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Se ha exagerado el calentamiento global . No hay suficiente petróleo, gas natural y carbón

  • martes, 22 mayo 2007 @ 18:36 CEST
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Artículos El profesor de física atómica de la Universidad de Uppsala y presidente de ASPO, Kjell Aleklett, escribe el 18 de mayo pasado en el periódico sueco DN, Dagens Nyheter un artículo en su idioma natal, que Energy Bulletin ha traducido al inglés y de ahí, dado su interés público, traducimos al español y presentamos a nuestros lectores, titulado " Global warming exaggerated, insufficient oil, natural gas and coal", cuyo título en español va en portada.

Lo interesante del mismo es que Aleklett vuelve por su conocido camino de desmitificar el calentamiento global, aduciendo principalmente que no hay tanta energía fósil disponible como sugieren los estudios de los expertos en clima (que no en recursos fósiles). En su opinión, sin infravalorar los problemas que la quema de combustibles puede representar para el clima del planeta, viene a decir que considera que la previsible escasez de los limitados y finitos combustibles fósiles golpeará antes y con mayor contundencia a la humanidad. Esta vez, Aleklett parece haber estudiado, en su departamento de investigación sobre energia en la universidad, los supuestos (escenarios) del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático y si son los que dicen, parece que o el PICC ha hecho estimaciones muy groseras o bien que saben más que la industria mundial del sector, que calcula las reservas en menos de la mitad que sus escenarios suponen se van a quemar.

En cualquier caso, es un ángulo crítico novedoso. No niega los efectos sobre el clima, como hacen la totalidad de los críticos del calentamiento global. Sólo dice que el PICC ha errado groseramente en los supuestos energéticos, en la energía fósil que queda disponible en el planeta. Esta es la novedad de la crítica.

Doctores tiene la iglesia del clima, pero también los tiene la iglesia de la geología. Ustedes deciden.

El cambio climático y el calentamiento global han pasado a formar parte de nuestra vida diaria y son el eje de las discusiones sobre las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Los combustibles fósiles que utilizamos contienen carbón e hidrocarburos y con su combustión se libera el dióxido de carbono junto con la energía.

Sin embargo, en el debate actual sobre el clima, no parece que la cantidad de combustibles fósiles disponibles sea una cuestión importante. El problema, tal y como se percibe, es que vamos a utilizar cantidades excesivas en los próximos años. Ni siquiera se menciona que la cantidad de combustibles fósiles que se requieren para hacer efectivo los tan temidos cambios climáticos, de hecho quizá no vaya a estar siquiera disponible.

El yacimiento petrolífero gigante de Cantarell está teniendo problemas y la producción está en franco declive. En 2005, la compañía nacional de petróleos de México Pemex presentó dos escenarios sobre la producción final del mismo; uno era optimista y asumía que se podría recuperar el 50% del petróleo que había en el subsuelo. El otro, pesimista, suponía que solo se podría recuperar el 30%. La tendencia parece dar la razón al caso pesimista y ello es naturalmente desastroso para Pemex, pero el ganador es nuestro clima.

Hay que tomar decisiones importantes. ¿Deberíamos considerar el petróleo que queda en el subsuelo como una fuente que podría derivar en futuras emisiones de CO2 o deberíamos aceptar que este petróleo se quede por el momento en el subsuelo? El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (PICC) lo considera como un recurso.

En sus gigantescas simulaciones, que se parecen al juego de SimCity, el PICC ha simulado nuestro futuro y las familias que participaron en el juego son las A1, A2, B1 y B2. Cada familia disfruta de un determinado desarrollo en términos de población y de crecimiento del PIB, de energía y de uso del suelo, de disponibilidad de recursos y de progreso tecnológico. Los malos en el proceso de elevación real de la temperatura, son los chicos de la familia A2. Si se dejan a su albedrío, harían elevarse la temperatura del planeta 3,6 grados Celsius más para el 2100. En el otro extremo, los amables miembros de la familia B1 sólo harían elevarse a la temperatura un grado centígrado.

El supuesto para cualquier aumento de la temperatura es que consumimos grandes cantidades de petróleo, gas natural y carbón. El hecho de que el PICC exhorte a nuestros políticos a reducir el uso de los combustibles fósiles, da la impresión de que estos recursos son enormes, pero hay razones para dudar de ello.

En la universidad de Uppsala estudiamos los recursos energéticos mundiales y hemos publicado recientemente un detallado análisis de la futura producción de petróleo. Desagregamos la producción en seis secciones bien definidas y ahora estamos en disposición de presentar un calendario de la capacidad de producción máxima mundial, el llamado cenit del petróleo. Tendrá lugar entre el 2008 y el 2018. Si los campos gigantes del mundo, que producen el 60% del petróleo, se comportan como Cantarell en México, tenemos el peor de los resultados, con el cenit en 2008. Pero si por el contrario, los mejores augurios para Cantarell fuesen aplicables y el aumento de la demanda mundial se enfría simultáneamente, entonces tenemos el mejor de los casos posibles con una producción máxima en 2018.

Ahora, podemos calcular cuánta energía (y por tanto CO2) se puede producir en este siglo, por la utilización del petróleo y compararla con la cantidad que requieren las familias imaginadas por el PICC. Para sorpresa nuestra, las familias A1, A2, B1 y B2 necesitan de más petróleo del que es posible de forma realista.

Si profundizamos en el análisis y en el estudio de la producción futura de gas natural, en relación con los supuestos del PICC, el panorama es todavía más claro. En Norteamérica, la producción de gas natural está en declive, al igual que la producción de los campos gigantes de gas de Siberia noroccidental, que supone el 90% de la producción de Rusia. Se han cancelado los planes para hacer líquidos del gas natural en Qatar. Los puertos proyectados para el manejo del gas natural licuado en los EE. UU. y Europa se están reduciendo, ya que el suministro mundial de gas natural licuado será probablemente inferior a los que se preveía hace tan solo un año.

El gas natural se presenta como un “puente suave” hacia una sociedad futura sostenible. Hoy el puente parece más corto de lo que se esperaba, aunque respecto a las emisiones de CO2 siga siendo el ganador (de entre los fósiles).

La tercera fuente fósil de emisiones de CO2 es el carbón. Según un criterio muy extendido, la cantidad de carbon disponible es virtualmente ilimitada. Sin embargo, cuando llevamos a cabo los estudios detallados de los perfiles de producción en los seis países que contienen el 85% de las reservas mundiales de carbón, descubrimos claros signos de que están llegando al cenit de la producción en determinadas regiones. Es más, verificamos un descenso de la producción del carbón de mayor calidad; esto es, del carbón con el mayor contenido energético por unidad de volumen. En los EE. UU. el segundo consumidor mundial de carbón, el volumen del carbón utilizado está aumentando, mientras su contenido energético total va en disminución. ¿Han llegado los EE. UU. a su cenit del carbón, en términos energéticos?

China llegará pronto a su máxima capacidad productora de carbón, lo que conduce a una situación en la que solo Rusia se asentará sobre las últimas grandes reservas de carbón. La producción futura de Rusia quedará determinada cunado alcancemos el cenit mundial de la producción de carbón. Contrariamente a lo que señalan las ideas dominantes, seremos los ganadores en el asunto del CO2.

La suma de todos los recursos fósiles que la industria considera disponibles, se ofrece anualmente en las estadísticas de British Petroleum (BP). Según sus estimaciones, generalmente optimistas, la energía total de todo el petróleo, el gas natural y el carbón asciende a 36 ZJulios (Zj), una gigantesca cantidad de energía. Esto es más de lo que nuestro grupo investigador considera probable, pero todavía es menos de lo que exige el escenario de las familias A1, A2, B1 y B2 exige. La energía fósil no será suficiente para ello.

La familia A2 es nuestro enemigo en número, así que estudiemos su apetito por la energía. El PICC estima que hasta 2100 la familia tipo A2 necesitará entre 70 y 90 Zj, que es más del doble de lo que la industria considera que está accesible. Y luego existe otro detalle que nunca se discute, cual es que todos los posibles supuestos necesitarán energía, también más allá del 2100.

No vamos a dudar o a discutir el aumento histórico de temperaturas ya establecido, pero tenemos que discutir y dudar sobre los futuros aumentos de temperatura que proyectan los supuestos del PICC y los recursos fósiles que el PICC ofrece en sus pronósticos.

Necesitamos una nueva valoración de los aumentos futuros de temperatura basados en consumos realistas de petróleo, gas natural y carbón.

Sólo con este conocimiento podremos tomar decisiones sensatas en el futuro. La gran cuestión será lo que pueden hacer tantos con tan poca energía. Cuando debatamos, probablemente tendremos que reemplazar la palabra “ambiente” por la de “energía”, pero la política energética que se fije, deberá hacer también que el ganador sea el medio ambiente.

Kjell Aleklett