Bienvenido(a) a Crisis Energética lunes, 21 octubre 2019 @ 09:30 CEST

La triple crisis

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Informes En la web amiga de Canarias ante la crisis energética, uno puede bajarse el Manifiesto sobre transiciones económicas globales (fichero PDF, 412KB).

En dicho documento se expone en qué consiste la triple crisis (aceleración del cambio climático, fin inminente de la era de la energía barata (cénit del petróleo) y el agotamiento extensivo de otros recursos fundamentales (agua dulce, recursos genéticos, bosques, pesca y fauna salvaje, tierras fértiles, arrecifes de coral, recursos minerales....). Se exponen también las causas principales que han llevado a estas tres crisis, las respuestas globales y límites del sistema, las falsas soluciones, los futuros positivos, la transformación de los valores y los pasos necesarios hacia la sostenibilidad ecológica, la equidad, la suficiencia y la paz.

Destaco, entre otros, los siguientes párrafos:
  • El cénit del petróleo –el agotamiento de las reservas más baratas de petróleo y de gas (junto con nuevas y alarmantes pruebas en cuanto a los límites del carbón accesible)– amenaza la supervivencia a largo plazo de las naciones industrializadas, al igual de la industrialización en sí, a su escala actual. El transporte de larga distancia, los sistemas de alimentación industrial, los complejos sistemas urbanos y suburbanos, además de muchos productos básicos para nuestro modo de vida actual –automóviles, plásticos, productos químicos, pesticidas, refrigeración, etc.– están todos sostenidos por la hipótesis fundamental de un siempre creciente suministro energético barato.

  • Mientras van desarrollándose estas crisis potenciales, también se potencian importantes problemas geopolíticos, ya que es previsible que los Estados nación acaben enfrascándose en una competencia sanguinaria para asegurar su propia supervivencia. Ya podemos observar ejemplos de guerras por los recursos petrolíferos –como en Irak y Sudán– y muchos nuevos conflictos por el control sobre reservas decrecientes de petróleo y gas natural, por el agua dulce, minerales esenciales, bosques y tierras agrícolas, entre otros.

  • Entre las miles de sociedades indígenas que aún sobreviven en el planeta también existen múltiples ejemplos que expresan tradiciones económicas, políticas, sociales y espirituales milenarias, que aceptan los límites inherentes de la naturaleza y la necesidad de establecer una relación de reciprocidad con el mundo natural. La gran tragedia para los pueblos indígenas, y la terrible ironía, es que sus propias filosofías y prácticas de integración con el mundo natural, les han convertido en blancos directos de las invasiones económicas globales, ya que estas sociedades se encuentran ahora entre los últimos depositarios del remanente de recursos de biodiversidad del planeta.

  • Entre los mayores peligros a los que nos enfrentamos en la actualidad podemos incluir el que las respuestas iniciales de la mayoría de las empresas, instituciones y gobiernos que empiezan a comprender la gravedad de la situación, y las amenazas a su propia supervivencia, están orientadas a recurrir a estrategias de corto plazo, en beneficio propio, que no hacen más que acentuar los problemas. Por ejemplo, muchos países e instituciones han dado el paso hacia formas de adquisición de recursos todavía más agresivas, siguiendo un planteamiento del tipo de “el último en pie gana”, cuyas muestras ya se han observado en los múltiples conflictos violentos que han surgido por el control del petróleo y otros recursos. O si no, intentan conseguir situaciones de ventaja controlando las normas de los poderosos organismos financieros y comerciales globales.
  • Cuando, finalmente, la mayoría de las burocracias, grandes empresas y gobiernos empiezan a considerar “alternativas” a los problemas derivados del cambio climático o al “cénit del petróleo”, tienden a tener en cuenta soluciones tecnológicas e incentivos de mercado. En la actualidad están promocionando con gran solemnidad soluciones “alternativas” como las tecnologías para transformar el carbón en hidrocarburos líquidos
    (“coal-to-liquid”) para poner fin a la dependencia de fuentes importadas. O si no, hablan del “carbón limpio”, logrado mediante el secuestro del carbono; o del uso masivo del etanol a gran escala, u otros biocombustibles; o incluso de la llamada “energía nuclear limpia”. No obstante, y por ahora, estas nuevas capacidades tecnológicas son sobre todo teóricas, y podrían no alcanzarse jamás. Las proyecciones optimistas con respecto a estas tecnologías las sitúan en un plazo de una década por lo menos. Pero, incluso si se lograsen, muchas de las soluciones tecnológicas podrían conllevar nuevos problemas. En todo caso, lo que es posible, incluso a corto plazo, es una transformación hacia unos medios más directos y simples para rebajar los impactos negativos sobre el planeta, como por ejemplo: un menor uso de los recursos, menos consumo, más conservación. Raras veces hablan los gobiernos o la industria de estos conceptos, ya que no se pueden acoplar al servicio de los estándares convencionales del crecimiento económico global. Esto implicaría una preferencia, o al menos un reconocimiento, de la necesidad de una transformación del sistema, una idea contra la que se resisten ferozmente.

  • Si los poderes efectivos decidieran hoy mismo que una combinación de energías renovables, como las que hemos citado anteriormente, pudiera ser exigida, se daría un paso sumamente positivo. Pero, sin embargo, sigue siendo altamente improbable que incluso la combinación deseable de sistemas de energías renovables alternativas sea suficiente para sostener el modelo de crecimiento industrial actual, a la presente escala. Para desplegar estos sistemas renovables, a una escala significativa, se requeriría todavía un uso considerable de grandes cantidades de combustibles fósiles baratos de modo que sea posible construir el gran volumen de sistemas de producción necesario para responder eficientemente a la demanda del sistema industrial sobredimensionado que tenemos en la actualidad.

  • En todo caso, consideramos que los sistemas de energías renovables nunca deben ser percibidos como instrumentos cuyo cometido principal sea el de sustentar a la economía industrial derrochadora de la actualidad, que ya ha crecido mucho más allá de las capacidades inherentes de sustento del planeta. Las energías renovables deberían utilizarse tanto como sea razonable, para sustituir los sistemas actuales tremendamente destructivos basados en el carbono y lo nuclear, y ser combinados con principios de conservación, eficiencia y de menor consumo para que la sociedad vuelva a situarse dentro de los límites de la naturaleza. Las tecnologías por sí solas no nos salvarán.

  • En vez de intentar apoyar sistemas sobredimensionados basados en el crecimiento exponencial, para luego buscar desesperadamente, tal y como lo hacemos en la actualidad, cualquier sistema energético y materiales que pueda sostener el crecimiento excesivo, la sociedad debe hacer que evolucione su sistema de valores hacia sistemas novedosos que sigan procesos distintos, con objetivos diferentes, como esto:

    1. Intentar estimar los niveles máximos de uso de energías renovables y de procesamiento materiales que puedan ser sostenidos por los ecosistemas del planeta (en otras palabras, la “capacidad planetaria” máxima).

    2. Determinar un nivel de uso suficiente de recursos y energía, que sea inferior al máximo nivel sostenible.

    3. Adecuar todos los principales sistemas de funcionamiento de la sociedad –el transporte, la manufactura, la agricultura, la energía, el diseño de construcción, etc.– para que estén en sintonía con estos estándares, desplegando energías renovables y a la vez asegurar una mejora en términos de eficiencia, conservación, y niveles de consumo inferiores.

    4. Redistribuir, a través de distintos mecanismos los recursos limitados del planeta sobre una base más equitativa.

  • Hay pocas dudas de que todo esto conllevará, inevitablemente, cambios significativos en nuestros modos de vida. También requerirá que alejemos, en lo posible, la actividad económica de las economías globalmente centralizadas orientadas a la exportación y hacia unos modelos económicos centrados en el ámbito comunitario, local y regional, que son inherentemente más sostenibles de un punto de vista ambiental.

  • La futura viabilidad económica debe eventualmente transformarse radicalmente hacia las economías locales bajo sistemas de gobernanza local y regional (subsidiariedad) que resaltan, al máximo posible, la producción local para el consumo local, la propiedad local haciendo uso de la fuerza de trabajo y de materiales locales, en el marco de modelos ecológicos y democráticamente estables. Las economías locales que operan de este modo dependen menos del transporte y suministros de recursos de larga distancia, y por tanto son menos proclives a tener un impacto negativo sobre el planeta. Esto no sugiere, como afirman algunos, un final predestinado para todo el comercio internacional o interregional, o a toda forma de viajes. Lo que sí sugiere es revertir el énfasis y dar prioridad a la ocalización de la actividad económica, hasta donde sea práctico; es decir un sesgo hacia lo local.

  • Para ayudar a este proceso, se requiere una importante redistribución de los recursos planetarios, de la riqueza y de las tecnologías sostenibles de los países ricos hacia los países y pueblos más empobrecidos, con el cuidado necesario para evitar los históricos fracasos y corrupciones de esquemas de ayuda anteriores, en muchos casos también anclados en contextos coloniales. Por ejemplo, en el seno de los países más empobrecidos suele existir una elite minoritaria extremadamente rica, beneficiaria directa tanto del colonialismo como de la globalización; a estos se les denomina a veces como “el norte en el sur”. Las transferencias y contribuciones de esta clase adinerada deberían incluirse en la ecuación nacional.

  • Para alcanzar las reformas mencionadas anteriormente se requerirá la cooperación o aquiescencia no sólo de gobiernos, sino también de todos los principales actores de nuestro sistema. Ante todo, es necesario poder contar con las empresas, que tienen un papel dominante en la actividad económica del planeta. Por desgracia, en la actualidad las políticas y prácticas de largo alcance de una mayoría de líderes empresariales y gubernamentales siguen negando o ignorando la verdadera naturaleza del problema al que nos enfrentamos, además de sus implicaciones para el sistema industrial global actual. Este es un importante obstáculo para el cambio.

  • Los tipos de cambios del sistema que se han sugerido anteriormente –hacia lo local, estándares de suficiencia y límites económicos que reflejen límites naturales–, además de las reformas urgentes para lograr la equidad, han sido retratados por parte de las empresas y gobiernos como si fueran tremendamente dolorosos y negativos. Éstos abogan por la continuidad del sistema actual de crecimiento elevado y de gran consumo de bienes.

  • La voluminosa investigación más reciente, junto con las pruebas correspondientes, sugieren que si el “bienestar” humano, la “felicidad” y la satisfacción personal llegasen algún día a ser las medidas estándar para valorar el éxito de una sociedad, sería menos probable alcanzarlas mediante la competencia por la riqueza individual o por la acumulación extensiva de bienes de consumo, que mediante el cumplimiento de condiciones, más fundamentales del bienestar.

El manifiesto finaliza con 18 pasos hacia la sostenibilidad ecológica que dejo para los interesados. Además, y me parece muy importante desde el punto de vista de la implementación, realiza una serie de sugerencias sobre qué áreas deben ser estimuladas en cualquier campaña realizada para tratar de llevar a cabo lo expuesto.

Teniendo en cuenta que la crisis actual, derivada de la finitud de los recursos, es una crisis sistémica que va a comportar cambios... quizás ya es hora de que nuestros excelsos gobernantes empiezen a entender que lejos de "refundar el capitalismo" se debe más bien cambiar de sistema.

En un mundo de baja energia como al que vamos, las posibles soluciones pasan por lo local y regional frente a lo global, decrecer frente a crecer-crecer, la redistribución frente a la explotación, la cooperación frente al individualismo, el establecimiento de verdaderas democracias participativas frente al totalitarismo... Sin duda va ser un gran reto. Y como se comenta en el manifiesto, no va a ser fácil y va a comportar sacrificios... pero toda crisis comporta oportunidades que hay que saber aprovechar.