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Apuntes de jornada climática CIMA en Valencia

  • domingo, 02 marzo 2008 @ 02:20 CET
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Noticias El 28 de Febrero de 2008 se celebró en Valencia, en el Jardín Botánico, una jornada sobre el cambio climático titulada "El cambio climático: causas, consecuencias y soluciones", organizada por la CAM Caja de Ahorros del Mediterráneo y CIMA (Científicos por el Medio Ambiente). Asistían, entre otros ponentes, Pedro Prieto, vicepresidente de AEREN (Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos), asociada a ASPO, y editor de crisisenergetica.org; Mª Josep Picó, periodista medioambiental, y Ernest Garcia, catedrático de sociología de la Universidad de Valencia.

Ante un público de apenas una docena de personas, la jornada se abría con la intervención de Pedro Prieto, que se titulaba "El origen antropocéntrico del cambio climático" (fichero PDF, 4,7MB). Se centró en el origen antropocéntrico, y como era de esperar, no del cambio climático, sino del todo en conjunto, única manera de mirar las cosas desde un punto de vista realista. Avisó de que así lo haría y aprovechó para quejarse de que casi siempre únicamente se analizan las consecuencias.

Comenzó alertando de que la energía no es un bien, sino el bien origen de todos los demás. Sobre una de las ilustrativas gráficas de Fernando Ballenilla comentó las evoluciones demográfica y de consumo energético, donde se muestra que más civilización por ahora siempre ha llevado a más consumo.

Luego reflejó gráficas con el reparto mundial de fuentes energéticas y su procedencia. Y también datos del consumo mundial en los obligados nuevos estándares de medidas: petróleo, el equivalente en volumen a 4.500 estadios Bernabeu anuales o 50.000 Prestiges (que en viejo román paladín son 160.000 litros/segundo); carbón, 2.580 Bernabeus en 2006 (2.452 en 2005); gas natural (metano o CH4) unos 2,85 millones de Bernabeus (a presión atmosférica), aprovechando para recordar el desperdicio que se producía de gas, hasta hace apenas dos o tres décadas, por la altamente ineficiente extracción, al perderse en el venteado o quemarse, según el caso, hasta un 30% de lo extraído.

Del uranio recordó que la producción actual es de sólo 40.000 T anuales por un consumo de 67.000, que el resto proviene del desmantelamiento de armas nucleares, y que ya existen cuellos de botella en la producción por problemas en minas, entre otros; también puso de manifiesto los 60 millones de toneladas de tierra que hay que remover y procesar para obtener esas 40.000 de mineral de uranio: por cada tonelada de mineral, hay que reventar 1.500 toneladas de suelo.

En cuanto a la biomasa, recordó que un tercio de los bosques restantes son frontera forestal (aquellos bosques primigenios no fragmentados que aún pueden albergar todas las especies asociadas al mismo, o sea, los que no queríamos tocar bajo ningún concepto), es decir, tampoco nos queda mucho bosque del que disfrutar, para el desmesurado consumo de biomasa que se produce; ojo al dato, siempre se habla de los países pobres como grandes consumidores de biomasa, pero cabe ver que, por ejemplo sólo USA consume tanta o más biomasa, aun siendo ésta muy poca sobre el total de su desorbitado consumo, que países como China o India o zonas como África.

La agricultura tampoco podrá aportar demasiado más de lo que ya aporta, se extraía de los datos que presentó, pues ya se ha cultivado un 11% de las tierras, de un total de 25% cultivable, casi la mitad, pero que lógicamente en su día acudimos a ocupar primero las tierras más fértiles (valles, zonas regadas por ríos, tierras de gran calidad, las más accesibles, con menos piedras, etc.) y que la mitad restante es pues la peor (en las cimas de las montañas, alejadas, mala calidad…).

La hidroeléctrica está instalada a nivel mundial en un 25% de su capacidad máxima; en Europa es un 80%; en España está prácticamente a su máxima capacidad, las cabeceras de muchos pantanos están en la cola del anterior y no cabe más que un pequeño desarrollo en minihidráulica que no aportará gran cosa más al total. Aprovechando que se nombraba el agua ofreció el dato de ocupación de recursos hídricos en el mundo: un 30% del agua potable ya está acaparada.

El dato de materiales totales anuales movidos era probablemente el más espectacular: una pila en forma de cono de unos 9 kilómetros de altura, comparable al Everest, anualmente. El PIB contamina. Lo repetiremos, el PIB contamina. Comenzó llegado a este punto a nombrar el crecimiento económico y de consumo de recursos. En un acto de valentía poco común y estadística en mano, autoinculpó a su generación de haber consumido el 90% de los hidrocarburos que el hombre ha consumido hasta ahora. Tampoco se puede desprender de ese comentario de Pedro Prieto que eso sea un consuelo para las generaciones posteriores a la suya, como la del que redacta esto, porque quien tenga una mínima capacidad de razonamiento matemático verá que el crecimiento exponencial está llevando a que la generación que le sigue también va a alcanzar ese 90% en poco tiempo… si nada se lo impide; en cualquier caso si no llegan no habrá sido por falta de ganas.

Acto seguido presentó las cifras oficiales de durabilidad de las actuales reservas, que le dio pie a introducir el cénit del petróleo, citando en la presentación a Gandhi: primero te ignoran (como hicieron en su día con Stanley Jevons), luego se ríen de ti (como rieron las propuestas de Hubbert o Campbell-Laherre), luego luchan contra ti (como han hecho hasta ahora y siguen haciendo CERA Cambridge Research Associates y C. Lynch con los que hoy tratan de alertar del cénit), y acabas venciendo (como ocurrió en la pasada reunión de ASPO Asociation for the Study of Peak Oil and Gas en Cork, Irlanda, cuando el ex secretario de energía de EEUU James Schlessinger acudió a confirmar las sospechas de los socios de ASPO).

En este punto presentó las gráficas de ASPO con las previsiones de producción de hidrocarburos para los próximos años, así como gráficas de varios pozos y zonas donde se evidenciaba que una gran parte de los yacimientos actuales están en franco declive. La AIE Agencia Internacional de la Energía, el USGS United States Geologic Survey, EXXON-Mobil, Shell, Repsol, todos van reconociendo con los años en sus últimos informes la evidencia del cénit del petróleo.

Aquí, la falta de tiempo dada por la intensidad a la que obligan las necesidades presupuestarias de la CAM (no, a cinco no, invita a seis que hay que generar gasto, que esto es obra social y vamos obligados) le hizo pasarse de largo algunas diapositivas. Para la exposición había una hora, para el debate posterior quince minutos; esperarán que se de un debate profundo o incluso que surja alguna iniciativa de acción organizativa entre los asistentes, con tanto tiempo…

Repasó ligeramente el tema de la TRE —Tasa de Retorno Energética— de la extracción de petróleo a lo largo de la historia: cien barriles obtenidos por cada uno invertido en 1950, treinta en 1970, diez en 2005, apenas cuatro para las arenas asfálticas. Y remarcó que el límite está en el momento en que obtener un barril cueste un barril o más, pues ya podrá quedar petróleo bajo el suelo, que nadie lo sacará.

Saltó más diapositivas.

Señaló la estrecha relación entre la geografía del terror y la del petróleo. También la de las gráficas de CO2 en la atmósfera y energía consumida a lo largo de los últimos decenios, viéndose la perfecta correlación. Reflejó que en ASPO hay divergencias respecto al tema del CO2: una de las diferentes visiones alegaba que lo de tratar de reducir las emisiones de CO2 argumentando el cambio climático era como lo de tengo una noticia buena y una mala, siendo la mala que para comer hay caca y la buena que no hay para todos (ahora no recuerdo cuál era la mala y la buena). Uno siempre piensa que si al final tuvieran razón aquellos que decían que el clima podría llegar a revertirse y que entraríamos en una época algo más fría, si al final no se acabaría proponiendo entonces emitir más CO2 para parar el enfriamiento; a ver quién convence a la gente para que siga ahorrando en consumo si luego resultara que el calentamiento global no fuera a inoportunar lo planeado… ciertamente, las previsiones del PICC Panel Intergubernamental para el Cambio Climático es probable que no se cumplan por falta de CO2.

Otra correspondencia expuesta fue la que relaciona la economía y la energía, y Prieto se encargó de recordar que si se notan mejoras en la eficiencia energética de ciertos países es porque estamos trasladando gran parte de nuestra huella energética a otros países más pobres productores de bienes y energía. En cualquier caso existe, demostró, una ineludible relación entre PIB y contaminación; no podemos multiplicar por 2,5 la contaminación actual para que todo el planeta viva como los Europeos de bien (nosotros, claro) o por 5 para que todo el mundo derroche como en EEUU. Avisó de la falacia de las promesas de crecimiento de los Solbes y Pizarros de turno, así como de las propuestas de Kioto primero y ahora de Bali, irreales si sigue habiendo cuanta energía deseen todos, absurdas si no la hay (Kioto pretendía en 1995 que en 2012 se emitiera un 5% menos de CO2 que en el 95 y en cambio a día de hoy emitimos un 35% más que en el 95).

Donde no había tan directa relación, según su exposición, era entre el Índice de Desarrollo Humano (aquel que tiene en cuenta parámetros de salud, educación, sociales, etc., no sólo dinerarios) y el consumo energético: se puede vivir razonablemente bien con cantidades muy dispares de energía. Falta que la gente lo vea así, digo yo simplonamente.

Tenemos un problema, anunció con gravedad: todas las proyecciones contemplan crecimiento, pero éstas topan con la realidad física. Y para ilustrarlo acudió a Bartlett citándole, el peor defecto de la raza humana es su falta de habilidad para comprender la función exponencial, y enseñando una gráfica con crecimientos exponenciales donde las cantidades se doblan cada pocos años. En este apartado se mostró insistente: debemos erradicar el crecimiento, no debe formar parte del imaginario colectivo, no debe ser la aspiración de las políticas: hasta los sindicatos abrazan el crecimiento, pero no se dan cuenta de que es el abrazo del oso, se quejó.

¿Renovables? No es que se esté en contra, pero no resuelven el problema, ni de lejos, lejos. Un molino de 2MW contiene 150 toneladas de acero y sus cimientos hasta 1.000 toneladas de hormigón; instalamos sistemas fotovoltaicos en número 200 veces inferior al aumento constante de sólo la electricidad que consumimos en el planeta…

En fin, pocas noticias nuevas por estos lares, pero un buen recordatorio de boca experta.







Ernest Garcia, por su parte, presentó una ponencia donde trató las estadísticas que señalan el grado de concienciación de los españoles frente a los problemas medioambientales. Acudió para ello a algunas encuestas, desgranándolas. Lógicamente, en todas ellas el español de a pie (de a coche, vamos) decía sentirse tremendamente preocupado por todos estos temas y bastante o muy predispuesto para aportar su granito de arena. Para ello se apoya en gran parte en la estadística del CIS de noviembre de 2007 (otro pequeño análisis de la misma estadística, pero no de Ernest Garcia, aquí).

Pero luego muestra la carencia de rigor de la misma apoyándose en otra estadística del BBVA, donde se les pedía a los entrevistados que respondieran sí o no, a si estaban dispuestos a prescindir de una lista de comodidades, con tal de poder ayudar al medio ambiente. Los resultados arrojaban cifras a favor de la eliminación de esas comodidades en los casos en que se tuviera que prescindir de poquita cosa. En la pregunta, por ejemplo, si estaría dispuesto a que los coches circularan por días según su matrícula fuera par o impar, la inmensa mayoría estaba en contra; estaba mayormente a favor si la propuesta era, por ejemplo, tarifar la electricidad por tramos según consumo.

Ernest Garcia, un buen conocedor del tema de los recursos energéticos, reflejaba sin palabras una honda preocupación por la actual situación.







Por la tarde participó Mª Josep Picó, laureada periodista medioambiental valenciana, que disertó sobre el medio ambiente y su trato en los medios de comunicación. Comenzó su charla, titulada "El clima de los medios", afirmando que cabe reconocer que gran parte de la conciencia medioambiental de la sociedad es gracias a que los periódicos se hacen eco de los movimientos ecologistas. Repasando la larga trayectoria internacional de los principales eventos, cumbres y paneles por el medio ambiente y nombrando algunos de los informes generados, atribuyó también a todo esto que el cambio climático esté de moda.

Sobre el periodismo medioambiental, abordó con brocha gorda algunos aspectos. Según ella, existe un exceso de alarmismo y catastrofismo a la hora de plantear la información sobre el medio ambiente, que dificulta exponer materias de forma rigurosa. Otros creemos que ha sido el exceso de alarmismo de los periodistas en todo lo demás, lo que ahora impide abordar temas alarmantes con el tono adecuado. Además, el hecho de que los periódicos estén obligados por sus ventas, les obliga a su vez a ser alarmistas ya que en general los contenidos tratados de esa forma venden más, argumentó la ponente, autora del libro "El canvi climàtic a casa nostra", en cuya portada aparece un oso polar de las marismas valencianas. Se quejó del fenómeno de los diarios gratuitos, condicionados absolutamente por sus anunciantes y a la inmediatez y superficialidad de su lectura, que hace que la información se presente de una forma demasiado sensacionalista, para que su lectura enganche. Todos estos efectos acaban retroalimentándose.

Avisó de que existen unos límites a la comunicación del cambio climático y la educación ambiental por parte de los periódicos y el resto de medios de comunicación. El primero es la falta de formación científica de los periodistas: los periodistas son de letras, así los calificó, y las ciencias que abarcan las disciplinas medioambientales son cursadas en varias carreras; los periódicos no contratan personal especializado para estos temas. Por otro lado, los científicos son reacios a acudir a los medios de masas porque, según ella, creen que su información se verá distorsionada. Animó, cándidamente creerá alguno, a que se acuda a estos medios, pues no es tan cierto que esa distorsión se produzca, dijo.

Otro límite a esa buena comunicación es la sociedad misma y su mentalidad, ajena a cómo se producen los bienes de la mayoría de la población. Mostró una viñeta de El Roto: si los pantanos están secos que los rieguen. Aquí cabría preguntarse, no lo hizo, qué nivel educativo hemos tenido en las últimas décadas, tan pobre en resultados, que ha llevado a que el ciudadano tenga nula capacidad de análisis, y por tanto de crítica, de la información que recibe, siendo que esto resulta en un ciclo retroalimentativo que debería tenerse muy en cuenta si queremos romperlo.

Otro de los límites a una correcta comunicación es la economía, el escaso interés empresarial porque se difunda bien la información relativa al medioambiente, debido a una falta de sensibilidad de los directivos. El que esto redacta cree que esa falta de sensibilidad no es una causa, sino una consecuencia, y que la causa es que el medio ambiente, para las empresas, queramos o no, es un coste, un maldito coste, y más coste supone menos beneficio, así de simple. El PIB contamina, como nos contaba Prieto, y el capitalismo necesita aumentar el PIB a perpetuidad, para lo que las empresas se publicitan. Pero esto no parece un problema para Mª Josep Picó, porque según ella, las empresas pueden practicar algo que podríamos calificar de oximorón: la publicidad responsable.

Sobre eso hubo un tira y afloja entre la ponente, Prieto y alguien del público: se le preguntó por este extremo e insistió en que era posible la responsabilidad en la publicidad; se le insistió; Prieto intervino diciendo que la publicidad también contamina, como el PIB (y no debía de referirse a las ingentes cantidades de papel y tinta que se tiran a diario en publicidad).

La ponente insistió en que creía que eso no era así, que la publicidad más responsable sí era posible. Se le preguntó desde el público si, aparte de creerlo, disponía de algún fundamento. Dijo que tampoco era cuestión de ponerse filósofos.

Pero no puede ser de otra manera, pues una empresa se publicita siempre para poder vender al menos una unidad más que sin la publicidad, y cada unidad más producida, evidentemente, supone una presión mayor sobre los recursos y el medio ambiente. Además, las corporaciones empresariales y la publicidad no son seres racionales, no son ni seres, son entes, y la responsabilidad es una cualidad exclusiva de los humanos: la publicidad, por definición, es irresponsable; cuanto más, más exitosa. Picó debería pensar en este extremo.

Concluyó diciendo que las claves de futuro son: superar los tópicos, no ser catastrofistas, no hacer política (¡!), conquistar las secciones de economía y estrecha colaboración, confianza e incluso complicidad con expertos y científicos. Nada, dos detallitos.