Bienvenido(a) a Crisis Energética miércoles, 11 diciembre 2019 @ 01:14 CET

La crisis petrolera de Arabia Saudita que se avecina: Matt Simmons

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Artículos Matt Simmons vuelve a hablar sobre una de sus más grandes preocupaciones, las realidades ocultas del petróleo de Arabia Saudita. Para Simmons el problema que representa la producción de este país para el mercado mundial y el funcionamiento global de la economía es mayúsculo. No existe, según él, ningún plan “B” en el mundo, para hacer frente a la escasez de petróleo que representará el declive de los suministros de esa nación. Mencionando profusamente la oración “cenit del petróleo” describe un oscuro panorama, donde un desequilibrio en la producción actual de crudo podría generar serios disturbios en ese país, los de Medio Oriente y el mundo en general. Por su interés, les ofrecemos una traducción de este interesante extracto del libro de Simmons, Twilight in the Desert: The Coming Saudi Oil Shock and the World Economy, aparecido originalmente en Powerswitch: Matt Simmons : la crisis petrolera de Arabia Saudita que se avecina

Tan pronto como el petróleo se convierta en un recurso escaso, su uso, necesariamente, tendrá que ser racionado de un modo u otro. Hay maneras de destinar el uso del petróleo a sus más valoradas aplicaciones. Pero para lograr un plan de racionamiento se requiere de un cuidadoso y bien orquestado esfuerzo global, país por país. Si no se tiene el debido cuidado, el proceso se puede tornar rápidamente en un genuino caos. Creo que la economía global puede funcionar después del cenit del petróleo, pero no de la misma manera en la que lo ha hecho hasta hoy.

Una vez que decline la producción petrolera, el mundo se vera forzado a crear modos de sustentabilidad que conserven nuestro petróleo y nuestras fuentes de energía. Este cambio forzará un rápido replanteamiento de la noción que tenemos del transporte de gente y de productos en cualquier región del planeta. La transportación se ha vuelto el principal sector de consumo de petróleo, y necesitamos encontrar maneras de minimizar los recorridos de las personas y hacer un uso del combustible de transportación tan eficiente como sea posible. Actualmente la forma predominante de malgastar combustible es, probablemente, el congestionamiento del tráfico vial. El mundo después del cenit del petróleo se verá forzado a resolver este problema también. Si la solución es vivir cerca de su trabajo o usar más el transporte público, ambos caminos serán viables para resolver el tráfico y fomentar el uso eficiente de los combustibles. La construcción de más caminos cada vez más amplios, ya no es hoy una solución, lo mismo que crear un nuevo parque vehicular con uso eficiente de combustible que, obviamente, tardará mucho tiempo en implementarse y probablemente usara también mucho combustible. Sino modificamos nuestro sistema de transportación y lo consideramos un plan político y público, inexorablemente los mecanismos de operación de los precios del petróleo lo harán por nosotros. En algún momento del encarecimiento del combustible el tráfico disminuirá.

No hay duda que un mundo donde escaseará el petróleo, se incrementará la competencia entre los países por los recursos energéticos. En cuanto la realidad del declive de la producción de petróleo se entienda mejor, la competencia entre países puede ser; o un proceso más manejable (como la competencia que ha existido por décadas entre los países de la OCDE) o puede convertirse en una guerra agresiva global. Si el problema es mal entendido o desestimado, la guerra prevalecerá por encima de la sana competencia. Garantizar los suministros de petróleo ha sido, después de todo, un importante elemento en la mayoría de las grandes guerras del siglo 21 y en particular en las dos invasiones de los Estados Unidos en Medio Oriente. Si la magnitud del problema es entendida a tiempo y los riesgos que se avecinan son valorados seriamente, las naciones reconocerán la necesidad de trabajar de manera conjunta para distribuir los menguantes suministros de petróleo para cubrir las necesidades de todos los países.

La competencia por los suministros de crudo no esta esperando a que llegue el cenit del petróleo y los suministros empiecen a declinar. La escasez no solo esta en función de la producción y el suministro, también es resultado del incremento de la demanda y esa, es una situación que estamos viviendo ahora. Cada vez más gente y en más lugares desea acciones en el ámbito de los recursos petroleros mundiales. El incremento de la demanda en los últimos años ha alterado el equilibrio previo del mercado y rápidamente convirtió al petróleo abundante en una materia escasa. La más reciente y agresiva entrada al mercado mundial de petróleo la protagonizan China e India, las naciones más pobladas y con las economías con más rápido crecimiento. Estas dos naciones, sin la forma de vida que la mayoría de los norteamericanos y europeos gozan, se convertirán en las dos más grandes economías mundiales sin ser países ricos.

El incremento de las necesidades de petróleo de China e India son enormes, y sus lideres han entendido esta situación, tal vez mejor que la mayoría de los países prósperos. Ahora estas naciones están utilizando los métodos que tradicionalmente utilizan los países occidentales para asegurar sus suministros de petróleo. Esto incluye relaciones diplomáticas y ayuda extranjera, inversión directa, acuerdos bilaterales, transferencia y asistencia de tecnología y el aprovechamiento de las fricciones entre los países productores tanto de occidente como de otras regiones. China ha logrado acuerdos con tres de los más importantes exportadores de petróleo, Arabia Saudita, Irán y Venezuela, y con muchos más. No es sorpresivo que muchas de estas naciones exportadoras están en disputa con los Estados Unidos.

El crecimiento de las necesidades de petróleo de China y de India es visible ahora. Menos apreciable es el poco petróleo que usan otras naciones para intentar ser como “nosotros”. En un mundo donde el petróleo es limitado, es vital que La Agencia Internacional de La Energía empiece a retomar las necesidades de todos los consumidores de energía del mundo y no solo juegue el rol de perro guardián de la energía para los consumidores más prósperos.

Yo suelo pensar que el mundo puede hacer una transición a lo que nosotros llamamos la era “post-Saudi” del petróleo de varias maneras razonables que limitarían una crisis económica. Como perpetuo optimista, yo creo que el mundo puede funcionar después del cenit del petróleo. Mientras los precios del petróleo en esta nueva situación obviamente subirán, el aumento puede ser más una bendición que una maldición. Si los precios del petróleo se elevan más, harán cada día más competitivas las energías alternativas y se impulsará la investigación para crear soluciones de largo plazo.

También, los altos precios crean un flujo masivo de capital hacia las naciones exportadoras, hasta que sus reservas disminuyan. Con base en lo que ocurre y apegado a la estricta realidad del gran flujo de suministros, esta será esencialmente una “última llamada” para estos países petroleros en vez de ser otro boom del mercado, que será seguido por otra caída. La producción petrolera de estos países puede significar mayores ingresos con precios altos del petróleo.

Es imperativo para los países como Arabia Saudita y los productores de Medio Oriente en general, que inviertan con inteligencia los beneficios de sus ganancias para crear modernas sociedades que puedan trabajar más allá de la era del petróleo. Si esos programas se instituyen, sus beneficios imprevistos se pueden transformar en un sorprendente milagro global. Los tiempos de usar los altos precios del petróleo para comprar armas, construir palacios y crear cuentas personales en bancos suizos se han terminado. Este dinero ahora se necesita para crear las bases para una vida prospera en estos países, después del cenit del petróleo.

Hagamos el cálculo para entender lo importante que este paso puede ser. La OPEP como grupo de países, ahora tiene alrededor de 600 millones de habitantes, entre el 2025 y 2030, la población de la OPEP pude exceder fácilmente mil millones de individuos. Los altos precios del petróleo pueden aumentar la riqueza de las grandes elites pero a su vez generar el aumento de la pobreza de la mayor parte de la población. En este panorama insostenible, el caos social, el incremento de la violencia terrorista y las revoluciones políticas y militares se convertirán en “eventos comunes” entre los países de la OPEP.

Si el proceso se maneja de manera racional, esta época de altos precios del petróleo podrá crear una genuina clase media prospera en la mayoría de los países de la OPEP y este proceso generaría un incremento del consumo de bienes y servicios que beneficiaria a los países de la OCDE. La demanda de bienes de esta clase media de la OPEP se convertiría en un milagro económico que haría parecer modesto, al plan Marshall que reconstruyó Europa. Seguramente superaría los milagros económicos de la década de los 80’s y 90’s cuando los gigantes asiáticos llegaron a la cima.

Un mundo que aprenda a vivir con suministros de petróleo menguantes también reducirá las emisiones de gases que el uso de esa energía genera, de un modo muy diferente al que cualquiera hubiera previsto cuando la preocupación por el calentamiento global empezó a sobresalir. La continuación del crecimiento urbano se convertirá en una tendencia intolerable tan pronto como el sistema de transporte que lo soporta empiece a encarecerse. Afortunadamente el mundo ha creado las herramientas necesarias para hacer que la gente productiva viva cerca de sus trabajos o incluso, lo haga desde su casa. Qué paradójico sería si Internet fuese recordada como la gran herramienta que preparó el camino hacia un mundo que consuma menos petróleo.

El mayor peligro que hoy encara el planeta, si es que mi teoría sobre el petróleo de Arabia Saudita es correcta, es que nadie tiene preparado un plan “B”. Según lo que yo se, no existe un solo plan de contingencia implementado o que este siendo diseñado por ninguno de los “Think Tanks” del mundo que pueda mostrar cómo el mundo funcionará una vez la producción de Arabia Saudita decline. En resumen, la carencia total de cualquier escenario alternativo razonado, es lo que hace a este suceso inevitable tan alarmante.

Traducción de Edgar Ocampo