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Amenazas de bombardeo sobre Teherán. ¿Los protegerá China?

  • Sábado, 29 Enero 2005 @ 15:25 CET
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Artículos Publicamos aquí un artículo originalmente escrito en Energy Bulletin por Andrew McKillop y luego trasladado a From the Wilderness, sobre la toma de posiciones geoestratégicas en Irán. Esta vez es entre dos potencias nucleares, que se disputan combustibles convencionales menguantes. Los juegos geoestratégicos, contados por estas ex personalidades, empiezan a ser muy preocupantes.

Andrew McKillop es un ex politólogo y programador. División Política A, Dirección General XVII-Energía. Comisión Europea, miembro fundador, Capítulo Asiático, Asociación Internacional de Economistas de la Energía. También es editor del libro que aparecerá titulado The Final Energy Crisis, publicado por Pluto Press.

Publicado el miécoles 26 de enero de 2005 en Energy bulletin

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Por Andrew McKillop

Traducido por Pedro Prieto para Crisis Energética

Op-Ed) Londres – En los últimos meses, Teherán a aprendido a vivir con amenazas de bombardeo (incluso amenazas de bombardeos “quirúrgicos”) de un par de potencias bastante remotas. Una es muy remota y la otra está al alcance de los misiles iraníes. Al parecer, esas dos potencias remotas, que tienen armas nucleares, no quieren compartir con Teherán el mismo orgullo, los placeres y obstáculos.

Ambos son importadores de petróleo, como China, un miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con unas grandes y declaradas capacidades de ataque nuclear. China está ahora firmando un contrato de hasta 10 años por un valor total de hasta 250.000 millones de dólares para envíos de gas natural licuado (GNL) desde Irán a China, con un pedido de 87 buques cisterna vinculados al contrato. Para China, una de las pocas vías por las que puede reducirse la disparada demanda de importaciones petrolíferas, aparte de “soluciones rápidas” milagrosas, como la economía del hidrógeno, es aumentar rápidamente las importaciones de GNL.

Parecía poco probable que China permaneciese ociosa y viera cómo bombardeaban Irán “por el bien de la humanidad” y demás extrañas razones adelantadas por los profundos oscuros pensadores de Washington. A veces, de hecho, los que lo perpetran, llaman a este bombardeo “terapéutico”. Un ejemplo fue Somalia, donde al fusilamiento masivo aéreo y diario principalmente de masas desarmadas, se etiquetó como “esfuerzo pacificador”, antes de la guerra de Irak.

Incluso antes, los cazas israelíes destruyeron el reactor nuclear de juguete de Sadam, suministrado por Francia, lo que provocó la muerte de un técnico francés. Hoy, Irán tiene una tecnología nuclear mucho más seria y real, suministrada por Rusia, así como una capacidad de misiles de corto y medio alcance, que le ha suministrado Corea del Norte. Irán también tiene unos recursos petrolíferos en declive, junto con una necesidad importadora estructural de productos refinados. Sacar a Irán de la ecuación del suministro mundial de petróleo, en este momento, sería con seguridad más estúpido que (lo que fue) hacerlo con Irak.

La justificación iraní de buscar la adquisición de tecnología con la que poder ser capaz de adquirir y desarrollar armas atómicas, es tan falocráticamente nuclear o “racional” como las justificaciones que han dado los EE.UU., Francia, China, Rusia, Pakistán, Reino Unido e India.

Aunque Israel no dice, desde luego si posee armas nucleares –le deja eso al Triple Traidor Mordechai Vanunu-, Irán se lo deja a la CNN y a otras fuentes “altamente fiables”, tales como los nuevos informes y estudios de la AIEA.

El final de esta historia es que Irán cree que no es probable que se produzca un bombardeo “quirúrgico”. Francia, Alemania y el Reino Unido, el Triunvirato de la Paz, oficialmente esperan que no se produzca. Por el contrario, los rejuvenecido guerreros de la guerra fría de Bush 2, creen que el bombardeo de Irán sería un medio fabuloso para colocar el barril de petróleo a 100 US$, quizá porque han descubierto como el barril a 50 US$ ayuda a la economía a crecer. El sonido de las trompetas televisivas y los gongs del nuevo líder del ala derecha estadounidense han reforzado su idea. Sin embargo y completamente al contrario que en Irak, hay una gran mosca en el ungüento, llamado el gran gas los muchos dólares y China.

Los juristas pueden considerar lo siguiente: Un contrato de GNL con todas las garantías reales podría conllevar una cláusula que exigiese a China colocar sistemas de misiles antiaéreos en Irán para prácticas con objetivos ocasionales, si a los Bombardeadores de la Terapia, intoxicados por su propia estupidez, se les ocurre mover sus cazas en cualquier lugar del espacio aéreo iraní.

~~~~~~~~~~~~~~~ Notas del editor~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Andrew McKillop ha agumentado en algún otro sitio que

El aumento de los precios del petróleo y el gas, hasta el nivel de los 75 US$/barril podría denominarse ciertamente “extremo” pero de hecho, no paralizaría la demanda energética mundial.

La consecuencia más probable de una subida de los precios hasta los 75 US$/barril, si las tasas de interés de los países de la OCDE no aumentan “vigorosamente” a tipos base con dos dígitos, aumentarían la demanda mundial de petróleo, debido al fuerte y continuado crecimiento económico. Esta consecuencia “perversa” de los altos precios, tendería por tanto a reducir el tiempo disponible para negociar y planificar una transición económica y energética.

Sólo con precios del petróleo verdaderamente “extremos”, muy por encima de los 100 US$/barril, se abortaría el impacto en favor del crecimiento de los precios realmente en aumento de los recursos, por las consecuencias inflacionarias y recesionistas de la economía mundial.

Sus ideas se pueden ver en este artículo:

Energy Bulletin

Andrew McKillop es un ex politólogo y programador. División Política A, Dirección General XVII-Energía. Comisión Europea, miembro fundador, Capítulo Asiático, Asociación Internacional de Economistas de la Energía. También es editor del libro que aparecerá titulado The Final Energy Crisis publicado por Pluto Press

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