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El petróleo en 2009: cuidado con lo que deseas

  • martes, 27 enero 2009 @ 15:13 CET
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Artículos Un buen artículo de Michael Klare en Rebelion.org sobre las consecuencias que puede tener un precio bajo o alto del petróleo durante este año. La cita obligada de los primeros párrafos:
Parece que fue ayer cuándo nos quejábamos del elevado precio del petróleo. Con títulares como "El rápido ascenso del petróleo desata rumores sobre el barril a 200 dólares para este año”, la edición del Wall Street Journal del 7 de julio advertía de que precios tan elevados someterían a “tensiones extremas a grandes sectores de la economía norteamericana”. Hoy, con el petróleo a más de 40 dólares el barril, cuesta menos de un tercio de lo que valía en julio, y algunos economistas han predicho que podría llegar a caer hasta 25 dólares por barril en 2009.

Precios así de bajos -como su equivalente en las gasolineras- los verán como un regalo del cielo muchos consumidores norteamericanos duramente golpeados, aún cuando garanticen graves penurias económicas en países productores de petróleo como Nigeria, Rusia, Irán, Kuwait y Venezuela, que dependen de las exportaciones de energía para buena parte de sus ingresos nacionales. En esto hay, no obstante, una realidad sencilla pero crucial que tener en consideración: no importa lo que cueste, suba o baje, el petróleo tiene profundas repercusiones en el mundo en que vivimos, y eso será igual de cierto en 2009 que en 2008.

(...)

Sigan con atención la política del petróleo y sabrá siempre así mucho sobre lo que verdaderamente acontece en el planeta. Precios bajos como los actuales son malos para los productores, y dañarán por tanto a una serie de países que el gobierno norteamericano considera hostiles, entre los que se cuentan Venezuela, Irán, y hasta ese gigante del petróleo y el gas natural que es Rusia. Todos los cuales han utilizado en años recientes sus ingresos petrolíferos en aumento para financiar esfuerzos políticos consideradas perjudiciales para los intereses norteamericano. No obstante, los precios menguantes también podrían sacudir los cimientos mismos de aliados petrolíferos como México, Nigeria y Arabia Saudí, que podrían experimentar perturbaciones internas conforme decrezcan los ingresos por el petróleo, y por tanto los gastos del estado.