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La nueva geopolítica de la energía

  • lunes, 19 mayo 2008 @ 01:09 CEST
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Artículos Artículo de Michael T. Klare, profesor del Centro de Estudios para la Paz y Seguridad Mundial del Hampshire College, publicado originalmente en The Nation y traducido para La Haine:
Los estrategas militares estadounidenses se preparan para futuras guerras que habrán de librarse, no por cuestiones de ideología o política, sino en nuda pugna por recursos crecientemente escasos.

Mientras la atención diaria del ejército estadounidense se centra en Irak y Afganistán, los estrategas norteamericanos miran más allá de estos dos conflictos con el objetivo de prever el medio en el que se producirá el combate global en los tiempos venideros. Y el mundo que ven es uno en el cual la lucha por los recursos vitales, más que la ideología o la política de equilibrio de poder, domina el Campo de Marte. Creyendo que los EE.UU. deben reconfigurar sus doctrinas y fuerzas para prevalecer en semejante entorno, los oficiales más veteranos han tomado los pasos necesarios para mejorar su planificación estratégica y capacidad de combate. Aunque muy poco de todo esto ha llegado al dominio público, existe un número de indicadores clave.

Desde el 2006 el Departamento de Defensa, en su informe anual Capacidad militar de la República Popular China, ha puesto a un mismo nivel la competición por los recursos y el conflicto en torno a Taiwan como la chispa que podría desencadenar una guerra con China. La preparación de un conflicto con Taiwan permanece como "una razón importante" en la modernización militar china, según indica la edición del 2008, pero "un análisis de las recientes adquisiciones del ejército chino y de su actual pensamiento estratégico sugiere que Pekín está desarrollando también otras capacidades de su ejército para otro tipo de contingencias, como por ejemplo el control sobre los recursos." El informe incluso considera que los chinos están planeando mejorar su capacidad para una "proyección de su poder" en las zonas que les proporcionan materias primas, especialmente combustibles fósiles, y que semejantes esfuerzos supondrían una significativa amenaza para los intereses de la seguridad estadounidense.