Bienvenido(a) a Crisis Energética lunes, 17 diciembre 2018 @ 11:45 CET

¿Hay suficiente uranio para una expansión nuclear?

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Informes El usuario Amadeus nos envía un interesante y completo informe acerca de la posible evolución de las reservas de uranio, dato muy importante en relación con las posibilidades de expansión de los reactores nucleares de ciclo abierto de combustible.

El informe, titulado "¿Cuando se agotarán las actuales reservas de uranio?" (fichero PDF, 92KB), viene acompañado además de una hoja de cálculo (fichero Excel, 688KB), en la que se pueden apreciar los diferentes escenarios que Amadeus ha valorado en su informe, basados en el estudio "Uranium 2007: Resources, Production and Demand" (conocido también como el Red Book 2007), publicado por la Agencia Internacional de la Energía Atómica. Estos escenarios corresponden a una expansión alta y una expansión baja de la energía nuclear, que en el informe que presenta Amadeus se han ampliado con tres hipótesis por cada uno de los dos escenarios, en las que se han considerado tres diferentes proporciones sobre el porcentaje de uranio reciclado y de MOX empleado como combustible en relación al consumo total de uranio, el grado de disminución del uranio militar y distintas evaluaciones en el agotamiento de las reservas.

Con las debidas reservas frente a las incertidumbres metodológicas, y las limitaciones del análisis, Amadeus nos ofrece algunas conclusiones:
La principal de ellas es la falta de contrastación geológica de que las previsiones de extracción del mineral sean efectivamente viables.Una cosa son las reservas existentes de cualquier mineral, y otra las posibilidades cuantitativas y temporales de su explotación. En este análisis no hemos tenido en cuenta dichas limitaciones.

Por otra parte la falta de cuantificación de la energía necesaria en explotar cada uno de los yacimientos es otra salvedad muy relevante que se le puede hacer a esta sucinta aproximación al problema del agotamiento de las reservas de uranio.

Pero todas esas consideraciones no harían sino empeorar el actual panorama, ya de por sí bastante desalentador, para cualquier inversor (privado e institucional) que quiera arriesgar las importantes sumas de energía y recursos financieros en un proyecto que es más que probable que se encuentre al final de su explotación, o antes, según cuál sea la realidad, sin el combustible necesario para que el reactor nuclear funcione.