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¿De donde saldrá el petróleo que necesitaremos?

  • lunes, 23 octubre 2006 @ 12:54 CEST
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Artículos Recuperamos desde nuestros propios foros una contribución de Víctor en la que se puede leer el artículo que publicó ayer Mariano Marzo en el suplemento Dinero de La Vanguardia: "¿Hay esperanza fuera de la OPEP?" (contenido de pago). La versión publicada aquí contiene además una gráfica que se cita en el texto pero que no aparece, y otra que finalmente no llegó a aparecer en el artículo original.

El artículo del catedrático de la Universidad de Barcelona cita informes de ExxonMobil y de la OPEP que auguran un cenit de la producción de petróleo fuera de la OPEP para el 2010 y el 2015 respectivamente. Dadas las dificultades para conocer con exactitud el estado de las reservas y los yacimientos de los países integrantes del cartel petrolero, es especialmente importante conocer esos mismos datos en referencia a los países productores no OPEP:

A este respecto resultan significativos dos informes, elaborados, campo a campo y proyecto a proyecto, por ExxonMobil y la consultora PFC Energy. La petrolera afirma que la extracción de crudo en la no-OPEP alcanzará su máximo en el 2010, o poco después de esta fecha, para posteriormente mantenerse plana, antes de iniciar un lento declive. Por su parte, PFC llega a conclusiones similares, destacando en su estudio una serie de comparaciones entre la situación actual en diversas regiones y las previsiones realizadas, mediante un modelo controlado por la demanda, por la Energy Information Administration (EIA) del Departamento de Energía de Estados Unidos. El modelo de la EIA predice que la producción de crudo y gas natural licuado (GNL) del Mar del Norte alcanzará los 6,5 millones de barriles diarios (mbd) en el 2010, mientras que la actual es de unos 5 mbd, mostrando un declive anual del 9%. Para Australia, la producción prevista por la EIA es de 1 mbd, frente a los 0,6 mbd actuales y una situación de declive generalizado. Lo mismo que sucede en los países no-OPEP de Oriente Medio, donde la EIA espera 2,2 mbd y la extracción actual es de 1,6 mbd. El mensaje es claro. A menos que las tendencias extractivas en todas esas regiones se invierta de manera inmediata, las previsiones realizadas por la EIA no podrán cumplirse.
La incertidumbre, y la tradicional tendencia a publicar siempre las cifras más optimistas, podría estar creando una situación muy complicada, a medida que pasan los años y los yacimientos envejecen. El cálculo de la producción futura y de las reservas restantes es siempre difícil e incierto, pero sin embargo, no se observan preparativos ante lo imprevisto, como la diversificación en volúmenes suficientes o el ahorro, tan solo la idea difusa que puede transmitir Bush afirmando que "somos adictos al petróleo", o los planes de ahorro energético de la Unión Europea. Tampoco parecen caber en estas previsiones el diferencial en la capacidad exportadora de países como Arabia Saudita, con un gran crecimiento demográfico y unos precios de la energía altamente subvencionados, o la posibilidad de que algunos países, como ya han insinuado en Kuwait, limiten la producción para proteger sus yacimientos, o nuevos chantajes desde Rusia.