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El 'solmáforo' o cuando desaparece el ozono

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Artículos Las regiones X y XI de Chile albergan hermosos parajes y la tercera mayor reserva hidrológica del mundo con algunas de las aguas dulces de más alta calidad del planeta. Pero el brusco deterioro de la capa de ozono en el Polo Sur está afectando a los habitantes de estas zonas de forma alarmante. De continuar las actuales progresiones en la disminución y movimientos del agujero en el ozono podrían quedar inhabitables esas tierras en un futuro no muy lejano.

En la década de los 80 la comunidad científica descubrió que en la Antártida había un inmenso agujero en la capa de ozono que permitía la filtración de la radiación UV-B. Este agujero ha sufrido desplazamientos estacionales afectando al sur de Perú, Bolivia y sobre todo Chile. La radiación de tipo B (UV-B), aunque sólo representa el 5% de la radiación ultravioleta, es la más nociva al producir un agresivo cáncer de piel llamado melanoma. Según el servicio de salud, en Chile durante el 2002 murieron por melanoma y otros tumores malignos de la piel 267 personas. Otras sintomatologías antes muy esporádicas y que ahora comienzan a ser más frecuentes son: debilitamiento del sistema inmunológico por radiación solar, desarrollo de alergias cutáneas, cataratas tempranas, eritemas y quemaduras de alto grado, cambios de coloración en la piel y manchas blancas por muerte de malacocitos, que es una enfermedad irreversible.

En concreto, el cáncer de piel es el único que en Chile ha doblado su grado de afectación por cada 100.000 habitantes en los últimos 15 años. Según cifras del CONAC (Corporación Nacional del Cáncer), el cáncer de piel se ha incrementado en un 8,3% en la última década y se estima que 10 de cada 100.000 chilenos padece este mal. Además en 1997, el12% de los enfermos tenía menos de 50 años. Pero en 1998 la cifra aumento a 17% y en 2004 alcanzó el 25%.

En 2001, senadores de Renovación Nacional presentaron un proyecto de ley que buscaba establecer mecanismos de protección y de evaluación de los efectos producidos por el deterioro de la capa de ozono, para resguardar a los trabajadores que están expuestos a una gran cantidad de radiación ultravioleta nociva. En el artículo cuarto del proyecto se establece que “los contratos laborales en que las personas están expuestas al sol con radiación ultravioleta, deberán especificar el uso de los elementos protectores correspondientes”. El artículo tercero estipula el tipo de protección que estos empleados tendrán que usar: “Los filtros, protectores solares, anteojos protectores y otros productos protectores, deberán llevar indicaciones en tal aspecto que señalen el factor de protección relativo a la equivalencia de tiempo de exposición a la radiación sin protector”.

Desde comienzos de enero de 2001 que la CONAC y el Departamento de Física de la Universidad de Santiago (Usach), se asociaron para dar vida a una campaña de medición de los rayos UV-B y de prevención de sus efectos perjudiciales. Eran tiempos en que no había nadie entregando información al respecto y una gran falta de interés por el tema. Por ello tuvo que pasar un año del comienzo de esta iniciativa para que la Dirección Metereológica instalara sensores en el país y difundiera los niveles de UV-B. En la campaña, la misión de CONAC es encargarse de la prevención, mientras que el compromiso de los físicos de la Usach, es mantener al tanto a la población acerca de la intensidad de rayos UV-B a través de una página web, y de paso, sobre el cáncer de piel y el ozono. Gracias a un sensor de radiación UV-B, ubicado en el techo del Departamento de Física, Ernesto Gramsch, académico de la Usach y responsable de la página, puede entregar datos en línea. Gramsch explica que “además de los datos que aporta el Departamento, en la página se puede conocer información enviada por la Conac, la Universidad Técnica Federico Santa María de Valparaíso y la Universidad Austral de Valdivia, que tienen sus propios sensores de radiación”.

El 27 de noviembre del 2004 se instaló en la Radio Santa María de Coyhaique el primer solmáforo del mundo. Un aparato similar a un semáforo, que en vez de avisar al automovilista si debe avanzar o detenerse, advierte en qué momento hay que protegerse de la radiación UV- B. La luz verde indica que no existe riesgo al exponerse al sol; la amarilla o la naranja, que no hay que permanecer más de cinco minutos al aire libre incluso si se está utilizando bloqueador; la luz roja, que uno debería buscar la sombra, y la morada, alerta que no hay que exponerse al sol bajo ningún punto de vista.

El solmáforo fue inventado y confeccionado por chilenos. Hace tres años que los socios del Consorcio Teccia y Optoelectrónica Icalma, Tomás Santibáñez y Ernesto Gramsch, idearon la fabricación de un indicador de radiación UV-B que arrojara datos que la gente entendiera. “En ese minuto existían indicadores, pero medían en micro Watts por centímetro cuadrado (mW/cm2), una medida ininteligible para el público en general”, dice Santibáñez. El gran aporte del solmáforo es que además de proporcionar una información que es fácil de comprender, entrega el nivel de radiación de cada minuto, a diferencia de los informes de la prensa, que dan el máximo que alcanzará la radiación en algún momento del día. No obstante, para Tomás Santibáñez, existe otra importante contribución. Confía en que si el proyecto de ley ya mencionado es aprobado, el solmáforo será una de las medidas protectoras más efectivas y empleadas, porque advertirá a los trabajadores del sector minero, pesquero y temporeros que en un minuto determinado “la radiación es peligrosa y por lo tanto hay que protegerse”. El presidente de la Comisión de Medio Ambiente, senador Antonio Horvath, añade que el “Solmáforo, tiene la ventaja de aumentar la toma de conciencia por parte de las personas, sobre el deterioro de la capa de ozono y que puedan asociar en cada uno de los cinco niveles de radiación acciones específicas de protección como son: el uso de bloqueadores solares, anteojos especiales o vestimenta adecuada”.

Algunas explicaciones más detalladas sobre el 'solmáforo' se pueden encontrar en esta página web. También hay un completo manual de usuario, una explicación más detallada sobre el ozono y la radiación ultravioleta y finalmente las repercusiones en la salud.

Marcos Martínez para CE.