Bienvenido(a) a Crisis Energética viernes, 12 agosto 2022 @ 18:02 CEST

Ahogándose en aguas profundas

  • miércoles, 02 abril 2008 @ 06:40 CEST
  • Autor:
  • Lecturas 2.265
Artículos Artículo de Diego Cevallos publicado en IPS:
Miles de millones de barriles de crudo yacen en el lecho profundo del Golfo de México, zona compartida por Cuba, Estados Unidos y México. Los dos primeros se encaminan a etapas de pleno aprovechamiento, mientras el tercero aún intenta definir un plan.

En el lado estadounidense del golfo, empresas privadas trabajan desde hace más de 15 años a profundidades de entre 1.000 a casi 3.000 metros. En 2007, extrajeron de allí un promedio de un millón diario de barriles (de 159 litros) de crudo y 3.900 millones de pies cúbicos de gas.

Se espera que la producción se multiplique a partir de 2011, cuando venza el compromiso de 10 años que Estados Unidos firmó con México para no explotar crudo en el polígono conocido como Hoyo de Dona, frente a las costas del estado mexicano de Tamaulipas y del estadounidense Texas.

Del lado cubano del golfo, este año empezará la extracción de crudo en algunos de los bloques concesionados a la empresa estatal venezolana Pdvsa, a la española Repsol-YPF y a la brasileña Petrobras, entre otras.

México estima que en su zona del golfo, un área de 575.000 kilómetros cuadrados, habría entre 30.000 y 100.000 millones de barriles de crudo a profundidades que oscilan entre los 1.000 y los 3.200 metros.

En los últimos cinco años, la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) perforó allí apenas seis pozos exploratorios a 500 y 1.000 metros bajo el nivel del mar, pero no está en condiciones técnicas ni económicas para iniciar una fase de extracción ni para desarrollar actividades a mayor profundidad.

Al gobierno del conservador Felipe Calderón le preocupa la delantera que llevan los países vecinos, pues parte de las reservas del lecho marino se encuentran en zonas fronterizas, conectadas por cavernas y lagos subterráneos: existe la posibilidad de que la explotación de un lado merme las reservas del otro.