, en caso de necesidad, podría “materializarse” o intercambiarse con el mundo físico, que también crecía, aunque más despacio. Era una simple cuestión de tiempo.

Y fue así como los créditos, que inicialmente se ofrecían a plazos de entre 5 y 10 años, tuvieron que ir ampliándose en plazo a 15 ó 20 años y, por último, llegaron a un punto en el que tenían que ofrecerse a 50 años, como llegó a suceder en EEUU, o incluso más, como llegó a suceder en Japón.
El artículo entra entonces a comparar la probable evolución del consumo de combustibles fósiles, limitado por la geología, con las propuestas de reducción de emisiones. ¿Son estas medidas una manera indirecta de reconocer los límites que marca el agotamiento? se pregunta el autor.

Finalmente Pedro Prieto esboza una serie de propuestas para reconducir la economía hacia niveles y esquemas mucho más cercanos a la realidad material de las economías, entre ellas, la nacionalización de la banca y su orientación hacia el interés común.