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El desafío del medio plazo, según BP

  • Martes, 09 Noviembre 2004 @ 20:32 CET
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Artículos Presentamos la traducción de un discurso pronunciado por Lord Browne, Group Chief Executive de BP, en el National Press Club, en Washington DC, el 23 de Marzo de 2004. El discurso, titulado Energy - the Medium Term Outlook ofrece el punto de vista de las grandes empresas de la energía frente a las previsiones de organismos como la Agencia Internacional de la Energía. Pese a que el tono y el contenido se hayan dentro de la ortodoxia del "aqui no pasará nada", el discurso recoge algunas de las inquietudes de Browne, especialmente en cuanto a la urgente necesidad de inversión en infraestructuras e investigación tecnológica que permita futuros aumentos de la producción. Browne también recuerda que tanto el gas como el petróleo estarán cada vez más concentrados en determinadas áreas geográficas, y que para que las fuerzas del mercado funcionen correctamente, la estabilidad política es una condición indispensable. Basándose en datos de la AIE y el USGS, Lord Browne asegura que los recursos no escasearán, y que a pesar de los avances de las energías renovables y una supuesta vuelta de la energía nuclear, el carbón, el gas y el petróleo continuarán siendo dominantes durante las primeras décadas de este siglo. Energía – Punto de vista a medio plazo

Tradución al español de Hemp, y revisión de Feli y Daniel Gómez.

Ponente: Lord Browne –
Fecha de la charla: 23 Marzo de 2004
Ubicación: National Press Club, Washington DC
Titulo: Group Chief Executive, BP p.l.c.

Buenos días damas y caballeros, muchísimas gracias por la acogida que me brindan.

Es un gran placer estar junto a ustedes, y ver entre la audiencia a tantos amigos. Creo que es el momento y el sitio adecuado para hablar sobre el tema de la seguridad del suministro energético.

El nivel de interés sobre el tema de la energía y la seguridad en el suministro de ésta ha aumentado progresivamente en estos últimos tres años. Una serie de sucesos ha recordado a la gente tanto la importancia del aseguramiento del suministro en una sociedad moderna, como de las condiciones requeridas para ajustar dicho suministro energético a una demanda global en crecimiento.

Tal preocupación ha sido expresada tanto aquí en los EEUU, como en Europa y en muchos otros lugares del mundo.

BP es el mayor productor de crudo y gas natural aquí en los EEUU, y es la segunda gran empresa privada en el mundo en este sector. Trabajamos en más de 100 países, explorando, produciendo, distribuyendo y vendiendo petróleo y gas en áreas comprendidas desde Rusia a Angola y desde Alemania hasta China. Así que recogemos las preocupaciones desde muchas vertientes.

Quisiera intentar separar las preocupaciones que son reales y que deberían ser gestionadas, de las que son falsas que deberían ser descartadas antes de que nos distraigan de los asuntos serios. Quiero, en particular, hacer énfasis en la “auto suficiencia”, a la que no se puede llegar a través del proteccionismo. El comercio es esencial y debemos asegurarnos de que el comercio pueda desarrollarse.

Hablaré sobre la posición de los EEUU e intentare contextualizarla en la escena global energética. Y me centraré en los hechos porque los hechos deberían ser la base de una buena política.

Este es un asunto muy simple.

Es una cuestión de suministro y demanda.

La demanda de energía esta impulsada por la demografía y el rendimiento económico. Por el número de personas que puedan permitirse comprar la energía que necesitan.

La población del mundo de hoy esta estimada en 6.3 billones. Este número crece en unos 10.000 por hora. De aquí a diez años habrá en la Tierra casi otro billón de personas, 7.2 billones en 2015 según las estimaciones realizadas por la ONU.

Más y más de esas gentes serán capaces de pagarse la energía que necesiten. El crecimiento económico contribuye a extender prosperidad a más gente cada año en China y en la India y en otras economías emergentes. La economía China ha cuadruplicado su tamaño en los últimos veinte años, y es ahora el segundo mayor consumidor de energía en el mundo, tras los EEUU.

Expresado en términos de suministro energético global (gas natural, carbón, nuclear, etc.) como unidad energética de medida, hoy en el mundo se consumirá el equivalente a 190 millones de barriles de crudo.

Esa energía es utilizada en las casas, en industria, en oficinas, en centrales térmicas y en transporte.

La tecnología está gradualmente haciendo más eficiente el uso de esa energía. La intensidad energética de cada punto extra del crecimiento del GDP ha caído en los últimos treinta años y sigue cayendo, pero la caída es gradual.

La combinación de más población y más prosperidad significa que la demanda de energía aumentará. Las más recientes estimaciones realizadas por el International Energy Agency dicen que la demanda mundial de energía se incrementará en un tercio a llegar en torno a los 240 mbdoe en el 2015.

¿Como se puede llegar a cubrir las necesidades de esa demanda?

Algunos ponen su fe en las energías renovables y formas alternativas de suministro energético. Energía eólica, solar y de las corrientes marinas.

Nosotros creemos que son importantes fuentes de suministro futuro. En BP estamos invirtiendo en I+D en fotovoltaicos, tecnología que soporta energía solar y a algunas otras formas alternativas de suministro energético.

Algún día, una o más de estas nuevas fuentes proporcionarán un significativo porcentaje de la demanda global de energía. Pero la evidencia demuestra que este día está muy lejos en el tiempo.

Hoy las energías renovables y alternativas sólo proporcionan el 2,5 % de la demanda mundial, y la mayor parte procede de la biomasa.

La energía solar solo proporciona el 0.001% de la demanda energética global, dicho de otra forma, toda la energía solar producida en el mundo solamente podría satisfacer la demanda de Washington durante seis días al año.

La investigación continua, aquí en los EEUU y en muchos países del mundo, pero estamos todavía en la fase de investigación y experimentación.

Nosotros creemos que las energías renovables proporcionarán suministro energético a largo plazo, pero el “largo plazo” estará aquí dentro de unos 20 ó 30 años.

La estimación de la International Energy Agency es que en 2015 éstas proporcionarán solamente un porcentaje del 3,3% de la demanda total.

¿Cuales serán las fuentes que satisfarán la demanda?

Algunas personas creen que la clave está en la energía nuclear. Esa es una posibilidad, pero parece ser una posibilidad remota en un plazo de tiempo de diez años. La energía nuclear cubre en estos momentos el 7% de la demanda mundial. La primera generación de centrales nucleares está llegando al fin de su vida útil. El año pasado se pusieron en marcha únicamente dos nuevas centrales nucleares, y las dudas de la opinión pública sobre la seguridad de éstas y los inciertos costes a largo plazo continúan restringiendo nuevas inversiones en el sector. En los EEUU no han abierto nuevas centrales nucleares en dos décadas, mientras que en Europa los pronósticos indican que, en base a la demanda actual, la capacidad nuclear en Europa disminuirá en vez de incrementar en los próximos 10 años.

Y eso nos deja con los hidrocarburos, carbón, crudo y gas para llegar al balance.

La combinación en el uso de energías variará de país en país. China por ejemplo, sin duda utilizará sus grandes volúmenes de carbón pero en términos de comodidad, el petróleo y el gas parecen ser los combustibles de preferencia.

El problema de la seguridad energética es realmente el suministro de petróleo y gas para satisfacer la demanda que podría crecer, y de nuevo con los datos del IEA, hasta aproximadamente 93 Mbd de petróleo y 64 Mbd de gas natural en el 2015. Esto representa un incremento de un 20% en la demanda de petróleo desde los niveles de hoy y de un incremento de 45% en el consumo de gas.

¿Podría la industria del petróleo y del gas alcanzar a satisfacer esa demanda?

En términos físicos la repuesta es un claramente si. Los recursos están ahí, existen.

En la tierra hay aproximadamente 1.000 bn bbl de petróleo que ha sido descubierto pero todavía no ha sido extraído, y aproximadamente 5500 tcf de gas natural, también descubierto sin explotación. En los consumos actuales estos son unos 40 años de suministro de petróleo y 60 años de gas.

Adicionalmente, el Servicio Geológico de los EEUU estima que existen unos 800 bn bbl de petróleo y 4.500 tcf de gas natural todavía sin descubrir.

Así que en términos de recursos físicos, la seguridad energética esta a nuestro alcance. Ahora bien, yo considero que existen dos riesgos fundamentales en los que debemos trabajar para asegurar dicha seguridad en el suministro.

El primero es medioambiental, el evidente riesgo que supone el impacto de la actividad humana sobre el clima del mundo, requiere realizar un gran esfuerzo para evitar los dramáticos y potencialmente dañinos efectos de dicho impacto para evitar ese gran peligro.

Existe un riesgo a medio y largo plazo, por lo que una acción preventiva ahora podría evitar los efectos derivados de dicho riesgo.

Creemos que es posible mantener las concentraciones de los gases procedentes del efecto de invernadero por debajo del nivel en el cual la sostenibilidad estaría amenazada, que según las estimaciones de los estudios científicos disponibles está entre 500 a 550 ppm.

Existen varias alternativas para alcanzar estos niveles, aunque ninguna de ellas es sencilla. Una de ellas pasaría, por el establecimiento de unos niveles de emisiones globales, en donde a cada país se le asignarían unas emisiones vinculadas a los parámetros establecidos mediante un sistema seguro en el mercado. Con la aplicación de ésta medida podríamos llegar a reducir el riesgo con una baja incidencia sobre los costes de la economía.

El riesgo real existe si nos cruzamos de brazos hasta que sea demasiado tarde, en ese momento los costes para la economía serán aún mayores.

El otro elemento de riesgo proviene del hecho que la oferta y la demanda no están típicamente correlacionados.

Uno de los asuntos claves de la seguridad energética en la siguiente década estará en el incremento de la oferta de petróleo y gas que será necesaria para cubrir la demanda con el suministro.

En 2015 habrá cuatro regiones importantes de importadores de energía en el mundo Europa, Japón, China y los EEUU.

Europa estará importando aproximadamente 80 % de sus necesidades diarias tanto en petróleo como en gas. Los EEUU, un poco menos, estaría por encima del 65 % en petróleo y 30 % de gas.

En 2105 la oferta sería casi el 70 % de la demanda en petróleo, unos 64 mb/d, y un 20 % de la demanda mundial de gas.

¿Está este comercio asegurado? ¿Podrían los EEUU y otros países soportar las condiciones de ese comercio en vez de retirarse hacia una política de auto suficiencia, con todos los costes que esto implican en términos de medio ambiente y competitividad?

Yo pienso que la repuesta a esto es también un sí, pero no podemos darlo todo por hecho.

La verdadera seguridad energética necesita un compromiso y acción a largo plazo, tanto de la industria como del Gobierno. El asunto de la seguridad no proviene tanto del incremento del volumen de consumo o por el requerido crecimiento del comercio, sino porque los recursos necesarios para suministrar la demanda creciente del mundo están concentrados en un número limitado de países.

Existen un número de fuentes determinadas para suministrar al mercado mundial, solamente menciono a tres.

El oleoducto del Caspio, desde Bakú a Ceyha que está actualmente en construcción, y cuya entrada en funcionamiento se prevé para finales del 2005, momento en el que estará produciendo y exportando 300.000 barriles cada día.

Trinidad está exportando hoy por hoy unos 200.000 barriles cada día en forma de gas natural y los planes de expansión que están llevando a cabo deberían doblar ese dato para el 2006.

Indonesia probablemente estaría produciendo 1,5 millones de barriles petróleo equivalente cada día, y exportando 800.000 bdoe de éstos al final de la década.

Sin embargo, aunque esta producción en éstos y en otros países es importante, el hecho es que aunque estas zonas se están desarrollando con éxito, es casi seguro que la mayor parte del comercio de los suministros de gas y petróleo en el futuro vendrá de tres regiones: El Oriente Medio, Rusia y África.

Volviendo a las estimaciones publicado por la IEA – que representa una opinión informada - de los 64 Mbd de petróleo que posiblemente será comercializado en el 2015, más del 80 % procederá de éstas tres zonas. Para el gas natural el dato es de aproximadamente del 50 %.

Esta es una visión global. ¿Pero en los EEUU qué?

La demanda de energía en los EEUU es ahora 46 mbdoe de la cual dos tercios son derivados del petróleo y de gas natural. Los pronósticos indican que la demanda de petróleo y gas natural continuará creciendo, hasta que en el 2015 los EEUU estarán utilizando aproximadamente 21 mbd de petróleo principalmente en transporte, y aproximadamente 13 mbdoe de gas natural.

En términos de recursos los EEUU siguen fuertes, poseen más capacidad de suministro propio que cualquiera de las regiones importadoras.

Alaska sigue produciendo por debajo del millón de barriles por día y aunque la producción esta en declive, la tecnología está progresivamente expandiendo la vida comercial de Prudhoe Bay.

La verdadera fuerza productora para el futuro está en el Golfo de México, aguas profundas, que está produciendo 1,5 millones de barriles cada día y parece preparado para producir hasta unos 2,7 millones de barriles cada día a partir de 2010.

La posición en cuanto al gas es también fuerte. Además de gas en los 48 estados inferiores y en las aguas profundas del Golfo de México, existen suministros extensivos, quizás hasta 100 tcf en Alaska, que están listos para introducirse en el mercado una vez la infraestructura esté preparadas.

Esta es una posición fuerte, pero los EEUU seguirán necesitando importaciones y seguirá contando con el mercado mundial para satisfacer las necesidades de su balance energético durante las dos próximas décadas. Los pronósticos indican que los EEUU estarán importando unos 13 mbd de petróleo y 3 mbdoe de gas natural en el 2015.

¿Entonces cuales son las conclusiones de todo esto? ¿Que es lo que necesitamos hacer hoy para asegurar que este país (EEUU) y sus socios comerciales en Europa y Asia y los demás países puedan disfrutar de seguridad energética sostenible?

La primera conclusión es que estos son mercados globales singulares. El petróleo, y cada vez más, el gas, son internacionalmente comercializados. Cada zona intentará desarrollar sus propios recursos racionalmente, pero existe un límite competitivo en todo esto, fijado por coste de desarrollo. El coste de la autosuficiencia para cualquier zona sería prohibitivo.

El comercio y los mercados libres han mantenido el desarrollo de la economía mundial durante los últimos cincuenta años y creo que podrán y continuarán haciéndolo. Esto es aplicable tanto a la energía como cualquier otro producto.

Los precios energéticos serán establecidos por el Mercado internacional y afectarán a la economía y a los mercados de exportación de todos los países del mundo.

La seguridad energética no puede ser gestionada únicamente por un sólo país. Negar la realidad de la economía global seria peligroso y costoso.

Segundo, el crecimiento del comercio mundial se basa en el interés común en el desarrollo del máximo número de suministradores posibles con el fin de evitar la dependencia de un solo país. Sería peligroso económica y estratégicamente hablando dejar desarrollarse una situación en la que los EEUU o cualquier otro país dependa total o muy sustancialmente de los países de Oriente Medio o de otro productor único.

En esta situación se encuentran los EEUU en este momento, que importa unos 11 Mbd de crudo, pero procedentes de 57 países, y ninguno de ellos suministra más del 17%.

Y para hacer esto los EEUU tienen que mantener el flujo abierto de la inversión para asegurar que la industria internacional pueda invertir con confianza en exploración y desarrollo a lo largo de un conjunto diverso de países.

Se estima que la inversión total requerida para generar el flujo de suministro necesario en el sector como para alcanzar la demanda prevista para el 2015 es de $2,000 billones. Esto supondría que las inversiones de la industria petrolera y de gas deberían ser superiores a los $160 billones anuales que ha venido siendo la media en los últimos años.

En términos financieros, no dudo que estos recursos puedan ser encontrados. Aunque hemos también de considerar que la inversión que realice cada empresa de forma individual estará condicionada por el clima general de inversiones en el país receptor de la misma.

Esto se debe a que nosotros (BP) estamos realizando un importante esfuerzo de apoyo a una gestión transparente, que muestre que los ingresos que generamos serán utilizados de forma adecuada en el desarrollo a largo plazo de los países en los que invertimos. La corrupción es el enemigo del desarrollo, el enemigo del negocio (porque inflan los costes) y el enemigo de la seguridad energética.

La tercera conclusión es que debemos asegurarnos que los recursos y las infraestructuras necesarias son construidas. Esto se aplica aquí en proyectos como el gaseoducto de Alaska que traerá 1 millón de barriles por día de petróleo equivalente al mercado, y en el desarrollo de terminales de NGL (N.delT: Natural Gas Liquids) que pueden abrir canales de suministros importados desde Trinidad y África Oriental.

Pero este mismo principio se aplica internacionalmente, pues las infraestructuras son necesarias para transportar los recursos al mercado desde áreas como el Mar Caspio y Siberia.

Las inversiones que se realicen hoy en todas estas áreas de inversión permitirán incrementar la seguridad del suministro para el futuro.

Quisiera utilizar esta ocasión para dar las gracias al Gobierno de los EEUU bajo dos administraciones por mantener su apoyo en el desarrollo del oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan. Esta línea, que aumentará la seguridad energética para el mundo entero, no hubiera podido ser construida sin este apoyo.

Cuarto, deberíamos continuar desarrollando la tecnología, incrementando el nivel de aprovechamiento de los recursos disponibles. Extrayendo más cantidad y, especialmente, utilizándola de forma más eficiente.

Es decir, desde las aguas profundas, donde nosotros, y otros, estamos ahora extrayendo de campos a más de 7000 pies de profundidad (2.300 m), dos veces y media más que lo que era posible de hace más de diez años; a la progresiva extensión en los caudales de recuperación en Alaska; a los tipos de trabajos que tenemos en marcha en el sector automovilístico para combinar los avances en lubricantes, en combustibles y en tecnología de motor para levantar el nivel de productividad en vehículos.

Todas estas fases son necesarias, y muchas de ellas, sino la mayoría, empezarán aquí en los EEUU porque es el líder tecnológico mundial.

En resumen:

  1. No podemos tener la seguridad energética por sentado y tampoco se puede alcanzar esto con proteccionismo.
  2. La demanda está en alza y los sustitutos de petróleo y de gas son muy distantes.
  3. Físicamente no existe escasez.
  4. Los avances tecnológicos deberían ser empleados para incrementar la cantidad de energía que puede ser producida y para asegurar que es utilizada con la máxima eficacia posible.
  5. Finalmente, y la más importante, los riesgos a la seguridad energética son políticos, y el sector privado no puede resolverlos por si mismo.
El sector privado tiene un papel muy importante que jugar, en particular empresas internacionales como BP. Debemos explorar e invertir en el desarrollo de los diferentes recursos de suministros y en la infraestructura para ponerlos en el mercado.

Aunque debemos tener en cuanta que las compañías privadas trabajamos en el marco de un espacio definido por la política pública.

Las acciones que lleven a cabo los Gobiernos son cruciales para mantener el mercado internacional abierto a inversiones y asegurar que el comercio continúa siendo libre y abierto. Estas acciones determinarán si nosotros, dentro del sector privado, podemos realizar con éxito las inversiones a largo plazo en el desarrollo de infraestructura y recursos.

La diversidad de suministros es crucial. Si queremos evitar la innecesaria dependencia de una sola región como el Oriente Medio, debemos invertir en tecnología y comercio, incrementando la confianza en la inversión para asegurarnos de que existen los suministros y las infraestructuras que transportarán el petróleo y gas desde áreas como Rusia, África Oriental y del Caspio.

El desafío es conseguir una proyección de lo anteriormente expuesto a medio y largo plazo, frente la inevitable perspectiva a más corto plazo de los gobiernos.

Esta diferencia de planteamientos en cuanto a los plazos de acción ha ocurrido siempre, pero la necesidad para llegar a un alineamiento entre las acciones de los sectores privado y público nunca ha sido de tan importancia como ahora.

Si podemos lograr este alineamiento, considero que podemos asegurar que el suministro de energía pueda seguir estando disponible a los consumidores, tanto aquí en los EEUU, como internacionalmente.

Muchísimas gracias.