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¿El fin del petróleo?

  • Viernes, 21 Enero 2005 @ 14:07 CET
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Artículos Reproducimos traducido y comentado en esta entrada, por su especial interés, un artículo de una revista tecnológica del Massachussets Institute of Technology (el famoso MIT), que cita con frecuencia a Kenneth Deffeyes, profesor de Ciencias geológicas de la Universidad de Princeton y conocido y citado en Crisis Energética. Deffeyes trabajó con M. King Hubbert, el padre de la curva en forma de campana como patrón del agotamiento de los combustibles fósiles. Hasta el MIT empieza a hablar del asunto. La clave está en las acciones, más que en las palabras, de las grandes corporaciones. El cálculo de Deffeyes sobre las repercusiones en la población mundial, incluso suponiendo un impacto mitigado por alternativas en las que confía, es dramático por sí solo. El final del artículo es un canto de sirena a las energía renovables, pero no se aportan datos sobre la viabilidad de la sustitución.

Tomado de From The Wilderness que a su vez cita la fuente original, Technology Review.com

Por Mark Williams. Febrero de 2005.

Traducción de Pedro Prieto

Si las acciones –más que las palabras- de los grandes actores del negocio del petróleo son la mejor medida de cómo ven el futuro, hay que considerar lo siguiente. Los precios del crudo se han duplicado desde 2001, pero las compañías petrolíferas apenas han aumentado en un pequeño porcentaje sus presupuestos para explorar nuevos campos. Por tanto, las refinerías de los EE.UU. están trabajando casi al completo puesto que no se han construido nuevas refinerías desde 1976. Y los buques cisterna petrolíferos están completos, y los barcos obsoletos se están desguazando en mayor medida que los que se construyen nuevos.

Por si estas claves no fuesen suficientes, está la noticia que llegó de Arabia Saudita el 6 de marzo de 2003. Aunque pasó mayormente inadvertida, el anuncio del reino de que no podría producir más petróleo en respuesta a la guerra de Irak fue de una importancia histórica. Como hace notar Kenneth Deffeyes en (su libro) “Más allá del petróleo: la visión desde el cenit de Hubbert” (Beyond Oil: the View from Hubbert’s Peak), significa que desde 2003 no existen grandes fuentes de petróleo en el planeta que no estén sin utilizar. Incluso a medida que los campos existentes han llegado a su capacidad máxima de producción, la producción de los nuevos campos ha sido desalentadora. Globalmente, según las estimaciones de algunos geólogos, hemos ya descubierto el 94% de todo el petróleo disponible.

El anuncio saudita llegó justo a tiempo, al menos si se consideran los tres años impuestos por el embargo contra EE.UU. y la reducción de la producción de los años 70, por parte de la OPEP. En 1969, el prominente geólogo M. King Hubbert predijo que el gráfico de la producción mundial de petróleo a lo largo del tiempo sería como una curva en forma de campana, cuyo cenit estaría hacia el año 2000. Y argumentó que, a partir de entonces, la producción caería, lentamente al principio y más rápidamente después.

Hubbert tenía ya antecedentes como profeta: su predicción de 1956 de que la producción nacional de petróleo estadounidense llegaría a su cenit en 1970 resultó ser correcta. Kenneth Deffeyes, quien comenzó como un joven geólogo del petróleo en los laboratorios de Shell en Houston, junto con Hubbert, llegó a estar tan convencido de las teorías de este hombre, que en 1963 había dejado el negocio petrolero, excepto para trabajos esporádicos de consultoría; ahora es profesor honorífico de Ciencias Geológicas de la Universidad de Princeton. En “Más allá del petróleo”, Deffeyes lleva a los lectores a través del análisis de Hubbert de una forma muy legible, reduciendo incluso las matemáticas complejas en unas pocas páginas de gráficos.

¿El pronóstico? Deffeyes no tiene duda de que para el 2019, el año en que las teorías de Hubbert señalan que la producción mundial de petróleo caería el 90% respecto de los niveles actuales, el ingenio humano habrá encontrado fuentes de energía de reemplazo (ver “¿Qué crisis energética?”, p. 19). Pero Deffeyes es optimista sobre el largo plazo, sólo porque cree que para 2010 las presiones aumentarán de tal forma que crearán la determinación necesaria para desarrollar una nueva economía de la energía. A corto plazo, ve unos precios del petróleo en incesante aumento, que empujarán a una industria tras otra contra la pared. Teme no sólo el aumento de las guerras por los recursos en todo el mundo, sino hambrunas masivas en algunos países, puesto que los 6.400 millones de personas que hoy viven en la tierra están principalmente alimentadas gracias, en gran medida, a los grandes éxitos de la “revolución verde” del siglo XX, que entre otras innovaciones, supuso el uso generalizado de fertilizantes basados en la industria petroquímica.

Dado que no se desarrollaron hace ya 15 años nuevas fuentes energéticas y tecnologías, Deffeyes sugiere que ahora, en un inmediato futuro, tendremos que basarnos en lo que tenemos. En “Más allá del petróleo”, examina como podemos mejorar la utilización de las fuentes de energía de origen geológico.

Deffeyes sugiere que el carbón volverá a resurgir y que la conversión Fischer-Tropsch –el proceso mediante el cual el régimen nazi obtuvo gasolina del carbón para mantener en funcionamiento sus Panzers durante la Segunda Guerra Mundial, puede llegar a ser de uso común. Está seguro de que habrá protestas por los costes ecológicos de quemar carbón; también habrá mucha desesperación, a medida que se desarrollen nuevas plantas nucleares. Pero Deffeyes cree que M. King Hubbert, cuyo documento de 1956, en el que predecía que la producción de petróleo llegaría a un cenit, titulado “La energía nuclear y los combustibles fósiles” (Nuclear Energy and the Fossil Fuels) tenía razón: la energía nuclear formará parte de nuestra respuesta a las menguantes reservas de petróleo y gas natural. Ya que la necesidad hace caso omiso de cualquier oposición política.

Finalmente, dice Deffeyes, nosotros mismos tenemos que renunciar a depender más del carbón, del viento y de la energía nuclear de fisión para la electricidad y cambiar a automóviles de mayor eficiencia, diesel e híbridos, para racionar las restantes reservas de petróleo todo lo que sea posible. La energía abundante, proveniente de los combustibles fósiles fue un regalo único, concluye Deffeyes, que elevó a la humanidad de la agricultura de subsistencia y la ha llevado a un futuro basado en las energías renovables.