Bienvenido(a) a Crisis Energética domingo, 17 noviembre 2019 @ 06:18 CET

El siglo XXI será de penuria alimentaria.

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Artículos Traigo aquí por su interés el artículo de Bruno Parmentier, economista, autor del libro Nourrir l´humanité (Alimentar a la humanidad), y director de la Escuela Superior de Agricultura de Angers, publicado en SIN PERMISO:
- ¿Habría sido posible evitar la crisis actual?

- Seguramente. En mi libro, yo explico que el siglo XXI será de penuria alimentaria. Por varios motivos. El agotamiento de los recursos naturales tiene que ver con la revolución agrícola de los años 1960, que usa mucha tierra, agua y energía, y no puede funcionar ante un período de escasez. La química ya dio a la agricultura todo lo que podía en el siglo XX, con los fertilizantes, los fungicidas, los insecticidas y los herbicidas. Hoy sale muy cara en términos de energía, y terminó contaminando no solamente las aguas. En materia agrícola, el Siglo de la química está llegando a su fin y es preciso avanzar transitar hacia el de la biología.

Recién en 2007 el calentamiento global y sus consecuencias para la agricultura pasaron a un primer plano de las preocupaciones mundiales. ¿Será que Australia está viviendo una sucesión de casualidades con sus repetidas sequías, o el fenómeno se ha tornado definitivo? El aumento acelerado del nivel de vida en los países asiáticos industrializados provocó un enriquecimiento de los hábitos alimentarios, con el paso de una alimentación en base a productos animales – carne en la China y derivados de la leche en la India. La presión que esas poblaciones ejercen sobre los recursos del planeta se acentúa rápidamente. El problema energético mundial ya está en la primera fila, de manera duradera. Él afecta a la agricultura doblemente: por un lado porque la revolución tecnológica precedente era fuertemente consumidora de energía. En segundo, porque se pasó a exigir de la agricultura que llene los platos y los tanques de los automóviles. Es importante terminar con ese error histórico: no tenemos cereales y oleaginosas suficientes, y quemarlos se convierte en un crimen.

Destruimos sistemáticamente, en todo el mundo, los programas de apoyo a la agricultura productora de alimentos. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional llegaron a imponer ese abandono como condición para su ayuda a los países endeudados, incentivándolos solamente a producir cultivos industriales, que les permitirían obtener en los mercados internacionales divisas para saldar sus deudas.

- ¿Es posible frenar el aumento del precio de los alimentos?

- Sí. Podemos salir de esta crisis, pero ella durará mucho tiempo. El Banco Mundial admitió que se equivocó, hace 20 años, y que necesita hacer una revisión completa de sus políticas para, a partir de ahora, privilegiar el desarrollo de la pequeña agricultura alimentaria. Eso puede producir resultados, pero sólo dentro de varios años, por lo menos entre cinco y diez.