Bienvenido(a) a Crisis Energética lunes, 09 diciembre 2019 @ 16:27 CET

Europa también parece adicta al petróleo

  • Autor:
  • Lecturas 3.645
Artículos En paralelo al escalofriante discurso de la Unión, que más abajo hemos publicado con el título ofrecido por los medios, titulado “Bush: América es adicta al petróleo”, la Unión Europea también se moviliza, de una forma más europea, sobre el mismo tema. Traemos a Crisis Energética un artículo del diario español El País, en su sección de economía, titulado "La UE convoca un consejo extraordinario para tratar la dependencia energética", que creemos es de interés publico y conecta con las crecientes preocupaciones de los grandes consumidores, debidamente comentado, entre líneas y en cursiva y negrita.

En el título anterior de nuestra revista, decía el presidente estadounidense Bush que “América es adicta al petróleo, que a menudo es importado de partes inestables del mundo”. Curiosa declaración para un relevante miembro de una familia que ha estado proporcionando la materia adictiva a sus ciudadanos durante tantos años y sin restricciones. Parece que el problema es que ahora el producto de esa adicción se empieza a suministrar a los ciudadanos “de partes inestables del mundo”, más que de sus explotaciones particulares o de las de sus compañeros de fatigas nacionales. Esta es la visión que prevalece: no a reducir el consumo de los adictos, sino más bien un esfuerzo por controlar y mantener el mercado de la adicción dentro de casa. Empezamos bien.

A. M., Bruselas

La escalada de los precios del petróleo y la creciente dependencia energética europea de los países productores está creando una seria inquietud en medios industriales y políticos comunitarios, que ven amenazada la incipiente recuperación económica. Con el objetivo de afrontar esta situación, Austria, que ostenta la presidencia de la Unión Europea, convocó ayer un consejo de ministros extraordinario dedicado expresamente a la crítica situación energética para el próximo 14 de marzo.

Precisamente sobre este asunto, el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, manifestó ayer su preocupación por "la falta de una visión global sobre Europa y seguir atrapados en las realidades nacionales". "Hoy", precisó, "el aumento del precio del petróleo y la guerra del gas han traído la cuestión energética al primer plano de la actualidad". En su opinión, "la UE ha mostrado su vulnerabilidad en este asunto. Podemos escoger entre mantener una soberanía nacional, ya superada por los hechos, o construir una política comunitaria a nivel energético".

La terminología del Presidente del Parlamento Europeo, por otro lado, no puede ser también más equívoca: ahora resulta que la famosa, moderna y científica Europa, carece de “visión global” sobre el problema de la dependencia energética, así, de pronto, sin darnos cuenta. Al parecer, no existe una visión estratégica, a largo plazo. No habíamos sabido prever que nos quedaríamos, casi de repente, sin combustible barato y abundante, a nuestra simple petición. Habíamos creído que el mercado iba a proveer (“dejar operar al mercado”, han venido diciendo los gurús económicos durante años)

La frase “la guerra del gas”, dicha por todo un presidente del Parlamento Europeo, es para enmarcar. Resulta ahora que colocar los precios a nivel del mercado a la “liberada y liberalizada” Ucrania, en el ese mercado que “tenía que operar por sí solo”, de forma natural, supone para el Sr. Borrell, una virtual “declaración de guerra” a la que ahora resulta ser “vulnerable Europa”. La cosa, si no fuese tan preocupante, tendría su miga. ¿No sabían ustedes, señores dirigentes europeos, que éramos cada vez más vulnerables en cuanto a la dependencia energética desde hace años? ¿No pudieron prever esta delicada situación, con algo más de tiempo?

Y finalmente, la constatación para el presidente Josep Borrell, de que la soberanía nacional está ya “superada por los hechos” y que tenemos que “construir una política comunitaria a nivel energético”, es también un verdadero “scoop”, o exclusiva de gran alcance. En primer lugar, parece que el Sr. Borrell ha encontrado una alineación estelar o conjunción planetaria excelsa con la ex Comisaria de Transportes y Energía de la UE, Loyola de Palacio (ver sus declaraciones en nuestro artículo La energía es uno de los elementos clave del debate mundial Al igual que los grandes expresos europeos, los grandes líderes europeos, tanto los que vienen de la izquierda como de la derecha, vienen a converger a la misma estación energética, pidiendo superar el nacionalismo estrecho y elevándose a la globalidad paneuropea. Significativo. Por otro lado, sus declaraciones, a primera vista, podrían parecer un llamado al internacionalismo proletario, por provenir de un líder de un partido socialista y obrero. Aunque si se examinan a fondo, nada más lejos de la realidad. Esa maniobra, conjunta con la bastante conservadora presidencia austriaca, similar a los movimientos de nuestras fragatas impulsadas por el gobierno socialista, flanqueando portaviones estadounidenses en sus acciones militares directas contra un país invadido, parecen tener precisamente ese sentido final: los ricos tenemos que abandonar nuestras rencillas domésticas y unirnos para reducir esa dependencia. Nada que ver con el internacionalismo proletario, sino más bien, con el mantenimiento del statu quo que impone la ley del embudo: lo estrecho para los demás y lo ancho, como suele ser costumbre, para nosotros.

En este sentido, el ministro de Economía austriaco, Martin Bartenstein, manifestó la necesidad de "un enfoque más coordinado de la política energética ante la subida de los precios, la creciente dependencia de las importaciones y la necesidad urgente de acometer inversiones en las infraestructuras energéticas". La coordinación de la política energética especialmente en las negociaciones con los países proveedores es uno de los objetivos de la presidencia austriaca.

El consejo examinará especialmente las principales conclusiones del Libro Verde sobre la Energía, que está elaborando el departamento del Comisario Andris Piebalgs, que será presentado el 8 de marzo. "El documento se fija tres objetivos prioritarios: asegurar el abastecimiento energético, incrementar la competitividad de la industria europea y conseguir un uso de la energía compatible con un desarrollo sostenible", según manifestó ayer el portavoz de Energía de la Comisión Europea, Ferran Tarradellas. El debate de la energía constituirá uno de los temas más importantes de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se celebrará en Bruselas a finales de marzo.

Curiosamente, el comisario Piebalgs sigue soltando las letanías de costumbre: la salida del “desarrollo sostenible” ese rollo ya insostenible, que nadie se cree, por supuesto, siempre sin cuantificar, ni en volumen, ni en tiempo. Si uno echa mano a las previsiones últimas de las agencias energéticas para los próximos años, el aumento del consumo seguirá imparable y de entre él, el consumo de fósiles, también seguirá aumentando. No sabemos cómo se puede “sostener” ese desarrollo, a la vista del comportamiento de los últimos años, en que todo el mundo se ha ciscado en Kioto, incluida la presuntuosa Unión Europea, en este caso, con España como aventajada alumna contaminante. De desarrollo sostenible, nada.

La siguiente pata del taburete sobre el que esperan colocar sus posaderas los dirigentes europeos, es la de “incrementar la competitividad”; esto sí que es globalidad. La misma cantinela que Bush en EE.UU. Pareciera que todos han pasado por las mismas escuelas de negocios periclitadas. Mientras, sus libérrimos empresarios van perdiendo el trasero a aposentar sus reales en maquiladoras del tercer mundo y deslocalizan que da gusto, sin que por ello hayan sido llamados a capítulo: no sólo para defender, en este caso “el interés nacional”, o incluso el “europeo”, sino simplemente o más principalmente, para que dejen de explotar a los países pobres como si fuesen plantaciones con esclavos, fabriles, en este caso, a los que trasladar las cuotas de emisiones sin crearse mala conciencia y mostrar con orgullo que ahora nosotros, los muy ecológicos europeos, podemos crecer 1 punto porcentual del PIB, sin crecer más que apenas medio punto porcentual en consumo energético, mejorando nuestro anterior rendimiento de 1:1. Verdaderamente, muy lamentable.

Y finalmente, la frase clave: “asegurar el abastecimiento energético”. De nuevo, un “wishful thinking” sin datos y sin fechas de compromiso. Ardemos en deseos de ver ese libro verde de Pielbags, con sus fechas, porque los que hasta ahora han salido de la cocina europea, son muestras de una energía verde minúscula, un crecimiento sin límites, tradicional y un aumento de los fósiles y sobre todo, ahora que está de moda y lo apoyan tanto Loyola de Palacio, como Almunia, de muchas centrales de energía nuclear. Esa es la "verdura" que hay en el mercado. Mientras, Reino Unido y Noruega tocan techo y caen a velocidades vertiginosas en sus producciones del Mar del Norte, tanto en gas como en petróleo. Construir un buque cisterna de gas licuado suele llevar unos 5 años, cuesta unos 130 millones de euros, aporta gas en cada viaje para el consumo de aproximadamente una hora y cuarto de la necesidad europea y exige algunas cosas más: por ejemplo, la construcción de plantas y terminales gigantescos de regasificación en destino y terminales adicionales de licuefacción en origen, suponiendo que los orígenes que quedan tienen gas disponibles extra, algo cada vez más dudoso en cada vez más países. ¿Dónde está ese aseguramiento? ¿No estarán hablando en clave estrictamente militar, habida cuenta de que hoy mismo, como dice la portada del diario citado “La OIEA asegura que Irán tiene las instrucciones para fabricar bombas nucleares” (en formato electrónico) o aún mejor y más tenebroso en la edición de papel: “La ONU certifica que Irán tiene documentos sobre armas atómicas”. Parece claro que la ONU se ha convertido en una oficina de certificaciones exóticas bajo pedido. Y no se puede dejar de ver el montaje mediático para promocionar un ataque sobre el último país del golfo Pérsico que aún queda por dominar y que completa el quinteto que posee el 70% de las pocas reservas que quedan de petróleo. Estos mosqueteros del capital parecen haberse conjurado para garantizar su “seguridad” (esto es, su derroche energético), mediante un “todos para uno y uno para todos” en contra de Irán. El libro verde no sabemos como disminuirá la dependencia europea del petróleo, pero las declaraciones de los políticos y los movimientos geopolíticos en el golfo Pérsico, no dejan lugar a dudas de por dónde van a ir los tiros. La escalada verbal nos huele a algunos perros viejos a inminencia. Ojalá estemos equivocados.

Un conjunto de ochos países de la Europa central y oriental (Austria, Eslovaquia, Hungría, República Checa, Polonia, Croacia, Eslovenia y Rumania) han acordado elaborar una estrategia común para reducir su dependencia del gas natural de Rusia.

A algunos nos pica la curiosidad por saber cómo será esa “estrategia común” para reducir la dependencia de esos países del gas natural de Rusia. De nuevo, más ”wishful thinking”, sin concreciones de volúmenes, de fechas y de fuentes alternativas. Para información de nuestros lectores y tomando los datos de las estadísticas de British Petroleum de 2004, la situación es la siguiente, en porcentaje actual de dependencia del gas ruso:

Austria, 77%

Eslovaquia, 100%

Hungría, 85%

República Checa, 73%

Polonia, 87%

Croacia, 95%

Eslovenia 51%

Rumania 78%

¿Alguien podría decir de dónde van a sacar más gas o con qué van a sustituir a esos porcentajes enormes de gas ruso que hoy consumen esos países? ¿De que gasoductos se van a servir, si los del Mar del Norte están a punto de declinar o empezarán a hacerlo en los próximos años, quizá antes de que se acabasen los gasoductos necesarios? ¿Utilizarán centrales nucleares? ¿En cuantos años las construirán? Podrán sustituir los MWh a las termias del gas, sin cambios fundamentales en las estructuras? Multitud de dudas que la noticia lamentablemente no da. Seguiremos esperando, impacientes, la verdura del libro verde que los verduleros de turno quieran colocarnos en el mercado.