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De catastrofistas

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Artículos Así que éramos unos catastrofistas. Y ahora resulta que hasta los dirigentes más conservadores empiezan a cantar por bulerías, con unos timbres de desesperación, que parecen mismamente gorgoritos. El comentario del primer ministro británico, Gordon Brown, recogido por el diario The Guardian de su país, en artículo titulado "Peligro de que la cumbre del petróleo pueda hacer subir los precios", que aquí reproducimos comentado, es de los de hacer época. Ya empieza a hacerse muy rápidamente evidente que los apocalípticos, los pesimistas y los catastrofistas que fundamos esta página, con un título que parece aterrar al presidente de gobierno español y que tiene prohibido a su gabinete que se conjure, éramos unos benditos de Dios y unos optimistas.

Felipe González sale pidiendo centrales nucleares, apelando al “pragmatismo” (la “realpolitik” que aprendió de sus colegas socialdemócratas alemanes) , que siempre le ha ido tan bien en política. Sarkozy también. Medveyev, más todavía. Brown pide mil centrales nucleares. La Agencia Internacional de la Energía, pedía 1.300 nucleares en un par de décadas. Ayer mismo, la presidenta del Foro de la Industria Nuclear, María Teresa Dominguez, en prominente del diario español El País, pedía 11 nuevos reactores nucleares para el 2030 (en 22 años a medio reactor por año o a once reactores simultáneos, si se tardan 5 años en ver los emplazamientos y obtener los permisos pasándose por el arco del triunfo a la población y si se tardan diez años en construir cada uno. La extinta Loyola de Palacio, hasta 5.000 centrales nucleares. Los sauditas, también. Los egipcios, por qué no. Los chinos van por las 30. Los iraníes, por supuesto, aunque estos no, que son malos y ellos harán bombas atómicas; nosotros, no, que somos buenos. Todos quieren centrales nucleares ahora. Pero nadie dice que el petróleo se acaba. ¿No es verdaderamente curioso?

Mis comentarios en cursiva, entre los del artículo, escrito en negrita.

Terry Macalister

Viernes, 20 de junio de 2008

Una reunión de los países productores de petróleo que no tiene sin precedentes, tendrá lugar este fin de semana, para intentar acabar con las subidas de los precios del petróleo, pero podría empujar todavía más los precios de la energía, advirtió Gordon Brown la pasada noche.

Mientras el primer ministro se prepara para volar a la cumbre de Yedah, un prominente teórico de la energía dijo que había pocas posibilidades de encontrar una solución aceptable a los disparados precios, porque el cartel de productores de la OPEP, las compañías petrolíferas occidentales y los ministros de los países consumidores, tienen divergencias sobre los motivos que han causado el alza del 40% del precio del crudo este año.

Si no se encuentra una solución satisfactoria a lo que Brown ha denominado “el mayor problema al que se enfrenta la Humanidad”, la situación podría empeorar, dijo el Dr. Bassan Fatuo del Instituto de Estudios Estratégicos de Oxford.

The Guardian sigue el modelo de artículo occidental a rajatabla: unas dosis de aparentes entrevistas sobre la noticias en cuestión, a personas aparentemente bien informadas. En este caso, como no, un experto en Estudios Estratégicos, esos institutos de tipo “think tank”, que tan fácilmente acceden a los medios más poderosos y de mayor tirada. The Guardian o el experto, podrían haber dicho que el problema no es el 40% que ha subido el crudo en este año, sino la multiplicación del precio por 5 desde 2002 y por 6 desde 2001 y más aún desde finales de los noventa. Pero hasta en eso son sabios y dosifican bien el descalabro ante el público.

con todo, lo más importante de todo el artículo y lo que ha dado pie a que lo coloquemos en portada, son las declaraciones de nada menos que el primer ministro británico. O sea, que ahora, de repente, con tanto estratega, con tanto experto, con tanto hombre prominente del sector, nos caemos de repente del guindo y nos damos cuenta de que la escasez de petróleo en particular y de los combustibles en general “es el mayor problema al que se enfrenta la Humanidad”. ¿Cómo es posible, que con tanto experto en nómina no se hubiesen dado cuenta antes? ¿Cómo es posible que con tanto experto en pronósticos en las finanzas mundiales nadie se haya percatado que teníamos el “mayor problema al que se enfrenta la Humanidad” a las puertas? ¿Cómo? Si todavía no han admitido que esto ha llegado al cenit o que el cenit está a la vuelta de la esquina. Los silencios de la prensa dominante son a veces gritos.

“Todas las partes arrancan con puntos de vista muy divergentes sobre lo que ha conducido a estos niveles de precios; los sauditas culpan a los especuladores, la OPEP culpa a la falta de capacidad de refino y nuestro propio primer ministro culpa a la escasez de suministros de la OPEP”, dijo. “En estas circunstancias, es difícil acordar cómo hacer bajar los precios”

Desde luego, con estas discrepancias, es difícil llegar a nada. Lo sorprendente es que haya tantos hombres importantes, con cientos de “expertos” en sus nóminas cada uno y que no se pongan de acuerdo en el diagnóstico. Eso sí llama la atención. Además de resultar sospechoso. Pero además, no es cierto que sean sólo los productores quienes acusan de las subidas a los “especuladores de los mercados financieros. En el mismo occidente y en muchos medios occidentales también se acaba de descubrir que existen “especuladores” en los merados financieros, en una rocambolesca jugada que parece pretender demostrar que ahora los hay, pero que antes no los había; o peor aún, que antes especulaban con cosas insustanciales y ahora parece que están especulando con las cosas de comer. Para ser acusados de responsables del “problema más grave al que se enfrenta la Humanidad”, no parecen haberse visto los GEO’s o los SWAT’s asaltando el NYSE o las Bolsas de Londres, París, Tokio o Madrid, a la busca y captura de tanto elemento dañino y aterrorizador de dirigentes mundiales, sean productores o consumidores de petróleo –o de alimentos-

Teme que la cumbre pueda haber levantado expectativas poco realistas entre los agentes globales que comercian con el petróleo. “Podría fracasar, si el mercado espera que suceda algo y no resulta así. Más que caer, los precios podrían reaccionar al contrario y subir aún más”.

A la reunión, que fue convocada por Arabia Saudita, cuando el petróleo alcanzó los 140 dólares el barril asistirán Tony Hayward, director ejecutivo de BP y Jeroen van der Veer de Shell.

El petróleo cayó ayer 4 dólares, después de que China dijese que había subido los precios de sus combustibles para uso interno en un 18%. China siempre ha subsidiado estos precios, pero ha sufrido críticas internacionales, ya que su disparada demanda está detrás, en parte, del disparo de los precios del petróleo. Un agente de bolsa especializado en petróleo dijo ayer que si Arabia Saudita se equivoca este fin de semana los precios podrían alcanzar los 150 dólares.

Los medios de prensa occidentales no se salen del guión preestablecido ni a tiros. En todo artículo sobre este tema, tiene que aparecer alguna referencia que culpabilice en parte a China y a India o a Venezuela e Irán. Occidente nunca tiene la culpa; solo tienen sanas preocupaciones de directivos y dirigentes preocupados y responsables. Es escandaloso, que esta sistemática repetición del tópico a la manera Goebbeliana, termine haciendo realidad para el ciudadano occidental, lo que no es más que una banal excusa prefabricada. O sea que 1.360 millones de chinos pasan de consumir 376 millones de toneladas de crudo en 2006 a 384 millones en 2007 (esto es, de 276 a 283 kilos de petróleo por habitante y año y son los responsables de las subidas. Pero los 450 millones de Europeos de la Europa de los 25 pasan de consumir 689 a 765 millones de toneladas de crudo al año (esto es, de 1.531 a 1.700 kilos de crudo por habitante y año y ellos (esto es, nosotros), claro está, no somos responsables de nada, porque eso es lo que se espera de nosotros, no de ellos. Por no hablar de los norteamericanos, que siendo 300 millones, pasaron de consumir 939 a 943 millones de toneladas de crudo (esto es, de 3.129 a 3.144 kilos de crudo por habitante y año. Menos mal que el diario que lo cuenta se llama The Guardian y no The Independent. Y ya, para rematar, observen como se cita a un anónimo agente de bolsa (un “trader”), que asegura que “si Arabia Saudita se equivoca, el petróleo alcanzará los 150 US$/barril. No dice nada de qué pasaría si se equivocan los líderes y empresarios del petróleo occidentales. Es apoteósico este fin de era.

El mayor exportador de petróleo del mundo, Arabia Saudita, está ganando miles de millones extras, pero sus líderes están preocupados porque las consecuencias de los altos precios puedan ser motivo de conflicto con los países occidentales que apoyan militar y políticamente a la Casa de Saud.

Los dirigentes del reino, temen también que los altos precios conlleven una menor demanda, si los usuarios se cambian a otros combustibles, especialmente en un momento en el que occidente está preocupado por las emisiones de carbono y por el calentamiento global.

Otros dos topicazos más, típicos de prensa occidental maniquea. Primero, los líderes sauditas están forrándose con las subidas. Hay que meter siempre esta cuña, sean los productores amigos del alma del occidente cristiano, como en el caso de los sauditas, o sean irreductibles enemigos, como en el caso de venezolanos o iraníes. Como si estos individuos dirigiesen las finanzas y el mundo.

El segundo topicazo es dar una de cal y otra de arena sobre las posibles reacciones occidentales a los movimientos de los productores. En un párrafo anterior se deja entrever, que la casa de Saud está apuntalada hasta las cejas por el armamento y las cancillerías occidentales y que eso causa zozobra y respeto a los dirigentes sauditas. Ese es el palo que siempre se muestra en todo artículo que se precie. Pero luego aparece una rancia zanahoria en forma de que los sauditas también temen que los occidentales nos podamos pasar a otros combustibles y dejarles sin negocio. ¿Y cuales serían, preguntaría uno al articulista, que parece no escuchar ahora los gemidos de su primer ministro respecto al problema de la escasez del petróleo como “el mayor problema al que se enfrenta la Humanidad” Y ya el remate que no viene a cuento, es la cuña de que los dirigentes occidentales están preocupados por las emisiones de carbono. A la vista de la velocidad a la que han cogido el avión hacia Yedah, para ver si pueden ordeñar varios millones de barriles más al día, no parece que eso sea cierto ¿verdad?

En una carta a los líderes occidentales, el poderoso ministro del petróleo saudita, Ali Al-Naimi, dijo: “El reino aspira a que esta reunión sin precedentes contribuya a una mayor estabilidad de los mercados mundiales del petróleo”

Los sauditas han aceptado aumentar su producción en 500.000 barriles diarios, pero los observadores de este sector, dicen que esto no es nada, a menos que el petróleo se valore a un precio muy inferior a los estratosféricos niveles actuales, algo a lo que Arabia Saudita se opone.

Pues claro que 500.000 barriles más al día no es nada, para un mundo que consume 85 millones de barriles diarios y quiere seguir creciendo al 3% anual y acumulativo. Y además, es que ya nadie se cree que los sauditas puedan aumentar nada, porque hemos tenido en los últimos años, desde que el petróleo llegó a los “insoportables 30 dólares el barril” hasta ahora , que estamos en los 140 dólares el barril, innumerables peticiones de que levanten la producción, sin haberlo conseguido. Y ya empieza a oler mal, hasta para los mas recalcitrantes creyentes en el petróleo infinito y en las “inagotables reservas del reino de Saud”.

Otros representantes del sector, que pidieron no ser nombrados, dijeron que el hecho de que los sauditas hubiesen convocado la reunión tenía un valor simbólico, que sugiere que tanto productores como consumidores habían acordado que había llegado el momento de hacer todo lo posible para una reducción de los precios de la energía.

Pero estos representantes de la industria reconocen también que los sauditas temen que si colocan más crudo en el mercado, podría producir un desplome de su valor. Se quemó de mala manera cuando el petróleo cayó a los 10 dólares el barril a finales de los años 90, en circunstancias similares. La economía saudita-y su estabilidad politica- permanece estrechamente vinculada a los ingresos por las ventas de crudo.

De nuevo el topicazo inconsistente. O sea, que los sauditas, que han dejado subir el petróleo desde los 10, 20 ó 30 US$/barril hasta los 140 US$/barril sin mover un dedo en sus grifos excedentarios, a pesar de las amenazas del garrote militar, económico y político de sus agobiados amigos consumidores occidentales, ahora es que no quieren subir la producción para que no les pase lo que a finales de los ochenta. Esto es, para que el petróleo no baje a los 10 US$/barril de nuevo. No me hagan reír, que tengo las estadísticas de BP (que precisamente asiste a la “reunión sin precedentes”) a mano. Veamos, a finales de los noventa del siglo pasado, la producción saudita se movía entre los 8,8 y los 9,2 millones de barriles diarios con discretos saltos (que ni siquiera llegaron a ser siempre hacia arriba) de unos 100 o 200.000 barriles diarios en más o en menos, de año a año. En 2007 la producción saudita cayó a 10,4 de los 10,8 millones de barriles diarios de 2006. No me extraña que las fuentes que cita, sobre el temor saudita a que el petróleo caiga a 10 US$/arril como a finales de los 90, pidieran no ser nombrados. Es que serían el hazmerreír, si llegan a dar los nombres.

Los sauditas también ayudarían al mercado del petróleo, dicen algunos analistas del sector, si prometiesen estadísticas más transparentes sobre sus producciones y reservas. Ha habido muchas especulaciones en el sentido de que los sauditas y otros no tienen tanto petróleo bajo el suelo como dicen, lo que lleva a la teoría del “cenit del petróleo”, que indica que nos estamos quedando sin reservas.

Otra nueva consigna y cantinela. Otro nuevo (más bien viejo) topicazo. Se necesitan estadísticas transparentes, para machacar a los viejos geólogos rockeros de ASPO, que van por ahí dando conferencias y diciendo que el petróleo saudita tiene sus días contados, simplemente porque toman las reservas probadas y dividen por las producciones y hacen las cuentas. Eso no se puede perdonar. Necesitamos en Occidente unas estadísticas a la medida, que demuestren, bien a las claras, que Arabia Saudita puede producir los 20 o 30 millones de barriles diarios adicionales que la AIE ha dicho que serán necesarios en el mercado para el 2030. Y si no terminan cediendo el control de las hojas Excel del reino, lo tomaremos al asalto. El asunto es bastante vergonzoso. Si la realidad externa con coincide con tus postulados y tus esquemas mentales, entonces cambia en tu cerebro la realidad y ajústala a tus postulados y creencias para no tener que sufrir traumas y la realidad externa puede que también siga el nuevo esquema mental que te has creado. Necesitamos una nueva realidad estadística. Qué vergüenza. No para verificar que los recursos son finitos y se están acabando (porque si es así, por supuesto que el petróleo no bajaría, sino que se iría a la luna. N. Necesitamos estadísticas para “ayudar al mercado del petróleo a bajar los precios y a dar tranquilidad. A eso los psicólogos los llaman “disociación cognitiva”. Veremos mucha en este sector en los próximos meses.

Las naciones de la OPEP están divididas sobre si tienen que actuar, con miembros como Venezuela e Irán, que dicen que occidente está exagerando los problemas y que no quieren actuar contra los especuladores financieros y contra un dólar en caída libre, algo en lo que todos están de acuerdo en que añade problemas, si no es que los crea.

Hayward, de BP, dijo la semana pasada que había mucho petróleo, pero comentó que había un problema de suministro, causado por los impuestos y otras restricciones en los países productores. Van der Veer ha dicho que el cenit del petróleo está cercano y que es tiempo de comenzar a producir –petróleo o combustibles líquidos equivalentes- de nuevas fuentes, tales como las arenas asfálticas y del gas natural.

Y el último toque sobre los ejes del mal petrolífero, que no falte. Hay que crear una clara línea divisoria en los productores: la de nuestros obedientes suministradores y lla de los rebeldes suministradores, que como dice el líder de BP, son los que causan los problemas de suministro, porque ponen impuesto raros y alguitas restricciones, que no dejan que el “libre mercado opere”.

Aunque, para cerrar comentarios, tenemos que felicitar a Van der Veer por haber reconocido que el cenit (¡al fin la palabra tabú en la boca del dirigente de Shell!) del petróleo está cercano. La pena es que en su país dice su gobierno que hay que ser ecológicos y limpios y él ya dice claramente que hay que ir a por los yacimientos más sucios y contaminantes del planeta a toda costa, ya que el mercado es el mercado. Esto ya es un caso típico de esquizofrenia económico ambiental: quiero contaminar menos, pero sobre todo, quiero comer cada vez más crudo. Lo tiene crudo. Lo tenemos crudo.