Bienvenido(a) a Crisis Energética sábado, 07 diciembre 2019 @ 20:36 CET

Liberaciones catastróficas de radiactividad

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Artículos Traemos a las páginas de Crisis Energética, debidamente comentado por su interés público, un artículo que apareció en junio de 1981 (hace ya 27 años) titulado “Liberaciones catastróficas de radiactividad” (fichero PDF, 1MB), escrito por Steven A. Fetter y Kosta Tipis, en el que se analizan tres posibles casos de liberaciones catastróficas de radiactividad y sus posibles consecuencias en regiones occidentales pobladas.

Estos tres casos son una liberación catastrófica del tipo de la que sucedió en Chernóbil, con explosión convencional del reactor (curioso artículo, publicado 5 años antes de que este accidente sucediese); el segundo es la detonación de un arma nuclear tipo de 1 megatón sobre zonas más o menos pobladas y el tercero la detonación de ese arma sobre una central nuclear, el más devastador de todos los supuestos.

En aquellos años de guerra fría intensa (Ronald Reagan lanzó su programa de la “guerra de las galaxias” en 1983), estos análisis de posibles destrucciones por conflicto nuclear eran más frecuentes que en la actualidad, aunque sin embargo, las tensiones que previsiblemente viviremos y estamos viviendo de nuevo en crecientes guerras por los menguantes y vitales recursos, sobre todo energéticos, están reactivando la guerra fría de nuevo, que siempre ha sido muy caliente.

De nuevo y sin apenas haberlo notado en los medios audiovisuales convencionales, ahora mucho más acríticos, se ha cancelado el acuerdo para la no instalación de sistemas antimisiles y se colocan descaradamente a las puertas del enemigo (caso de Polonia, con los despliegues de misiles estadounidenses), los cazabombarderos rusos vuelven a hacer vuelos estratégicos, posiblemente cargados, las flotas norteamericanas andan más activas y agresivas que nunca, Israel mantiene una amenaza constante de ataque nuclear sobre instalaciones nucleares iraníes y éste país, como respuesta, dice que destruirá Israel en represalia si es atacado y las tensiones entre India y Pakistán, ambas potencias nucleares, se recrudecen hasta extremos inimaginables. Corea del Norte está a mitad de un incierto camino entre su desarme nuclear; fue el último país en subirse al club del armamento nuclear y también recibió y sigue recibiendo amenazas de destrucción de sus instalaciones nucleares y a su vez amenaza con devolver el golpe, bien sobre EE. UU. donde presumiblemente puede llegar muy ajustadamente con sus vectores estratégicos o bien sobre Japón, un país densamente poblado de centrales nucleares.

Confiamos en que los lectores puedan refrescar y sopesar las consecuencias de embarcarse en una proliferación de centrales nucleares de uso aparentemente pacífico, aunque a estas alturas, con los ejemplos de Corea del Norte e Irán, ya ha quedado meridianamente claro que no hay línea divisoria entre lo que se denominaba eufemísticamente “átomos para la paz” y los programas militares, que salieron de las entrañas de los primeros en una gran parte y sirvieron de excusa, como hoy se ve con toda su crudeza y transparencia para la proliferación nuclear militar.