Bienvenido(a) a Crisis Energética miércoles, 11 diciembre 2019 @ 19:45 CET

Exprimiendo los viejos yacimientos

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Artículos Un anónimo comunicante nos envía una traducción de un artículo aparecido en The Wall Street Journal, titulado "Los viejos yacimientos son la nueva frontera del crudo", en el que se explica cómo servirá la experiencai acumulada de extracción de crudo en los EE.UU. para otros países que están entrando en periodos post cenit. Viejos yacimientos son la nueva frontera del crudo

Una antigua cuenca en Texas se vuelve un modelo para las petroleras

Por Jeffrey Ball
The Wall Street Journal

ODESSA, Texas — Joseph Stephen mantiene yacimientos petrolíferos en Omán, en el Medio Oriente. Entonces, ¿por qué hace poco andaba buscando consejos en una convención sobre petróleo en la Cuenca Pérmica, una vieja y agotada parcela con una producción que está desplomándose desde hace 30 años?

Los empresarios petroleros de esta árida región del occidente de Texas tienen algo que Stephen desea con ansias: conocimiento sobre cómo extraer más crudo de yacimientos que hace tiempo dejaron de estar en apogeo. "Aquí existen tecnologías que podríamos utilizar en mi lugar", comentaba Stephen mientras se paseaba por el Permian Basin International Oil Show, una convención bianual que atrae un número cada vez mayor de empresas no estadounidenses.

El mundo experimenta una sed creciente de petróleo. Pero la producción está cayendo o a punto de empezar el declive en Omán y otros países productores, tanto en Medio Oriente como Sudamérica o el Mar del Norte. Entre tanto, cada vez son más raros los descubrimientos de grandes yacimientos, conocidos en la industria como "elefantes". Por eso la industria petrolera del planeta está redoblando esfuerzos en una forma menos arriesgada de aumentar la oferta de petróleo: exprimir los viejos yacimientos para sacar más petróleo.

A escala mundial, esa estrategia ha logrado la extracción de 175.000 millones de barriles entre 1995 y 2003, más que los 138.000 millones que provinieron de nuevos yacimientos, según IHS Energy, una firma de investigación de Denver. Los yacimientos existentes podrían producir 688.000 millones de barriles adicionales de petróleo convencional de aquí a 2030, casi tanto como los 732.000 millones de barriles que se esperan obtener de yacimientos que todavía quedan por descubrir, según un cálculo hecho hace cuatro años por la Oficina de Geología de Estados Unidos.

"Ya tienen la infraestructura instalada" en yacimientos más antiguos, dice Pete McCabe, un geólogo de esa dependencia en Denver. "Tanto el costo como el riesgo para aventurarse [en la estrategia] son relativamente pequeños, si se comparan con las búsquedas de yacimientos nuevos", agrega.

Pero aunque las proyecciones sean acertadas, el crudo que se extraiga de los yacimientos más antiguos no será suficiente para satisfacer la demanda global. Se espera que las multinacionales petroleras sigan gastando grandes cantidades en la búsqueda de nuevas y enormes fuentes de crudo, incluso poco convencionales como las zonas arenosas en Canadá.

Tradicionalmente las grandes empresas no se han especializado en sacar más crudo de los yacimientos maduros. Debido a su tamaño, necesitan seguir encontrando nuevos yacimientos para mantener alto su nivel de reservas. Su estrategia ha sido explorar territorios vírgenes, sacar rápido el crudo fácil de extraer y luego vender el terreno a petroleras más pequeñas. Mientras las grandes firmas van en busca del siguiente elefante, las pequeñas escarban el terreno en busca del petróleo que todavía queda.

Pero en parte motivadas por los altos precios del petróleo, incluso las grandes empresas están ahora fijándose en los yacimientos más antiguos. Royal Dutch/Shell Group anunció en septiembre que gastará este año unos US$900 millones en nuevos proyectos para aumentar la producción de crudo y gas natural en yacimientos existentes.

Y ningún lugar tiene más experiencia en la cuestión de extraer crudo de viejos yacimientos que la Cuenca Pérmica.

La zona, compuesta por capas de roca sedimentada, lleva su nombre por la era geológica que produjo una de las capas más cercanas a la superficie. Esta franja de terreno plano en el occidente de Texas y el sudeste de Nuevo México, que engloba al menos 180.000 kilómetros cuadrados, ha sido perforada en innumerables ocasiones desde los años 20.

Las petroleras que están en la cuenca han perfeccionado varias técnicas de alta tecnología para sacar el crudo difícil de alcanzar. Están perforando nuevos pozos entre los que ya existen. Están creciendo los yacimientos con una mezcla de agua y dióxido de carbono. También están destruyendo los agujeros con todo tipo de técnicas, desde un gel arenoso hasta gravilla. La idea es crear fracturas en la roca y así lograr que llegue más crudo a los pozos.

Gracias a estos métodos la cuenca ha desacelerado su declive natural y sigue siendo una de las regiones de extracción terrestre con mayor producción en territorio estadounidense. Los geólogos calculan que la Cuenca Pérmica contiene unos 100.000 millones de barriles de crudo. Esperan que al final se recupere la mitad de esa cifra, una proporción que envidiarían muchas otras regiones productoras de oro negro.

Stephen, un indio de 48 años, se mudó a Omán hace 20 años para trabajar en el sector petrolero. Ahora es el gerente general de Special Oilfield Services Co., cuya sede está en la capital de país, Mascate.

En la convención de Odessa, se detuvo en los puestos de varias empresas locales que venden tecnologías que, en su opinión, podrían ser utilizadas en los yacimientos maduros de Omán. En cada parada, Stephen ofreció su tarjeta de visita, escrita en árabe e inglés. "Algunas de las cosas que he visto aquí", dijo, "no las he visto en ningún otro lado".