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Joschka Fischer: Israel podría atacar Irán antes de que termine el mandato de Bush

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Artículos Introducción de Nouriel Robini en RGE Monitor:

Tuve el placer de encontrarme el fin de semana con Joschka Fischer y hablar largamente con el anterior ministro de asuntos exteriores de Alemania y uno de los pensadores más profundos del mundo sobre geopolítica. Me argumentó que (tal como ha desarrollado recientemente en un artículo que ha escrito para Project Syndicate) Israel podría atacar las instalaciones nucleares de Irán antes de la conclusión del mandato de Bush, y que Israel efectivamente ha recibido luz verde para esta acción durante la reciente visita del presidente americano a Israel. Fischer ha estado en este país con el objetivo de asistir a las celebraciones del 60 aniversario de la creación del estado de Israel. Ha llegado a esta conclusión tras varias circunstancias y conversaciones, que también están desarrolladas en el artículo. Aunque todo esto es sólo la opinión de un observador, eso sí, influyente y bien conectado. Pero sus argumentos suenan convincentes. No sabemos si Israel realizará pronto una acción de estas características, aunque es verdad que no acepta un Irán nuclear. Pero podemos considerar las consecuencias económicas y financieras de una acción semejante.

Primero, aún antes de que Irán intentara tomar una represalia a esa acción bloqueando por ejemplo el paso de barcos por el Golfo Pérsico, los precios del petróleo podrían llegar a los 200$ el barril.

Segundo, Irán podría reaccionar militarmente a la acción de Israel (llevada a cabo con el apoyo tácito y soporte logístico y militar de EEUU) dando rienda suelta a sus partidarios en Irak contra las fuerzas militares americanas posicionadas en la zona, desencadenando una reacción militar por parte de EEUU que podría originar un bombardeo aéreo ininterrumpido contra las instalaciones militares iraníes (fuerza aérea, defensas antiaéreas, radares, instalaciones militares, etc.)

Tercero, Irán podría espolear a sus seguidores en Líbano y Gaza (Hezbollah y Hamas) en una confrontación militar contra Israel. A lo que seguiría una guerra más amplia en Oriente Próximo.

Cuarto, Irán podría usar tanto su amenaza de bloquear el paso de petróleo por Ormuz como la opción de reducir bruscamente sus exportaciones de petróleo (un embargo) para que se disparara su precio. El crudo entonces podría sobrepasar rápidamente los 200$ el barril y EEUU y en general toda la economía global entrarían en una severa recesión estagflacionaria (como la provocada por la brusca subida del precio del petróleo en la guerra del Yom Kippur en 1973, la revolución de Irán en 1979 y en menor medida con la invasión por Irak de Kuwait en 1990). Quinto, mientras los regímenes sunitas pueden en privado suspirar de alivio después de la destrucción de las capacidades nucleares del régimen chiita iraní, las calles llenas de árabes sunitas pobres desde Argelia hasta Egipto y Paquistán, India e Indonesia se harán aún más anti-occidentales y anti-americanas, haciendo crecer el riesgo de que con el tiempo aumenten regímenes fundamentalistas anti-occidentales en muchos países árabes.

Sexto, la administración Bush tiene las manos atadas por el nuevo Nacional Intelligence Estimate (donde se argumenta que Irán ha suspendido su programa de desarrollo de armas nucleares), así que podrían golpear a Irán (vía Israel) antes de terminar el mandato presidencial. Un acto semejante haría que Israel provocara un cambio brusco en el electorado, haciendo que saliera elegido McCain tras la derrota de Obama como consecuencia de una crisis de seguridad nacional de tal extensión que terminaría arruinando las opciones demócratas para alcanzar la Casa Blanca. De esta forma tanto Israel (que prefiere McCain a Obama y que debe darse prisa en actuar si es que está al corriente de las limitaciones que la presidencia de Obama podría acarrear sobre su capacidad para actuar en contra de Irán) como la administración Bush pordrían garantizar la elección de McCain.

Ahora bien, no está claro, tal como argumenta Fischer, que Israel vaya a dar un golpe tan pronto. No se trata más que de una conjetura y un pronóstico realizado por un observador de la misma forma que hay otros que piensan de otra manera. Pero si Israel emprende una acción semejante, las consecuencias apuntadas más arriba serán claramente el resultado: una gran recesión global, guerras en Oriente Próximo y un gran incremento de la instabilidad geopolítica.

En este enlace pueden encontrar el artículo original de Fischer en el The Daily Star.


Los acontecimientos indican que Israel podría atacar pronto a Irán
Joschka Fischer

Como consecuencia de la equivocada política americana, pende como una negra nube sobre Oriente Próximo la amenaza de otra confrontación militar. Los enemigos de EEUU se han hecho más fuertes e Irán, a pesar de ser etiquetado como miembro del llamado ‘eje del mal’, ha sido catapultado hacia la hegemonía regional. Irán nunca habría conseguido esto por si mismo, o al menos en tan corto periodo de tiempo.

Por este motivo, la hasta ahora latente rivalidad entre Irán e Israel se ha transformado en una confrontación abierta por el dominio de Oriente Próximo. El resultado ha sido el afloramiento de algunas sorprendentes, si no extravagantes, alianzas: Irán, Siria, Hezbollah, Hamas y los Chiitas que dominan Irak con el apoyo de EEUU están haciendo frente a Israel, Arabia Saudita y a la mayoría de los demás estados árabes sunitas, que se sienten existencialmente amenazados por el ascenso de Irán.

Se ha intensificado el riesgo de una confrontación aún mayor por una serie de factores: la persistencia de los altos precios del petróleo, que ha creado nuevas oportunidades políticas y financieras para Irán, la posible derrota de los occidentales y sus aliados regionales en las guerras encubiertas de Gaza y Líbano, y el fracaso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que Irán se vea motivado a aceptar, aún de forma temporal, la congelación de su programa nuclear

El factor decisivo en esta ecuación es el programa nuclear de Irán, pues amenaza de forma irreversible el equilibrio estratégico de la región. La peor pesadilla para la seguridad de Israel es que Irán pueda un día poseer misiles con cabezas nucleares. Un país por otro lado cuyo presidente no se cansa de llamar a la aniquilación de Israel y que además amenaza las fronteras norte y sur de Israel con su masivo apoyo a las guerras encubiertas que llevan acabo Hezbollah y Hamas. La política no se ocupa sólo de los hechos, sino también de las percepciones. Y no viene ahora al caso valorar si una percepción es o no exacta, pues a pesar de todo da lugar a decisiones.

Esto se aplica de forma particular cuando la percepción hace referencia a lo que las partes implicadas consideran ser una amenaza para su existencia. Las amenazas del presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad sobre la aniquilación son tomadas muy en serio por Israel por el trauma del Holocausto. Y muchos de los gobiernos árabes comparten el miedo que provoca un Irán nuclear. A comienzos de este mes Israel ha celebrado su 60 aniversario, y el presidente de EEUU George W. Bush fue a Jerusalén para tomar parte activa en la conmemoración. Pero han quedado amargamente decepcionados todos aquéllos que esperaban que esta visita pudiera haber tratado principalmente sobre las atascadas negociaciones entre Israel y los palestinos. El tema central de Bush, incluso en su discurso en el Parlamento israelí, ha sido Irán. Bush ha prometido llevar el conflicto de Oriente Próximo más cerca de su solución antes de que termine su mandato este año. Pero su última visita a Israel parece indicar que su objetivo era otro muy distinto: la planificación, junto con Israel, del final del programa nuclear iraní de forma militar y no mediante vías diplomáticas.

Cualquiera que haya seguido la prensa en Israel durante las celebraciones del aniversario y haya escuchado con atención lo que allí se ha comentado, no tendrá que ser un profeta para entender que el asunto está llegando a un punto crítico. Considérese lo siguiente:

En primer lugar, “¡parar la confrontación!” es una petición que se levanta en todo el espectro político de Israel. Y no hace referencia a otra cosa que a la amenaza nuclear que procede de Irán.

En segundo lugar, mientras Israel estaba en medio de sus celebraciones, el ministro de defensa Ehud Barak dijo literalmente que una posibilidad clara era una confrontación militar a vida o muerte.

En tercer lugar, el comandante saliente de la Fuerza Aérea israelí declaró que la fuerza aérea era capaz de cualquier misión, sin importar su dificultad, para proteger la seguridad del país. La destrucción de una instalación nuclear siria el año pasado y la ausencia de cualquier reacción internacional al suceso pueden ser vistos como un ejemplo de la acción en ciernes contra Irán.

En cuarto lugar, la lista de armas que Israel está pidiendo sea entregada por EEUU cuanto antes, y que ya ha sido discutida con el presidente americano, está centrada principalmente en la mejora de las capacidades de ataque y precisión de la Fuerza Aérea israelí.

En quinto lugar, se observa con desesperación que no son efectivas las iniciativas diplomáticas y las sanciones de las Naciones Unidas que llegan a Irán.

Y en sexto lugar, según se acerca el final del mandato presidencial de Bush y aparecen las incertidumbres sobre la política que va a seguir su sucesor, se está cerrando potencialmente la ventana de oportunidad para la acción israelí.

Tienen especial relevancia los dos últimos factores. Pues aunque hay constancia de que la inteligencia militar israelí está diciendo que Irán no va a cruzar la línea roja hacia la energía atómica hata 2010 o 2015 como muy pronto, el sentimiento de Israel es que es ahora cuando se ha abierto la ventana de oportunidad política para atacar, durante los últimos meses de la presidencia de Bush.

Aunque todo el mundo reconoce en Israel que un ataque a las instalaciones nucleares de Irán implicaría graves riesgos de muy difícil evaluación, está clara la elección entre aceptar una bomba en Irán o intentar su destrucción militar, aún considerando todas las consecuencias que eso conlleve. Israel no va a quedarse quieto esperando que los acontecimientos sigan su curso.

Oriente Próximo camina sin rumbo hacia una nueva confrontación en 2008. Irán debe entender que de no encontrarse una solución diplomática en los próximos meses, es muy probable que haga erupción un peligroso conflicto militar. Ha llegado la hora de que comiencen unas negociaciones serias.

Encima de la mesa está la reciente oferta que han propuesto las seis potencias (los cinco miembros permanentes del consejo de seguridad de las Naciones Unidas más Alemania). No obstante, la cuestión decisiva es si va a ser posible congelar el programa nuclear de Irán mientras duren las negociaciones, con el fin de evitar una confrontación militar antes de que concluyan. Si fracasa este nuevo intento, pronto se tomarán las cosas en serio. Letalmente en serio.


Joschka Fischer ha sido ministro alemán de Asuntos Exteriores y Vice Canciller entre 1998 y 2005. Fue líder del Partido Verde alemán durante casi 20 años y en la actualidad es profesor visitante en la Escuela Woodrow Wilson de la Universidad de Princeton. The Daily Star ha publicado este comentario en colaboración con Project Syndicate-Institute for Human Sciences.


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