Bienvenido(a) a Crisis Energética jueves, 19 septiembre 2019 @ 22:55 CEST

Nucleares: ojalá haya debate

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Lo quiera o no, el Gobierno no puede mantener España al margen de un trascendental debate energético que, hoy por hoy, se centra en adoptar una posición razonada sobre el dilema nuclear.
Así rezaba el editorial de El País de ayer. Y pocos días antes volvía a insistir Felipe González, metido ahora a jefe del oráculo europeo:
El ex presidente del Gobierno Felipe González defendió hoy 'abrir el debate' sobre la conveniencia o no de construir nuevas centrales nucleares ante un escenario en que, por vez primera, la demanda de energía será superior a la oferta, algo que pronosticó para 2012 aproximadamente.
Hasta ahí suele llegar el "debate nuclear" en los medios mayoritarios, a manifestar la necesidad de un debate, al mismo tiempo que se repiten lugares comunes como que "la necesidad de garantizar el suministro energético o evitar que la factura del petróleo, cuya evolución es poco esperanzadora, comprometa gravemente la situación económica."

Por eso resulta cuando menos esperanzador la publicación hoy en el diario El País de un artículo de Marcel Coderch, secretario de AEREN, titulado "Renacimiento nuclear: un parto con fórceps". De la lectura del artículo de Marcel Coderch se desprende que, precisamente ahora, la solución nuclear es la menos indicada para afrontar la crisis energética:

En los últimos cuatro años, los precios del petróleo y otras materias primas se han cuadruplicado y están induciendo un repunte de las tasas de interés, lo cual incide directamente en los costes de construcción de las nucleares. Nos enfrentamos quizás a una época de menor crecimiento, con un repunte inflacionista, y eso nos coloca en una situación análoga a la que provocó el primer declive nuclear. Si añadimos la frágil situación del sistema financiero internacional, no parece el mejor escenario para un renacimiento nuclear que requeriría centenares de miles de millones de euros de nuevas inversiones durante décadas.
Es una suerte que la opinión del Sr. Coderch pueda ser escuchada de nuevo, pero nos preguntamos si servirá de algo, si la escenificación de la necesidad de un debate nuclear no será más que una farsa preparada para servir, en una misma jugada, dilema y solución, sin posibilidad de un debate verdadero. De momento, la realidad está dando la razón a los argumentos que van en contra de la solución nuclear, y por donde más duele: por los costes financieros y por el inescapable efecto inflacionario que está sirviendo la crisis del petróleo.

Como en los años 70. Solo que en aquella ocasión la crisis del petróleo fue pasajera y de origen político.

En lo tocante a nuestros gobernantes, y al menos en España, cabe la esperanza de que la opinión del presidente vaya más allá del marqueting político:

Debemos hacer el esfuerzo de apostar por las energías renovables, que nos van a dar un valor añadido como país en el futuro y además porque la energía nuclear es muy cara, exige inversiones muy caras, las primas por riesgos de seguridad son también muy elevadas y por tanto no es mi apuesta. Es una visión de corto plazo. Cuando tienes la responsabilidad de gobernar un país para el futuro, creo que España tiene un papel que jugar en las energías renovables