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La crisis del sistema del dólar americano

  • lunes, 30 octubre 2006 @ 13:43 CET
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Artículos Presentamos el texto de una conferencia de William Engdahl en Feldkirch (Austria), en septiembre del 2003, con el título: The Dollar System and US economic reality post-Iraq War. Engdahl es autor del libro ‘A Century of War: Anglo-American Oil Politics and the New World Order’ (Pluto Press Ltd). Se puede contactar con el autor y consultar sus artículos en la página Web www.engdahl.oilgeopolitics.net. Encabezamos la traducción de la conferencia con una introducción a modo de resumen y algunas de las cantidades que aparecen en el artículo se actualizan al final en notas a pie de página.

Introducción

Nortemérica compra en dólares a otros países y esos billetes vuelven prestados a su economía por estos mismos países mediante la compra de bonos del Tesoro y otros activos semejantes vía bancaria, pero siempre para que la economía americana pueda comprar de nuevo bienes y servicios foráneos. El sistema del dólar consiste entonces en que ese préstamo le resulta gratis al beneficiario, porque los intereses pagaderos más el propio capital prestado a cambio de los bonos resultan devueltos en su mayor parte no desde los beneficios generados por la nación deudora, sino desde el privilegio que atesora quien puede imprimir billetes de la nada sin responder ante nadie. O, dicho de otra manera, de hacer contraer al pueblo americano una deuda cada vez mayor mediante un sistema de banca fraccionaria. Por eso es necesario hacer crecer la masa monetaria, para incentivar el consumo de productos importados y locales y poder devolver la propia deuda nacional. Así que la élite de EEUU ha tenido que expandir fuera de toda mesura el crédito animando la explosión de los precios de los bienes inmuebles, evitando la crisis bursátil del 2001 a cambio de llevar hoy al borde del colapso la economía mundial. Pues la explosión inmobiliaria americana ha provocado que unos 20 países la sufran también cuando el exceso de liquidez en dólares ha transmitido irreversiblemente un exceso de liquidez también a las otras divisas, por la obligación de mantener a raya su contra valor en dólares para no fortalecer las monedas locales y hacer menos competitivas las exportaciones.

Con el caso inmobiliario se entiende fácilmente cómo la devaluación del dólar devalúa automáticamente también el resto de monedas, la burbuja en sus activos infla activos semejantes en otros países y, en resumen, la inflación americana inflaciona la economía mundial. Fenómenos todos ellos que necesitan poco tiempo para propagarse en un sistema económico muy globalizado, que trabaja con una banca dominada por pocos y que opera en todas las naciones con reserva fraccionaria de monedas fiduciarias.

Pero este exceso de liquidez está distorsionando no sólo los mercados sino también el propio sistema monetario en su conjunto. Así que del mismo modo que el cenit petrolero americano coincidió con un nuevo marco monetario internacional a partir de 1971, la situación económica mundial está dando señales de que el ‘peak oil’ coincidirá otra vez con una crisis del sistema respaldado por el dólar cuando los beneficiarios terminen por enredarse una vez más en su propia trampa. Se deberán cambiar otra vez las reglas del juego, pero los menguantes recursos parecen apuntar hacia situaciones violentas que guardan poca relación con el bien común y mucho con el bien de los que crearon el sistema.

Evitarlo está en las manos de cada uno, pero primero se debe despertar de la ignorancia consumista sustentada en la expansión de papel de curso legal, y abrir los ojos para incentivar el ahorro con una moneda atada a algo mensurable físicamente, evitando así que ningún sistema de bancos centrales asociado con el gobierno la estire hasta el infinito en su propio beneficio, obligando también a que esos mismos gobiernos permitan resolver determinados vacíos legales para obligar a la banca a dar crédito no con una fracción del préstamo o encaje bancario, sino con una reserva monetaria del 100%.

¿Se pretende hacer ‘sostenible’ el sistema económico? Pues que estado y banca devuelvan el poder del dinero al pueblo, liberándole de la esclavitud de una deuda ficticia y haciendo valiosa la moneda en sí misma para que merezca la pena ahorrar y reducir el consumo que esquilma tantos recursos. ¿Se pretende ‘decrecer’? Pues la solución no se encuentra en transferir aún más poder a los gobiernos para que ‘organicen’ un decrecimiento, pensando ingenuamente que lo van a hacer con el cuidado que tiene una madre cuando da de comer a sus hijos, ya que la experiencia demuestra que más que madre es una madrastra incapaz de conseguir toda la información necesaria para manejarse con justicia. La solución se encuentra justo en la dirección contraria, dejando que la gente trabaje libremente y por sí misma mediante un dinero que no requiera de deuda para ser creado, sino que en sí mismo ya lo sea.

Bien claro se ve entonces que no basta con políticas de ahorro energético (voluntario o planificado) o con cambios de color verde en las directrices políticas generales. No. Este Occidente opulento y del despilfarro exuberante, derrocha energía y materias primas porque se compra y vende a crédito con monedas infladas. Sólo se pude volver a una vida social y privada centrada en el ahorro como principio mediante monedas que vuelvan a relacionar su nombre con lo que valen, como en su día lo hicieron el ‘peso’ o la ‘libra’. Algo absurdo hoy en día por la constante pérdida de su valor y la necesidad de transformarse constante en activos. El dinero tiene que volver a ser un activo en sí mismo. Adviértase no obstante que este giro radical es independiente de cualquier ideología política, porque el intercambio de bienes y servicios se resuelve en las propias relaciones humanas cotidianas, que son anteriores a su organización en un todo como podría ser una ideología, un partido político, un estado o una organización de estados.

Se concluye esta introducción constatando que es verdad que hoy los bienes y servicios (y aún el propio trabajo) se intercambian a cambio de una moneda que no vale nada, quebrándose el fundamento más radical de la misma justicia, que es la reciprocidad o, dicho en otras palabras, el ‘dar a cada uno lo que le corresponde’. Y es verdad también que para restablecer ese principio básico de justicia se debe cambiar el sistema monetario. Pero adviértase que aún la verdad más absoluta y justa, si se impone por la fuerza, se convierte automáticamente en la más cruel tiranía. Esa es la fragilidad de la verdad, que sólo hace hombres libres no cuando se impone, sino cuando se propone a la razón.

Murray N. Rothbard, en su libro ‘What Has Government Done to Our Money?’, en el Apartado III capítulo 13 ‘Government and Money’, comenta unas cosas sobre el dinero que muy bien se podrían trasladar a una gestión menguante de los recursos:

“Mucha gente cree que el libre mercado, a pesar de algunas ventajas comúnmente aceptadas, es un cuadro de desorden y caos. Nada está ‘planificado’, todo es casual. El dictado del gobierno, por otro lado, parece simple y ordenado. Se pasan los decretos hacia abajo y son obedecidos. No hay ninguna otra área de la economía donde este mito esté más arraigado que en el campo del dinero. De modo semejante, el dinero como mínimo, debe encontrarse bajo un riguroso control del gobierno. Pero el dinero es la sangre vital de la economía, es el medio para todas las transacciones. Si el gobierno manda sobre el dinero ya ha capturado un puesto de mando para el control de la economía y ha asegurado un escalón más para el completo socialismo. Ya hemos visto que el libre mercado en el dinero, al contrario de lo comúnmente aceptado, no sería caótico sino un modelo de orden y eficiencia.”

“¿Qué es lo que hemos aprendido sobre el gobierno y el dinero? Hemos visto que con el paso de los siglos, el gobierno ha invadido paso a paso el libre mercado y confiscado completamente el control sobre el sistema monetario. Hemos visto que cada nuevo control, algunas veces inocuo en apariencia, ha engendrado de nuevo más controles. Hemos visto que estos gobiernos son inherentemente inflacionarios, pues la inflación es un método tentador para adquirir los ingresos para el estado y sus grupos favorecidos. La lenta pero segura confiscación de las riendas monetarias ha sido empleada para (a) inflar la economía según el ritmo decidido por el gobierno, y (b) provocar una dirección socialista de toda la economía.”

“Además, la injerencia del gobierno en el dinero no sólo ha traído al mundo una tiranía nunca imaginada, sino también el caos y el desorden. Ha desmenuzado el apacible y productivo mercado mundial fragmentándolo en cien pedazos y provocando que el comercio y la inversión caminen entorpecidos y cojeantes entre miríadas de restricciones, controles, tasas artificiales, quiebras monetarias, etc. Ha ayudado a provocar guerras que han transformado un mundo interconectado pacíficamente en una jungla de bloques monetarios enfrentados. En resumen, nos encontramos con que la coacción, tanto en el dinero como en otros asuntos, no trae el orden sino el conflicto y el caos.”


Conferencia de William Engdahl

Es algo comúnmente aceptado que los EEUU, a pesar de los recientes problemas, todavía es la locomotora que tira con fuerza del crecimiento de la economía mundial y es el pilar del sistema global. Pero ¿qué pasaría si descubriéramos que, en vez de ser el pilar, los EEUU son de hecho el corazón de un sistema económico arruinado que está propagando la inestabilidad, el desempleo y una recesión económica global?

Ninguna otra nación en el mundo se acerca a la superioridad del mando militar de EEUU en bombas inteligentes, tecnología militar o simplemente en capacidad bélica. La posición de EEUU en el mundo desde 1945, y especialmente desde 1971, ha descansado en dos pilares: su superioridad militar sobre todos los demás países y el papel del dólar como reserva monetaria mundial. Pero hoy el dólar se ha convertido en el talón de Aquiles de la hegemonía americana.

A mi entender, el mundo ha entrado en una nueva y peligrosa fase desde el colapso de la burbuja tecnológica en el 2001. Y estoy hablando de los insostenibles fundamentos que sustentan el sistema del dólar. Pero ¿qué es el sistema del dólar?

Cómo funciona el sistema del dólar

A partir de 1945, los EEUU emergieron después de la Guerra Mundial como el país con las mayores reservas de oro del mundo, la mayor base industrial y un excedente de dólares respaldados por oro. Durante la Guerra Fría de los años 50 y 60, los EEUU podían ser generosos con aliados clave cómo Japón y Alemania, permitiendo también que las economías de Asia y Europa Occidental florecieran en oposición al comunismo. Se alcanzó la estabilidad al abrir el mercado interno de EEUU a las importaciones de Japón y Alemania. Pero lo más importante es que se construyó una estrecha zona de comercio que trabajaba siempre para el único beneficio de EEUU.

Esto se mantuvo así hasta finales de los 60, cuando la costosa guerra de Vietnam minó las reservas de oro de EEUU. En 1968 el drenaje alcanzó unos niveles tan críticos que los bancos centrales extranjeros que poseían dólares temieron que el déficit americano convirtiera en nada los verdes, por lo que prefirieron el oro que los respaldaba.

En agosto de 1971, Nixon rompió finalmente el acuerdo de Bretton Woods al rechazar el canje de dólares por oro, pues ya no tenía suficiente metal para entregar. Esto supuso el giro hacia la etapa más importante de la historia económica mundial. Pues después de 1971 el dólar ya no estaba fijado a una onza de oro, es decir a algo mensurable, sino a las imprentas del Tesoro y la Reserva Federal.

Así que el dólar pasó a ser una moneda política. ¿Tienen ustedes “confianza” en que EEUU es el defensor del mundo libre? En un primer momento, Washington no se dio cuenta del arma que había creado después de romper con el oro. Simplemente actúo por necesidad, pues sus reservas de oro estaban en niveles peligrosamente bajos. Así que hizo valer su papel como pilar de la OTAN y la seguridad del mundo libre para pedir a los aliados que continuaran aceptando sus dólares del mismo modo que se había hecho antes.

Las monedas flotaron hacia arriba y hacia abajo contra el dólar. Los mercados financieros fueron lentamente liberalizados. Se fueron levantando los controles. Se permitió la banca en paraísos fiscales con fondos de inversión y productos financieros derivados sin regular. Todos estos cambios tuvieron su origen en Washington en coordinación con los bancos de Nueva York.

La paradoja de la deuda del dólar

Lo que pronto quedó claro entre los círculos del Tesoro norteamericano y de la Reserva Federal después de 1971, fue que podían ejercer más influencia global vía deuda (deuda del Tesoro) de la que nunca habían tenido con los excedentes comerciales. Pero la deuda de un hombre es el crédito de otro. Y como todas las commodities (y por encima de todas el petróleo) se comerciaron globalmente en dólares, su demanda continúo a pesar de que los EEUU crearon más dólares de los que su economía podía justificar.

Pronto sus socios comerciales acumularon tantos dólares que temieron crear una crisis de esa moneda. Pero a pesar de eso, inflaron sistemáticamente hasta el momento presente en que han debilitado sus respectivas economías para dar sustento al sistema del dólar, temiendo no ya aquélla crisis sino un colapso global. El primer shock sucedió en 1973 con un incremento del 400% en el precio del petróleo. Fueron devastadas las economías de Alemania, Japón y las de todo el mundo. El desempleo aumentó, pero ganó el dólar.

El sistema del dólar es la verdadera fuente de inflación de la que hemos sido testigos en Europa y todo el mundo desde 1971. Entre los años 1945 y 1965 el suministro de dólares creció tan sólo un 55%. Estos fueron los años dorados del crecimiento estable y baja inflación. Después de que Nixon rompiera con el oro, los dólares se expandieron por encima del 2.000% entre 1970 y el 2001.

El dólar es todavía la única moneda de reserva a nivel mundial. Esto significa que todos los bancos centrales deben tener dólares como reserva para tener garantías contra las crisis monetarias, respaldar su comercio exterior y financiar las importaciones de petróleo entre otras muchas cosas. Hoy casi el 67% de todas las reservas de los bancos centrales son dólares. El oro es simplemente una diminuta parte y los euros un 15%. Hasta la creación del euro no había ningún rival teórico del dólar en cuanto a moneda de reserva.

Pero lo que se conoce poco es la conexión que guarda el déficit comercial americano y el sistema del dólar. Los EEUU han seguido deliberadamente una política de déficit comercial y déficit presupuestario durante la mayor parte de las dos pasadas décadas, que han sido benignamente descuidados, para atar al resto de países con el sistema monetario americano. Pues mientras todo el mundo acepta los dólares como dinero con valor, los EEUU disfrutan de la ventaja exclusiva que atesora por ser el único impresor de esos billetes. El timo consiste en conseguir que el resto del mundo lo acepte. Y la historia de los últimos 30 años explica cómo se ha ido realizando mediante la OMC, el FMI, el Banco Mundial y George Soros por nombrar a unos pocos.

Lo que se ha desarrollado ha sido un mecanismo más efectivo que el que consiguió el Imperio Británico con la India y sus colonias durante el estándar del oro. Mientras los EEUU mantengan su hegemonía militar, el mundo continuará aceptando los inflados dólares como pago por sus bienes. Los países en desarrollo como Argentina, Congo o Zambia estarán forzados a conseguir dólares para defender sus propias monedas. El objetivo principal de las decisiones económicas, financieras y políticas americanas no ha sido otro que mantener el papel único del dólar en la economía mundial. No es accidental que el gran centro financiero del mundo sea Nueva York. Es el núcleo del sistema global del dólar.

El sistema funciona de la siguiente manera. Una compañía alemana, digamos la BMW, consigue dólares a cambio de las ventas de sus automóviles en EEUU. Los deposita a continuación en el Bundesbank o en el BCE a cambio de marcos o euros que pueda usar en su mercado local.

Es así como el banco central alemán construye sus reservas monetarias en dólares. Desde las crisis petroleras de los 70, la necesidad de tener dólares pasó a ser una política de seguridad nacional para muchos países, incluida Alemania. La exportación a cambio de dólares pasó a ser un objetivo nacional. Pero cuando el Bundesbank ya no pudo canjear los dólares por oro, la cuestión fue qué hacer con la montaña de dólares que conseguían en su comercio. Entonces decidieron que como mínimo podían ganar un interés comprando los seguros y fiables bonos del Tesoro norteamericano. Pues en la medida que los EEUU aumentaban el déficit presupuestario tenían grandes cantidades de bonos que prestar.

Hoy en día, la mayoría de los bancos centrales fuera de EEUU tienen bonos del Tesoro americano o activos similares de ese país como parte de sus “reservas monetarias”. De hecho se estima que poseen entre 1.000 y 1.500 billones de dólares en deuda (1). Pero es aquí donde se encuentra el demonio del sistema. En efecto, la economía americana es adicta al préstamo extranjero, como un adicto a las drogas. Pues sólo financiando el consumo puede gozar de un nivel de vida mucho más elevado del que podría disfrutar mediante sus propios ahorros. Los EEUU viven a costa del dinero que le presta el resto del mundo, pero siempre dentro del sistema del dólar. En efecto, los trabajadores alemanes construyen coches BMW y se los entregan a los americanos a cambio de nada cuando el banco central alemán emplea dólares para comprar los bonos americanos.

Actualmente, el déficit comercial americano ha crecido hasta unos increíbles 500.000 millones de dólares (2), pero esta moneda no colapsa. ¿Por qué? Sólo en mayo y junio el Banco de China y el Banco de Japón compraron ¡100.000 millones de dólares en Bonos del Tesoro americano y otros tipos de deuda del gobierno! Y esto a pesar de que el valor de estos bonos estaba cayendo. Hicieron esto para salvar sus exportaciones manipulando el yen contra el dólar para prevenir su revaluación.

Debido a que el sistema mundial de pagos, y aún más importante, el mercado de capitales, acciones, bonos y productos derivados son en dólares, esta moneda termina aplastando a todas las demás. El Banco Central Europeo podría ofrecer una alternativa, pero ni de lejos lo consigue. Simplemente reacciona a un mundo dominado por el dólar. Los bancos alemanes destruyen la economía alemana en su apremio por imitar a los bancos americanos. El sistema del dólar está destruyendo la base industrial alemana. La política económica de Alemania, junto con la del Bundesbank antes y ahora la del BCE, está orientada en gran parte al reducido sector exportador con la intención de maximizar los superávit comerciales en dólares. Y por parte de la gran banca, para atraer tantos dólares como sea posible.

China juega hoy en día un papel clave

China es el país que cuenta en la actualidad con el mayor superávit de dólares. La globalización es en realidad la palabra en clave de la dolarización. El Yuan chino está fijado al dólar (3). Los EEUU están siendo inundados con bienes chinos baratos, a menudo fabricados allí por multinacionales americanas. Hoy China tiene el mayor excedente comercial con EEUU, más de 100.000 millones de dólares al año. Japón es el segundo con 70.000 millones. Canadá con 48.000, México con 37.000 y Alemania con 36.000 ocupa el 5º lugar de los países con los que EEUU mantiene su déficit. Todos ellos suman casi 300.000 millones del colosal déficit de 480.000 en 2002 (4). Esto da una pista de dónde se encuentran las prioridades de la política exterior americana.

Lo que es más perverso en este sistema es el hecho de que Washington haya tenido éxito en conseguir que los países con excedentes comerciales inviertan sus propios ahorros en EEUU, convirtiéndose en prestamistas de este país al comprar bonos del Tesoro. ¡Países asiáticos como Indonesia exportan capital a EEUU en vez de ser al revés!

El Tesoro de EEUU y Greenspan están convencidos de que sus socios comerciales siempre se verán forzados a comprar más deuda americana para evitar el colapso del sistema monetario global, tal como sucedió recientemente en 1998 con la suspensión de pagos de Rusia y la crisis de los fondos de inversión LTCM.

Los funcionarios del Tesoro han aprendido a ser unos maestros en ir soltando una de cal y otra de arena. El secretario del Tesoro Snow empleó un golpe táctico cuando permitió que el dólar colapsara después de la guerra de Irak, advirtiendo a Alemania del riesgo de intentar aproximarse demasiado a Francia con el euro. Algunas semanas después el dólar cayó abruptamente y la industria exportadora alemana gritó de dolor. Snow dio marcha atrás en su decisión y el dólar se estabilizó. Ahora el dólar aparece de nuevo como la principal moneda extranjera que fluye dentro del país.

Pero la deuda debe ser pagada, ¿se entiende? Pero ¿siempre se podrá pagar? Los bancos centrales continúan comprando nueva deuda para que se pueda pagar la deuda anterior. Además, la deuda de EEUU son los activos del resto de países que sirven de base del sistema de créditos de cada uno de ellos.

La segunda clave del sistema del dólar tiene que ver con la deuda de los países pobres. Aquí la influencia de EEUU es estratégica porque tiene la llave de las instituciones multilaterales financieras como el Banco Mundial, el FMI y la OMC. Países como Brasil, Argentina o Indonesia se ven forzados a devaluar sus monedas con respecto al dólar, privatizar las industrias claves del estado y recortar los subsidios con el único objetivo de devolver la deuda, en la mayoría de los casos con bancos privados americanos. Y cuando estos países se resisten a vender sus mejores activos se les etiqueta públicamente como corruptos. El crecimiento de los paraísos fiscales en islas del Caribe, además de formar parte del circuito de blanqueo de la droga, es también una consecuencia directa de las decisiones que se tomaron en Washington durante los años 70 y posteriormente para desregular los mercados financieros y los bancos. Mientras que sea el dólar la moneda global quien gana son los EEUU o como mínimo sus grandes bancos.

Hay un imperialismo del dólar mucho más sofisticado de lo que nunca pudo imaginar el Imperio Británico. Es además una parte del “imperio” americano que nadie menciona en los debates. En lugar de invertir en las colonias como hizo Inglaterra, EEUU se beneficia del comercio porque el dinero de los estados clientes retorna a la economía americana. El problema es que Washington ha permitido este perverso sistema dejándolo fuera de todo control hasta el punto de amenazar con llevar al mundo entero hasta el colapso. El mundo podría ser hoy mucho menos inestable si los EEUU hubieran promocionado políticas a largo término, invirtiendo en el crecimiento económico y la auto suficiencia de países como Argentina y Congo, en vez de de sangrarlos con la devolución de impagables deudas nominadas en dólares.

La bomba de la deuda interna de EEUU

La pregunta es ¿está alcanzando sus límites el sistema del dólar? Durante los últimos 30 años, éste sistema se ha construido sobre una creciente deuda en dólares. ¿Qué podría suceder si el resto del mundo decidiera que no quiere entregar sus ahorros al Tesoro de EEUU para financiar su déficit o sus guerras? ¿Qué podría suceder si China, Japón o Rusia decidieran diversificar su riesgo comprando deuda nominada en euros? Eso podría llegar antes de lo que pensamos.

Además de la colosal deuda con el resto del mundo, el peso de la deuda interna de EEUU ha alcanzado niveles alarmantes en estas últimas tres décadas, especialmente durante la última.

La deuda de EEUU, tanto pública como privada, se ha más que doblado desde 1995. Ahora mismo oficialmente es de unos 34.000 billones de dólares (5). Pero en 1995 era de 16.000 billones y en 1985 ‘tan sólo’ de 7.000. Pero lo más alarmante es que ha crecido más rápido que los ingresos o el PIB para poder pagarla.

La situación de la deuda de los EEUU ha estallado a partir de la crisis asiática de 1997. El corazón de está explosión se encuentra en el consumo privado. Y el núcleo de este corazón es el crecimiento de la deuda hipotecaria ayudada por dos agencias semi-gubernamentales llamadas Fannie Mae y Freddie Mac. Desde el año 2001 y tras el colapso de la opulencia del mercado de acciones, la Reserva Federal ha recortado sus tipos de interés 13 veces hasta llegar a un mínimo histórico no alcanzado en 45 años.

Las familias americanas se endeudaron con nuevos créditos hipotecarios durante los seis primeros meses de este año promediando un crecimiento anual de 700.000 millones, duplicándose el crecimiento de la deuda con respecto al año 2.000. Así que la totalidad del crédito hipotecario en EEUU se encuentra un poco por debajo de los 5.000 billones (6). Una deuda dos veces más grande que en 1996 y que ha crecido con mayor velocidad que los ingresos personales ‘per capita’. Una deuda que es mayor que el PIB de la mayoría de las naciones.

El objetivo ha sido inflar la especulación en el mercado inmobiliario para que la economía no deje de rodar. El coste ha sido alcanzar unos niveles asombrosos de deuda. Porque ha sido creada con tipos de interés históricamente bajos. Pero cuando los tipos de interés vuelvan a subir, millones de americanos se encontrarán con que de repente la carga será insostenible, especialmente si crece el desempleo. Fannie Mae y Freddie Mac combinados garantizan 3.000 billones de dólares en los créditos hipotecarios de los EEUU. El sistema bancario americano posee la mayoría de sus bonos. Cuando colapse la burbuja inmobiliaria nos encontraremos con una nueva crisis bancaria programada también de antemano, con los JP Morgan/Chase, Wells Fargo y el Bank of America como los malos de la película.

La economía americana ha sido conducida con la única intención de evitar una severa recesión desde el colapso del mercado de valores hace tres años gracias a una cantidad récord de créditos al consumo. “Consume hasta que desfallezcas” es una expresión popular americana. La Reserva Federal ha presionado a la baja los tipos de interés hasta llegar a un 1%, la más baja en los últimos 45 años. El objetivo ha sido mantener bajo el coste de la deuda de forma que las familias continúen pidiendo prestado ¡para gastar! En la actualidad el 76% del PIB de la economía americana se debe al gasto realizado por consumo. Y la mayor parte de este consumo se encuentra ligado a una explosión récord en la compra de viviendas.

Pero la tasa de crecimiento de la nueva deuda familiar está alcanzando rápidamente niveles alarmantes, al mismo tiempo que el conjunto de la economía manufacturera continua estancándose o declinando. Hoy en día las fábricas americanas sólo operan al 74% de su capacidad, un nivel muy próximo a sus niveles históricos más bajos. Con tanta capacidad de producción sin emplear, no hay muchos empresarios que deseen invertir en nuevas industrias o trabajos. Así que se marchan a China.

Pero Greenspan continúa confiando en la moneda extranjera para apoyar su consumo en una burbuja de crédito con intereses bajos. Cuando esta moneda extranjera deje de apoyar a la economía americana, hoy en día unos 2.500 millones de dólares diarios, la Reserva Federal se verá obligada a elevar los tipos de interés para hacer más atractivas las inversiones en dólares. Pero intereses más altos podrían provocar una crisis en el consumo a crédito, además de morosidad en la deuda hipotecaria, en las deudas de las tarjetas de crédito y en los préstamos para comprar coches. Tipos de interés más elevados podrían hundir la economía americana en una depresión. Y todo esto podría suceder a pesar de las pocas ganas que demuestra George Bush en ser reelegido.

Tiene un límite la capacidad de endeudamiento de las familias americanas para mantener la economía a flote.

No hay ninguna recuperación de la economía de los EEUU. Sólo se está produciendo la explosión de un consumo endeudado basado en un aumento desmedido en el precio de la vivienda y su compra.

La deuda inmobiliaria en manos de las familias ha alcanzado un nuevo máximo en junio con 8.700 billones de dólares (7), el doble de lo que era en 1994. Las familias ya están acostumbradas a soportar pagos cada vez más largos para cosas tan básicas como la vivienda o el coche. La devolución de los préstamos para vehículos promedia 60,7 meses, la cantidad de créditos financiados para comprar coches se ha incrementado a 27.920 dólares y una casa nueva cuesta de promedio 243.000 dólares.

Con un desempleo en alza y una economía real que no está creciendo, llegará un momento en que la realidad golpee violentamente cuando el mercado hipotecario alcance su límite. Llegados a este punto el peligro se encuentra en que los consumidores pararán de comprar, y la economía no será capaz de crear nuevos empleos y una recuperación real. ¡Los empleos se han ido a China!

Debemos estar ya en ese momento o muy próximos a él. En las últimas 6 semanas los tipos de interés han aumentado bruscamente, pues los propietarios de los bonos han comenzado a vender en cantidades de pánico, haciendo temer que la bonanza del mercado inmobiliario podría haber llegado a su fin, e intentando sacar algún provecho antes de que colapsen los precios de los bonos. El Banco Central Europeo está advirtiendo a los bancos miembros para que no compren más Freddie Mac o deuda de las agencias gubernamentales norteamericanas.

El problema es que este proceso de creación de deuda, doméstica y foránea, necesaria para mantener la economía americana en funcionamiento, ha acumulado una dinámica de riesgo que está destruyendo la base que queda de la industria manufacturera y tecnológica. Henry Kissinger advirtió en una conferencia de Computer Associates en junio que los EEUU estaban arriesgando la destrucción de su propia clase media y sus industrias estratégicas mediante la externalización hacia China, India y otras áreas más baratas. Hoy tan sólo el 11% del conjunto de la fuerza de trabajo americana se encuentra en el sector industrial, mientras que en 1970 era el 30%. La América post-industrial es una burbuja económica a punto de estallar.

El jefe de la Fed, Greenspan, advirtió también a China sobre el incremento de la tasa de negocio con los EEUU, presionando a este país para que revaluara el Renminbi haciendo así sus bienes menos competitivos en los mercados americanos. Pero esto es algo sumamente peligroso, pues este país asiático posee 340.000 millones de bonos del Tesoro americano y otros activos de reserva. EEUU necesita los ahorros en dólares chinos para financiar sus crecientes déficit.

Los EEUU están presos en su propia tela de araña: los trabajadores americanos, los empleos con alta componente tecnológica junto con los de la industria manufacturera están evaporándose continuamente de las empresas americanas a las chinas, indias o de otras áreas más baratas. Si Washington presiona a China y a otros con la intención de recortar las exportaciones se está arriesgando a matar la gallina de los huevos de oro en dólares. ¿Quién comprará la creciente deuda dolarizada del gobierno? Los comerciantes de bonos privados están intentando vender desesperadamente sus bonos americanos. Alemania y Japón sólo pueden comprar cierta cantidad de deuda en dólares.

La guerra americana iniciada en Irak más que un signo de fortaleza es una clara señal de debilidad. Y se trata de una debilidad económica, no militar.

El petróleo, la comida y el dinero como armas estratégicas.

Desde mi punto de vista, la razón fundamental para la guerra de Irak es de carácter estratégico, más allá de las agendas de Richard Perle y otros tiburones. La hegemonía americana en este sistema distorsionado del dólar depende cada vez más del nivel de apoyo del resto del mundo para sostener los actuales niveles de deuda de EEUU. Como el viejo aprendiz de brujo. Pero se ha pasado el punto en el que esto se puede conseguir fácilmente. Este es el verdadero significado del creciente unilateralismo americano y los golpes militares en política exterior. Europa ya no puede ser considerada como una parte del pastel de la deuda del Tercer Mundo como en los años ochenta, pues Japón debe ser tenido en cuenta cada vez más, aún de mala gana, y lo mismo sucede con China.

Aunque los americanos ordinarios renunciaran a sus prometidas pensiones. Si el sistema del dólar tiene que permanecer hegemónico, debe encontrar nuevas y mayores fuentes de apoyo. Aunque esto signifique probablemente desestabilización y guerras para el resto del mundo.

¿Podría ser que en este contexto, algunos de los que piensen a largo plazo en Washington o en cualquier otra parte, hayan diseñado una estrategia para establecer un control militar de todos los recursos estratégicos de petróleo frente al único rival poderoso en potencia que es Eurasia, es decir desde Bruselas hasta Berlín, pasando por Moscú y Beijing? La vulnerabilidad del dólar y los problemas de la deuda americana son bien conocidos en los principales círculos políticos.

Como observó una vez Henry Kissinger: “Quien controla el suministro de alimentos controla a la gente. Quien controla la energía controla continentes enteros. Pero quien controla el dinero puede controlar a todo el mundo”.

F. William Engdahl es un editor colaborador sobre investigaciones geopolíticas y autor del libro ‘A Century of War: Anglo-American Oil Politics and the New World Order’, Pluto Press Ltd. En la actualidad está terminando un libro a punto de ser publicado sobre los Organismos Genéticamente Modificados (GMO): ‘Seeds of Destruction: The Hidden Political Agenda Venid GMO’. Puede contactarse con él en su página web www.engdahl.oilgeopolitics.net


Notas

(1) Como se puede apreciar en la página 258 del Analytical Perspectives of the 2006 U.S. Budget, la posesión en manos extranjeras de la deuda federal ascendió durante el 2004 a 1.886 billones de dólares, que correspodía al 43,9% del total. Sólo por comparar, la deuda federal en 1971 sostenida por otros países, justo antes de la ruptura de los acuerdos Bretton Woods, era de 0,032 billones de dólares, que correspondía a un 10,5% de latotalidad.

(2) El déficit comercial ascendió a 725.000 millones de dólares en el 2005 según el U.S. Census Bureau. Pero entre los meses de enero y agosto de este año ya asciende a 523.000 millones.

(3) Esto ya no es así, pues desde finales de julio del 2006 el Yuan está fijado a una cesta de 11 monedas, tal como se puede comprobar en esta noticia de cinco días.

(4) Sgúnel mismo documento de la nota 3, y actualizados al periodo enero-agosto del 2006, el déficit comercial arroja las siguientes cantidades en millones de dólares: China 144.306, Japón 58.108, Canadá 50.957, México 42.619 y Alemania 32.846.

(5) Los últimos datos arojan una deuda global en el 2005, tanto pública como privada, de 44.000 billones or 147.312 dólares por cada hombre, mujer y niño. Al respecto consultar el excelente sitio Grandfather Economic Report.

(6) En el 2005 fue de 7.200 billones, según los datos recogidos en la fuente de la nota anterior.

(7) En la actualidad la deuda familiar es de 8.700 billones en créditos hipotecarios y 2.200 billones en créditos al consumo, sumando ambas cantidades la friolera 9.900 billones de dólares sobre las espaldas de las familias americanas.