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Fatih Birol presenta el WEO2008 en España

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Artículos El pasado 15 de enero de 2009 se presentó en Madrid el World Energy Outlook 2008, informe anual de la Agencia Internacional de la Energía, ya comentado anteriormente aquí. El acto fue organizado por el Club Español de la Energía, Antonio Brufau, presidente de la multinacional petrolera española Repsol-YPF y también del Club Español de la Energía ejerció como anfitrión. Fatih Birol, economista jefe de la agencia fue el encargado de la presentación, interviniendo también Pedro Martín Uribe, Secretario General de Energía y Teresa Ribera Rodríguez, Secretaria de Estado de Cambio Climático.

A la presentación, en calidad de vicepresidente de AEREN - ASPO Spain y también como corresponsal de esta web, asistió Pedro Prieto, que a continuación nos ofrece una crónica del acto, incluyendo la contestación de Fatih Birol a una pregunta realizada en nombre de AEREN.

Crónica de Pedro Prieto:
Antes de la presentación formal al público, ha habido una rueda de prensa. En ella AEREN - ASPO Spain ha realizado la siguiente pregunta al Sr. Birol:
En el WEO 2008 la producción de campos pendientes de descubrir es de 19 millones de barriles diarios para 2030 (en este rubro) y esto es tres veces la producción máxima del Mar del Norte. Puesto que se tardan entre 5 y 10 años en desarrollar un descubrimiento y ponerlo en producción, los campos tienen que ser descubiertos antes de 2025. La pregunta es “¿Dónde cree la AIE que se encontrarán tres Mar del Norte en los próximos 15 años?”
El Sr. Birol respondió que la AIE no se encarga de la extracción de petróleo (obviedad que sabíamos y que, sin embargo no exime al responsable de la edición de este informe de verificar los datos que le pueden aportar los uqe sí extraen, para la elaboración de dicho informe, en el punto preciso que se le ha preguntado las empresas, sean estatales o privadas, que sí se dedican a la exploración y prospección de petróleo).

Y continuó con una vaga respuesta sobre que entendía que podrían encontrarse nuevos yacimientos gigantes en Oriente Medio y también en forma de petróleo no convencional o en plataformas marinas.

Sin embargo, el Sr. Birol volvió a vincular, como ya viene haciendo en los dos últimos años, la posibilidad de descubrir estos volúmenes de yacimientos de petróleo en tiempo y forma a que se den circunstancias de precio del barril que hagan las inversiones en exploración y prospección atractivas (y mencionó la cifra de 100 $/barril) y señaló con claridad que no les sorprendería que este objetivo no se cumpliese si las inversiones (de las que habló más adelante) no se hiciesen en su debido tiempo.

Obviamente, la visión del economista jefe de la AIE sigue siendo economicista, aunque en algún momento de la presentación hizo notar, en contestación a la introducción de Brufau, que indicó que el WEO parecía un poco pesimista, que el informe era en realidad “muy pesimista” y que si se veía a medio y largo plazo podría ser “mucho más pesimista”. También en algún momento admitió que los grandes campos ya maduros no responden con mayor producción, aunque se realicen más inversiones económicas en ellos, una posición más técnica y menos económica que lo habitual en este importante responsable energético.

Antonio Brufau abrió la presentación oficial hablando de la reunión de Copenhague de 2009 sobre emisiones de CO2 y mencionó la necesidad de que se avance en la “captura de carbono de forma eficiente” (fue toda una constante que todos estos grandes líderes energéticos, dedicasen una buena parte de la presentación a hablar de la necesidad de reducir las emisiones de CO2 en un informe que se supone es puramente energético).

También mencionó la necesidad de mejorar la eficiencia en general de los sectores productivos e incluso apeló a la responsabilidad ciudadana para conseguir este objetivo de reducción de emisiones.

Respecto al WEO 2008, subrayó como importante la necesidad de que los escenarios de altos precios que se vaticinaban, no terminasen “siendo trasladados a la sociedad” y se lamentó que los bajos precios que la energía ha tenido en los años anteriores, no se hubiesen aprovechado para tomar medidas en esas épocas de bonanza. En este punto, no se sabe bien si el propio presidente del Club Español de la Energía y de la principal empresa energética española estaba haciendo autocrítica o estaba echando balones fuera.

Birol centro su exposición del WEO 2008 en tres capítulos:

  • Lo que sería el mundo de la energía en los próximos 20 años.
  • Los suministros de petróleo y gas natural.
  • El Cambio Climático
Sobre el contexto mundial, se preguntó:

¿Nos dirigiremos hacia una crisis de suministro (de energía) cuando la economía vuelva a funcionar?
¿Conseguirán las preocupaciones económicas desviar la atención de los retos sobre seguridad energética estratégica y medioambiental?
¿Cómo afectará la crisis financiera y el parón económico a la demanda de energía y a las inversiones (en el sector energético)?

Fatih Birol admitió que el escenario energético era insostenible. Algo que nos dejó obnubilados, porque ese escenario es el resultado de sus propias previsiones como agencia y si es insostenible, no entendemos cómo no ha buscado escenarios más realistas y sostenibles.

Advirtió que el consumo de carbón crecería mucho más que otras fuentes de energía primaria y puso como ejemplo la tendencia del periodo 2000-2007, como sigue:
Fuente de energía
Crecimiento anual 2000 - 2007
Carbón
4,8%
Petróleo
1,6%
Gas
2,6%
Renovables
2,2%
Nuclear
0,8%
Las renovables serán, a juicio de Birol, la segunda fuente de mayor crecimiento a partir de 2010, según el escenario de referencia-

También previó un importante cambio en los perfiles de demanda de petróleo entre el 2007 y el 2030, con decrecimientos en el consumo en los países OCDE del Pacífico, de Europa y de Norteamérica y crecimientos en el resto del mundo, con una China, que a pesar de su frenazo podría estar consumiendo 9 millones de barriles diarios más que hoy en 2030. También enfatizó que los países productores y exportadores del Golfo Pérsico pegarían un fuerte tirón del consumo, por su propia disponibilidad del recurso, sus dinámicas poblacionales y los crecimientos a que obligarán las nuevas inversiones. Y la India estaría consumiendo unos 4,1 millones de barriles diarios más al final del periodo.

Para mostrar el potencial de crecimiento chino detalló que el 86% del petróleo se utiliza en coches en los EE. UU. mientras en China apenas es del 19%. Un ascenso de este tipo de consumo en China puede resultar dramático para la disponibilidad mundial.

Sobre gas natural habló más bien poco. Hizo una mención a que la Unión Europea dispone hoy de un 40% de sus suministros de gas de su producción interna (básicamente del Mar del Norte, ya en declive o muy cercano a él) y que se esperaba que en 2030 esa suficiencia interna fuese de apenas una séptima parte. Por supuesto no hizo comentario alguno a las vacías y a la vista de este dato, patéticas declaraciones del presidente de turno de la UE, Durao Barroso, “amenazando” a Rusia con tomar medidas o los cantos de sirena europeos, de los que a estas alturas claman por una mayor independencia y seguridad del suministro gasístico. El consumo de gas de la UE aumentaba en el periodo de forma notable y a pesar del aumento de las importaciones de otras regiones (fundamentalmente del norte de África), la dependencia no hacía sino crecer. El mundo occidental atrapado en su propia trampa, mostrando sus vergüenzas en público y todavía sin reconocer que no tiene alternativa posible, que no sea la militar y la de ocupación de los yacimientos para su propio uso y en su propio beneficio. Todo, antes de renunciar al sistema.

Respecto a las inversiones necesarias para que el escenario de referencia fuese mínimamente creíble (aunque ya había adelantado que no era sostenible en modo alguno), ofreció cifras mareantes:
  • 13,6 billones de $ para energía.
  • 6,3 billones de US para desarrollar las fuentes de petróleo.
  • 5,5 billones para desarrollar el gas.
Además, se refirió a otras cantidades importantes aunque menores para desarrollo de renovables y nuclear, hasta totalizar 26 billones de dólares; lo que significa más de un billón de dólares por año en inversiones. Casi nada. En este sentido, el Sr. Brufau, no pareció mostrarse impresionado por las cantidades que empresas como la que preside, Repsol YPF, iban a necesitar tan pronto, para reforzar sus tareas de exploración y contribuir así a descubrir o bien los tres Mar del Norte para cubrir lo que la AIE piensa se tiene que descubrir en este periodo o las seis Arabias Sauditas que hacen falta para seguir manteniendo el status de crecimiento mundial de la economía como hasta ahora.

Respecto del petróleo dijo que la producción subiría hasta los 104 millones de barriles diarios hacia el 2030 y que en este volumen la participación de la OPEP seria la parte del león y pasaría de unos 20 millones de barriles a unos 40 millones de barriles diarios.

Y para recalcar su pesimismo, dijo que este crecimiento, si se considera la tasa de declive de muchos de los grandes yacimientos ya envejecidos y en declive, exigiría encontrar y desarrollar …¡¡seis nuevas Arabias Sauditas!!. Incluso si se ignorase el declive, para cubrir el escenario de referencia se necesitarían …¡¡cuatro nuevas Arabias Sauditas!! En este punto, el diplomático Fatih Birol dijo que se trataba de una tarea titánica (huge task). Su expresión, parecía traslucir el escepticismo que su posición política le impedía confesar. Al respecto, se preguntó, como forma de justificarse y echar los balones al área de las inversiones para lograrlo: "¿Conseguiremos los recursos para encontrarlas?" (Las seis nuevas Arabias Sauditas). Y se respondió a sí mismo, diciendo: la respuesta es… teóricamente sí, pero con numerosos retos. Y ahí cargó contra el cambio estructural importante en los productores, señalando que las NOC’s (Nacional Oil Companies o compañías petrolíferas estatales) iban a aumentar enormemente su protagonismo en los próximos años, frente a las IOC’s (International Oil Companies o compañías multinacionales privadas del petróleo, obviamente occidentales).

Conviene resaltar este dato de las seis Arabias Sauditas (tarea prácticamente imposible, diga lo que diga el Sr. Birol y se invierta lo que se invierta), aunque este dato ya lo habíamos entresacado y anticipado de nuestra primera lectura del WEO 2008 de la AIE, mucho antes de que el Sr. Birol volviese a repetirlo en España.

Birol, que representa a una agencia tan importante, se cuidó, como hacen muchos “expertos” occidentales del sector, en culpar directamente de los problemas recientes de precios y de inversiones a las empresas nacionales, pero desde luego, no se privó de realizar la odiosa comparación de que unas son mucho menos eficientes que las otras en todas las actividades productivas y de eficiencia.

En concreto, señaló que las empresas nacionales no suelen considerar los “factores de mercado” como razón prioritaria y fundamental de su quehacer, mientras las privadas claramente sí tienen los “factores de mercado” bien en mente.

E incluso llegó a explicar con claridad que las nacionales muchas veces priorizan los recursos financieros que adquieren por la explotación de los recursos hacia otras actividades sociales, como construcción de infraestructuras civiles, etc. Una forma sibilina de decir por reducción al absurdo, que lo mejor que podrían hacer estas empresas nacionales, es dedicar todos sus ingresos a seguir intensificando la búsqueda de nuevas fuentes de energía, a mejorar sus técnicas de explotación y a vender todo lo que pudiesen al exterior. Bastante impresentable este capítulo, aunque muy común en las presentaciones occidentales.

Sobre el gas natural, apenas mostró una lámina, en la que se mostraban los países exportadores de este tipo de energía e hizo mención al nuevo grupo que han formado, el Gas Exporting Countries Forum (GECF) o foro de países exportadores de gas, indicando que los 14 miembros de este grupo acumulan el 75% de las reservas mundiales de gas con sólo dos de ellos (Rusia e Irán) que contabilizan el 40% de las reservas mundiales. Al parecer, sólo en estos últimos años los países desarrollados de la OCDE y la agencia energética que los representa, se han dado cuenta de la ratonera en la que se metieron ellos mismos, forzando el desarrollo económico, social y de consumo basándose sobre fuentes que sabían que no eran propias y suponiendo que iban a seguir siempre suministrando de forma fiable y creciente la energía necesaria para justificar su economicismo. Y sólo cuando están al borde del precipicio, es cuando se dan cuenta de su dependencia enorme de recursos ajenos y prácticamente culpan a los productores exportadores de que puedan llegar a decir basta en algún momento.

Cambio climático
Sorprendió la cantidad de tiempo y los datos que se ofrecieron respecto del cambio climático, en una presentación sobre los consumos energéticos. Birol mencionó que el 97% del aumento previsto de emisiones hasta 2030 provendría de los países no OCDE y que el 75% de estos aumentos serían de China, India y países de Oriente Medio.

Llegó incluso a analizar un supuesto, según el cual, aunque los países desarrollados colapsaran y no consumieran nada en absoluto en todo el periodo 2007-2030, si los países en desarrollo o emergentes seguían los ritmos de años anteriores, no habría nada que hacer para evitar llegar o sobrepasar loas 550 partes por millón (ppm) de CO2 en la atmósfera.

Y por supuesto, se dio por supuesto que 450 ppm o 550 ppm de CO2 serían de efectos catastróficos sobre el planeta.

De nuevo, es sorprendente cómo se vuelve a culpabilizar a los países pobres o emergentes de los desastres planetarios, con una construcción sibilina, en la que prácticamente se les culpa de toda la responsabilidad por los desastres planetarios a los que recién llegan a asomarse a la mesa de los comensales orondos. Y se exime totalmente a los que llevan toda la vida disfrutando del banquete del consumo y han colocado básicamente al planeta en esta lamentable situación. No hubo ni una sola mención a las emisiones per capita de CO2 de los diferentes países, que pusiese de manifiesto que es el modelo occidental de consumo el que ha llevado a este nivel de alerta planetaria.

Lo curioso de este asunto, es que el escenario de referencia, en sí mismo, dispararía las emisiones mucho más allá de las previsiones. Y la construcción que ha preparado la AIE para llegar a imaginar que en el 2030 se estabiliza en 450 ppm el CO2, y limitarlo a unas emisiones de 26.000 millones de toneladas, es basarse en reducirlas mediante el siguiente “mix” de contribuciones: un 54% la eficiencia energética; un 23% en renovables y biocombustibles (lo que señaló exigiría un crecimiento anual de unos 45 GW en renovables), un 14% en captura y secuestro del CO2 (la denominada industria del “secuestro”, que florece de nuevo) y un 9% la nuclear, de la que dijo en alguna que otra ocasión, tanto en la rueda de prensa como en la presentación, que tendrá que ser necesaria.

Efectivamente, y como nos señalase un miembro de ASPO para esta reunión, en el WEO de 2008, la AIE hace énfasis en las futuras calamidades del cambio climático.

Sin embargo, no extrae la conclusión, como consecuencia, de que su escenario de referencia es totalmente irrelevante, porque carece de sentido comparar otros escenarios con el que no puede llevarse a cabo, por las emisiones de CO2 implicadas (WEO 2008 figura 17.3) y porque el crecimiento de la producción de petróleo (figura 11.1) es además a nuestro juicio una quimera.

En la página 418 (SPOTLIGHT) se dice que los países No-OCDE tienen que contribuir sustancialmente a la reducción de emisiones globales de CO2.

Sin embargo, tal y como lo vemos, esto exigiría una reducción drástica de las emisiones per capita de los países No-OCDE (incluida China), cuyo promedio de emisiones per capita es muy bajo en la actualidad, comparado con los países de la OCDE.

Por tanto, la pregunta a hacerse sería ¿Cómo cree la AIE que se podría conseguir el escenario de 450 ppm –o para el caso, el escenario de 550 ppm – sin una reducción de las emisiones del 70-80% en los países de la OCDE para el 2030?

El resumen y las conclusiones del directivo de la AIE fueron las siguientes:
  • El petróleo seguirá siendo la energía dominante.

  • El mercado del petróleo sufrirá grandes cambios estructurales, debido al creciente papel de las empresas nacionales del petróleo.

  • La clave (subrayando lo de clave) del declive de los campos petrolíferos serán las inversiones financieras.

    Conviene desarrollar este punto, porque mezcla hábilmente dos asuntos: el de la necesidad de recibir gigantescas inversiones para sus afiliados, cosa que se está volviendo obsesiva y justificativa o tabla de salvación de cualquier posible desastre en el futuro flujo de suministros, si no se les dan los 27 billones de dólares que piden, pero también es importante, porque en su presentación en España pasó por alto algo que George Monbiot ya le preguntó en su entrevista y que publicamos en nuestra web: que ha habido una notable imprevisión en el importantísimo cálculo de la tasa de declive de los principales yacimientos de petróleo mundiales y que pasó de ser del 3,7% anual de caída global en el WEO de 2007 al 6,7% anual de caída en el WEO del 2008, por supuesto sin admisión de negligencia o responsabilidad por parte de esta importante agencia (en el fondo, como dijo a este corresponsal, la AIE no está para esas cosas ¿?)


  • La era del petróleo barato se ha terminado.

    Buena, original y novedosa conclusión, diez años después de que los hasta ahora tan denostados Colin Campbell y Jean Laherrere publicasen en Scientific American (Investigación y Ciencia) su famoso artículo “The End of Cheap Oil” (el fin del petróleo barato).


  • La energía y la geopolítica estarán cada vez más interconectadas.

    También nos alegramos de este reconocimiento, aunque la verdad, nunca dejaron de estar estrechamente vinculadas, seguramente desde mucho antes del golpe de estado contra Mossadegh en Irán, propiciado por Gran Bretaña y los EE. UU., que impuso al Sha de Persia en 1953.


  • La crisis financiera está plantando las semillas de una “crisis de inversión energética”.

    De nuevo, el argumento de la falta de inversiones para curarse en salud por cualquier reducción real de los flujos del petróleo y sin reconocer a estas alturas, salvo que se le fuerce, como con la entrevista con George Monbiot, que el petróleo es recurso finito y que está cerca de su nivel máximo absoluto de flujo extractor a nivel mundial, para luego declinar, haya dinero o no. Los billetes no pueden bombear lo que no existe bajo el suelo.


El Secretario de Estado de Energía, Pedro Martín Uribe, siguió a continuación con un breve discurso muy medido, en el que repitió los lugares comunes de la sorprendente y fortísima volatilidad de precios de la energía y de los problemas de abastecimiento, que ya vemos en la prensa, citando el caso típico del conflicto entre Rusia y Ucrania.

También citó las variaciones sin precedentes de los precios del carbón, que repercuten a su vez en el sector eléctrico. Y mencionó la paradoja en la que se encuentra España, que en 2008 cerró el año con un aporte del gas del 30% de la energía primaria, en franco ascenso porcentual y sobre todo, en que estará pronto en el 50% de la producción eléctrica. La paradoja señalada es que si sube drásticamente el precio del gas o hay un corte o disminución apreciable del flujo del gas, como ha pasado en los países norte y centro europeos, habrá necesariamente menos electricidad (en el caso de España, volcándose fuertemente en la producción eléctrica a partir de este combustible, mucho más).

Por ello, apeló a la necesidad de mejorar las interconexiones entre países para hacer las redes más eficientes y seguras. No especificó de qué serviría mejorar la interconexión con países europeos que dependen también del exterior en sus aprovisionamientos energéticos para su vida económica y social, en porcentajes tan altos como el de España.

Al respecto, volvió al tópico economicista de que España tiene una dependencia energética del exterior del 80%, olvidando, como siempre, de manera muy intencionada, que la energía nuclear depende TOTALMENTE del exterior en el suministro del combustible base (uranio) y de los procesos de enriquecimiento. Y señaló que deberíamos intentar acercarnos a los niveles de dependencia promedio de la Unión, que cifro en el famoso 50-60%.

Esta forma de intentar copiar o emular porcentajes sin analizar la raíz y la estructura de los suministros energéticos europeos, recuerda al seguidismo ciego que practica el gobierno español respecto de lo que piense hacer el presidente estadounidense Obama, del que todos parecen pendientes de ver lo que hace para seguir la estela.

En el caso de la menor dependencia energética de la UE en su conjunto, es porque existe el Mar del Norte, que por cierto ya está en franco declive productivo y solo puede conducir a que la UE aumente su dependencia en el periodo considerado por el WEO 2008 (periodo 2007-2030), como ellos mismos acaban de ver en la presentación. Por tanto, es difícil que España pueda subirse a ese carro de “menor dependencia”, simplemente porque es miembro de la UE. Pero eso no parece librar a nadie de soltar mantras o letanías, lugares comunes sobre reducciones de dependencia energética, que nadie sabe realmente de dónde van a salir.

Cerró el acto la Secretaria de Estado del Cambio Climático, Teresa Ribera Rodríguez. No entraremos en detalle sobre esta intervención, porque el cambio climático trasciende del interés directo de nuestra página; también fue un discurso muy políticamente medido, con un llamado a hacer cosas importantes en Copenhague este año y del que no se supo si estaba de acuerdo con el escenario de referencia o le parecía brutal que se pudiese quemar todo el combustible previsto por el Sr. Birol para el periodo de marras.

Pedro Prieto
16 de enero de 2009.