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AIE: sin el petróleo de Irak, tendremos graves problemas hasta 2015

  • viernes, 29 junio 2007 @ 11:22 CEST
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Noticias En una entrevista concedida al diario francés Le Monde, el economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, ha puesto de manifiesto las graves incertidumbres que acechan la seguridad del suministro de petróleo a corto y medio plazo. Por su interés, ofrecemos una traducción completa de esta entrevista, incluyendo las gráficas publicadas en Le Monde, al final de esta noticia.

Birol ha manifestado que sin una mayor producción de petróleo iraquí, y aún contando que Arabia Saudita mantenga sus promesas de poder aumentar su producción hasta los 15 Mb/d, nos encontraríamos en una grave situación de aquí a 2015. También ha advertido que el cenit de producción de petróleo no OPEP coincidirá con el mayor momento de crecimiento en China. Hablando de los biocombustibles, Birol se ha mostrado muy escéptico con sus posibilidades, afirmando que son políticas que no están fundamentadas en una “racionalidad económica seria”, y que a lo sumo, en 2030, proporcionarán el 7% de los combustibles mundiales, ocupando una superficie agrícola equivalente a Australia, Corea y Nueva Zelanda juntas. Respecto a las posibilidades del petróleo africano, se muestra de nuevo escéptico, para el economista de la AIE, “unas centenas de miles de barriles por día suplementarias no va a cambiar las cosas”.

Preguntado por la tasa de declive de las reservas, la pone en torno al 8% anual, pero advierte de que “por cada dólar invertido para incrementar las extracciones, es necesario invertir tres dólares para compensar por este declive”, y que si el declive fuese del 9% anual, “la cantidad adicional de petróleo que se habría de encontrar para compensar la diferencia es igual al aumento del consumo de petróleo de los países de la OCDE previsto de aquí a 2020”.

La receta para los países consumidores se aleja de la ortodoxia económica habitual: menos mercado y más política. Birol espera que “las naciones consumidoras entiendan la gravedad de la situación y pongan en marcha políticas radicales y extremas para poner freno al crecimiento de la demanda”.

Las declaraciones de Fatih Birol no deberían sorprender a nadie. Ya hace varios años que la Agencia Internacional de la Energía ha ido variando su complaciente discurso, para volver a sus orígenes: advertir y aconsejar a los países industrializados de los riesgos en la seguridad del suministro energético, con especial énfasis en el petróleo. Ya en 2005 la agencia propuso un plan de emergencia para hacer frente a las interrupciones del suministro de petróleo, mientras que advertía que el mundo industrializado debía buscar alternativas al petróleo y promover el ahorro energético.

El propio Birol protagonizó un curioso incidente durante las conferencias de ASPO 2004 en Berlín, al cruzar inadvertidamente las etéreas líneas que separan el off the record con las declaraciones a los periodistas, cuando espetó a un reportero de la BBC, hablando de los peligros de que Arabia Saudita no aumentase la producción, un sorprendentemente sincero “esto no es para periodistas”. Por lo visto, la situación actual es lo suficientemente grave como para que Birol haya dejado de lado las precauciones y se muestre así de franco con el periodista de Le Monde que le entrevista:

Entrevista con Fatih Birol, director de Estudios Económicos de la Agencia Internacional de la Energía.

“Sin el oro negro iraquí, el mercado del petróleo tendrá que enfrentarse a un muro desde ahora hasta el 2015”

Le Monde: En septiembre de 2005, en una columna de Le Monde, lanzó esta advertencia a los países consumidores de oro negro: “Salid del petróleo”. ¿Tiene usted la sensación de haberse hecho entender?

F.B.: Cada día, el mercado del petróleo se vuelve más difícil, a causa de la rapidez del crecimiento de la demanda y de la concentración de la producción en un muy pequeño número de países.

Desde 2005, el aumento del precio del barril se ha confirmado: el precio actual, cercano a los 70 dólares, es una señal importante para los grandes países consumidores.

LM: ¿La economía ha aceptado casi sin dificultad este aumento del precio del barril?

FB: Tiene razón, las economías ricas la han aceptado. Pero el mundo no se compone sólo de los países ricos. África está en apuros. Las generaciones futuras van a encontrarse con un grave problema. Pero la factura energética y los déficits se cruzan también con los E.E.U.U.; por ejemplo. Los E.E.U.U. y la Unión Europea tienden a utilizar el petróleo mucho más eficazmente, reduciendo así el crecimiento de la demanda de petróleo. Por tanto, hay una reacción por parte de los países consumidores.

LM: ¿Esta reacción está a la altura de los peligros que usted presagia?

FB: La demanda de petróleo sube poco a poco en los países de la OCDE. Pero hay que subrayar que una gran parte del crecimiento de la demanda proviene de China y, en menor medida, de la India. China cuenta por el momento con 70 coches por cada mil habitantes frente a los 680 de Europa y los 860 de los E.E.U.U. Si los chinos quieren alcanzar el nivel de equipamiento de las naciones occidentales, ¿qué va a suceder?

LM: ¿Existen capacidades de producción para responder a este aumento de la demanda?

FB: De aquí a 2015, el mercado y la industria del petróleo excepto la OPEP alcanzará un máximo antes de empezar a declinar, falto de reservas suficientes. Cada día hay nuevas pruebas de este hecho. En el mismo momento tendrá lugar el pico de la fase de expansión económica de China. Estos dos sucesos van a coincidir: la explosión del crecimiento de la demanda china y la caída de la producción, exceptuando los países de la OPEP.

La pregunta es: ¿será capaz de responder a este reto nuestro sistema petrolífero?

LM: ¿Tienen los dirigentes chinos la intención y la capacidad de frenar su demanda de petróleo?

FB: Esta intención existe. Llevar a cabo una política energética radical es más fácil en China que en un país que tenga un régimen político, digamos diferente. Por otra parte, los chinos desean disfrutar del estilo de vida occidental; un chino puede pensar: ¿”Si tengo dinero, porqué no voy a comprarme un coche?”

Yo pienso que el gobierno chino no podrá hacer otra cosa que frenar la aceleración: suceda lo que suceda, habrá siempre un gran crecimiento de la demanda de petróleo. La industria del petróleo debe tener en cuenta este hecho y tomar las medidas necesarias.

LM: ¿Podemos prever cuál será el ritmo de este crecimiento?

FB: es una gran incógnita: ¿cuál es el potencial de crecimiento de los chinos en los diez próximos años: 6% por año, 7%, 10 %?

Esta diferencia de algunos puntos tendrá implicaciones muy diferentes en el mundo.

LM: ¿No constituyen los biocarburantes una respuesta a este desafío?

FB: De nuevo, hace falta observar las cifras, más que escuchar la retórica. Muchos gobiernos animan a utilizar el consumo de carburantes agrícolas, sobre todo en Europa, en Japón y en Estados Unidos. Algunas de estas políticas no están fundamentadas en una racionalidad económica sólida: va a ser muy caro producir biocarburantes. Pero aunque esas políticas crezcan, pensamos que la parte de biocarburantes en 2030 será sólo el 7% del conjunto de la producción mundial de carburantes.

Para alcanzar este 7% será necesaria una extensión agrícola equivalente a la superficie de Australia, de Corea y de Nueva Zelanda juntas.

LM: Esta relación con la extensión consagrada a la agricultura tradicional se arriesga a tener consecuencias sobre el precio de las cosechas.

F.B.: Sí, esto ya sucede y no es bueno. Y además existen también dificultades ligadas al medio ambiente: cada vez más estudios demuestran que los biocarburantes no reducen automáticamente las emisiones de gas, si lo comparamos con el petróleo. Esto también es un gran problema; por estas razones a la vez económicas y medioambientales, el 7% de la producción de carburantes es una cifra muy, muy optimista. Los carburantes agrícolas no remplazarán nunca al petróleo de la OPEP, como algunos creen. Su contribución será menor.

LM: ¿Cuál puede ser el aporte de estos nuevos yacimientos en África?

FB: Lo que se espera de África no tiene nada de revolucionario: tan sólo algunas centenas de miles de barriles por día suplementarias aquí o allí, en África del oeste. Esto no va a cambiar las cosas.

LM: Entonces, ¿de dónde proceden las nuevas capacidades de producción?

FB: Los dos únicos países que pueden verdaderamente cambiar el curso de este juego son Arabia Saudita e Irak. Éstos pueden aportar al mercado un volumen de bruto suplementario significativo, si lo desean.

Pero, ¿en qué condiciones? Aquí se plantea una gran cuestión; lo que se desconoce son las cifras de las reservas.

LM: ¿Hay razones para esperar sorpresas desagradables en este sentido?

FB: Creo que el gobierno saudita habla de reservas de 230.000 millones de barriles. No tengo ninguna razón no oficial para no creerlo. De todas formas, Arabia Saudita, así como otros productores nacionales y las compañías internacionales deberían ser más transparentes en la presentación de sus datos. Dado que el petróleo es un bien muy importante para todos, y tenemos derecho a saber, de acuerdo con los estándares internacionales, cuanto petróleo nos queda.

LM: ¿Hay riesgo a corto plazo?

FB: Nos basamos en la asunción de que el porcentaje de declive medio de los yacimientos actuales es de un 8% anual. Es mucho: por cada dólar invertido para incrementar las extracciones, es necesario invertir tres dólares para compensar por este declive. Pero ¿qué ocurriría si el porcentaje de declive fuese del 9%? La cantidad adicional de petróleo que se habría de encontrar para compensar la diferencia es igual al aumento del consumo de petróleo de los países de la OCDE previsto de aquí a 2020.

LM: Arabia Saudita reconoce un rápido declive en la mayoría de sus principales yacimientos…

FB: Puedo confirmar que Arabia Saudita es capaz de alcanzar una producción de 15 millones de barriles diarios (Mb/d) de aquí a 2015, frente a los 12 Mb/d de hoy, de acuerdo con los compromisos del ministro saudita del petróleo, Ali Al-Nouaïmi. De todas formas, esos 3Mb/d adicionales es todo lo que podemos esperar para enfrentarnos al aumento de la demanda prevista de petróleo (que hoy es de 83Mb/d).

LM: ¿E Irak?

FB: Si la producción no se incrementa en Irak de manera exponencial de aquí al 2015, tenemos un problema muy grande, incluso si Arabia Saudita respeta sus compromisos. Los números son sencillos, no hace falta ser un experto. Es suficiente saber restar. China crecerá muy rápidamente, India también, y lo que Arabia Saudita proyecta, los 3Mb/d adicionales, no serán suficientes para responder al aumento de la demanda en China.

Pero considerando la situación actual de Irak, ¡es muy improbable que este país llegue a su capacidad óptima de producción de esa manera!

LM: Si esta situación mejorase radicalmente, ¿cuánto tiempo se necesitaría para que la industria petrolera iraquí alcanzase su capacidad óptima?

FB: Los funcionarios iraquís hablan de 3 a 5 años. Ellos lo saben mejor que yo. Incluso si lo que dicen es exacto, y todo va bien en Irak, será, en todo caso, un proceso largo.

Así que, repito, la industria del petróleo se enfrentará a una prueba muy grave de aquí a 2015: con el declive de la producción no OPEP y el máximo crecimiento de China, la distancia entre suministro y demanda crecerá significativamente.

LM: ¿Qué sucederá con las grandes compañías privadas de petróleo en esta situación, en la que, según usted, el dominio será cada vez mayor por parte los países productores?

FB: Las “grandes” (Exxon, Chevron Texaco, Shell, BP y Total) tendrán problemas. No tendrán más acceso a la nueva producción. Deben redefinir sus estrategias, si se concentran en el petróleo, deberán contentarse con un mercado de nichos.

LM: ¿Afirma que no serán “grandes” durante mucho tiempo?

FB: Es lo que estoy diciendo. A pesar del gran incremento en el precio del barril, lo que les permitió invertir, las “grandes” no pueden restituir sus reservas (ver gráfica: “Reemplazo medio de las reservas de las cinco principales compañías de petróleo.”)

LM: Así que si las cosas no mejoran en Irak…

FB: Tenemos un muro, una gran prueba frente a nosotros, si los poderes occidentales y China e India no revisan su política energética de manera sustancial, elevando la carga impositiva del petróleo, buscando más eficiencia energética.

LM: No estamos siguiendo ese camino. El consumo mundial de petróleo crece cada vez más.

FB: De verdad espero que las naciones consumidoras entiendan la gravedad de la situación y pongan en marcha políticas radicales y extremas para poner freno al crecimiento de la demanda.

LM: Un paso así favorecería la lucha contra el calentamiento global, una lucha con un desenlace aún muy dudoso…

FB: Creo que hay muchas maneras de luchar contra el calentamiento global. Pero es necesario ser claro: si se quiere solucionar el calentamiento global, es imposible hacerlo sin India y especialmente sin China, que se ha convertido recientemente en el primer emisor mundial de gases de efecto invernadero. China es la clave.

De aquí a 2030, China podría emitir más del doble del dióxido de carbono que todos los países de la OCDE (ver gráfica: “Subida de las emisiones de CO2 de 2004 a 2030 en China, India y la OCDE”). Estas medidas no tienen ningún sentido si China no participa.

Un ejemplo: Europa se ha comprometido a reducir sus emisiones un 20% de aquí a 2020. Algunos dicen que es realista, otros que no. Pero la cuestión no es esa. Al ritmo actual, ¡China solo necesitará otro año y medio para emitir ese 20% de las emisiones que Europa pretende evitar!

LM: Usted ha hablado con los dirigentes chinos. ¿El clima es una preocupación para ellos?

FB: La principal preocupación de los líderes chinos es el crecimiento y la efectividad económica. Por supuesto, les preocupa el medio ambiente, pero los problemas locales les preocupan más. La polución en el aire en las ciudades orientales es para ellos más importante que el cambio climático.

No obstante, se toman el calentamiento global de manera muy seria, pero pienso que el primer paso lo deben tomar los gobiernos occidentales, que deben ofrecer su ayuda y buenas razones para que China se una a la lucha.

Declaraciones recogidas por Matthieu Auzanneau.
Traducción y adaptación de Judith Casasús y Daniel Gómez para Crisis Energética.