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Los límites del viento

  • Viernes, 23 Julio 2004 @ 17:56 CEST
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Artículos Apoyados en una de las más antiguas tradiciones periodísticas, el derecho de cita, y en la legislación vigente, Crisis Energética cita, analiza, comenta y hace un juicio crítico del artículo de la sección Empresas, del suplemento de Negocios de el diario El País de España el siguiente artículo titulado:

La energía eólica avanza viento en popa.

Más de 13.000 millones de euros comprometidos en la obtención de electricidad con aerogeneradores.

A veces la lectura entre líneas es recomendable. Digno de figurar en la sección enegías renovables.

Se intercalan los comentarios que merecen algunas afirmaciones y algunas de las conclusiones que se pueden extraer de una lectura entre líneas. Los comentarios de Crisis Energética en itálica.

Como siempre, en estos artículos, la ecuación es económica. Si sale bien, todos contentos. Y a juzgar por el tono del artículo, parece que sí están contentas, en general, las grandes empresas que son las que han terminado controlando el mercado de generación eólica, aunque en este caso, parece que hay una buena parte del mercado en manos de pequeñas o más bien medianas empresas.

Un mínimo de 13.000 millones de euros y un máximo de 18.000 colocados en molinos de viento. Una inversión sólo superada hoy en España por el conjunto de proyectos de trenes de alta velocidad. Kioto y la nueva regulación y retribuciones aprobadas para los kilovatios producidos con energía eólica han disparado este negocio. Las transaciones de activos y licencias se han multiplicado en número y precio, el mercado eólico doméstico es uno de los primeros del mundo en potencia instalada y fabricantes españoles están a la cabeza de estas tecnologías y venden parques llave en mano en todo el mundo.

De nuevo, sale Kioto, el engaño de Kioto para convencer al personal de que invertir entre 13 y 18.000 millones de euros en esto es juicioso. Parece que el invento de Kioto ha calado tan profundamente, que su sola mención ya garantiza una posición de compromiso ecológico. Gran mentira esta.

De la noche a la mañana el viento se ha convertido en uno de los negocios más boyantes. Las restricciones a las emisiones de CO2 impuestas por Kioto y por los protocolos de la UE para su aplicación a la generación eléctrica tradicional, y una nueva regulación nacional que prima las energías renovables e introduce unos precios atractivos para el kilovatio generado con molinos de viento explican una parte de este auge.

La escasez de buenos emplazamientos para la instalación de parques eólicos (los mejores están ya siendo explotados o están solicitados y en tramitación) y el dilatado proceso de maduración de estos proyectos, que según Iberdrola oscila entre 4,5 y 9,5 años, han contribuido también a disparar las operaciones de compraventa y los precios de las transacciones.

He aquí la clave entre líneas de este artículo. Los productores de energía eólica admiten, públicamente, que con el parque instalado y el parque solicitad o en tramitación, ya empiezan a encongtrar escasos los emplazamientos, en un país de 500.000 Km2. Esta declaración es muy importante. Y posiblemente es pionera en todo el mundo para poder extraer conclusiones sobre los límites de la generación eólica, que ningún fabricante de generadores eólicos, ni ningún productor de energía eléctrica eólica va a aconfesar abiertamente: que hay límites y que están muy cercanos. Volveremos a ellas más adelante.

Un mercado muy fragmentado, hay un centenar de empresas con potencia instalada y un sinnúmero de promotores pendientes de autorización, propicia también los movimientos de consolidación. Las compras de parques y empresas, por caras que resulten, son la única vía hoy para que las grandes eléctricas y Gas Natural aumenten sustancialmente y de inmediato la participación de las energías renovables en sus mix de generación. Casi el 50% de los 6.500 megavatios (MW) de producción eólica actualmente instalados en España pertenecen a grupos sin vinculación con las grandes eléctricas tradicionales.

He aquí el meollo de la gran cuestión. España es el tercer país del mundo con mayor generación eólica. Tiene 6.500 MW instalados y licencias por otros 20.000 MW en tramitación, según el artículo. Claro que esos megavatios son con un factor de carga de aproximadamente un 20%, lo que hace que los 6.500 MW sean equivalentes, en generación energética a unos 1.200 MW con un factor de carga del 95%, como tienen por ejemplo, las centrales nucleares o de carbón. Los 26.500 MW (es decir, los 6.500 existentes y los 20.000 en tramitación) son también al 20% del factor de carga. Es decir, equivalen a unos 5.000 MW con un 95% de factor de carga. Y muestran su orgullo (la verdad es que es para mostrarlo; no en vano son el tercer país del mundo en pgeneración eólica), porque eso ya es del orden del 3 ó 4% con los 6.500 (ó 1.200 MW al 95% de factor de carga) y podría llegar a ser, es decir, podrían alcanzar, con los 26.500 MW eólicos planeados( es decir, hasta los 5.000 MW al 95% de factor de carga), hasta cerca del 15% del total de la energía eléctrica (si en el periodo en que se piensan instalar, no se instalasen ocentrales de generación basadas en fósiles, cosa nada probable)

Y he aquí donde empieza el problema. Los productores de energía, que hasta ahora han copado, libremente, los mejores sitios del mapa eólico español, empiezan a admitir, por un lado, que con esta generación, con apenas 26.500 MW o 5.000 MW eólicos al 95% de factor de carga, "la escasez de buenos emplazamientos". Por le otro, empiezan a llegar a porcentajes eólicos en red, que la propia red eléctrica nacional tendría problemas para digerir, dada la naturaleza abrupta de su generación y la necesidad de disponer de un suministro muy estable.

Pero lo importante es volver a "la escasez de buenos emplazamientos", porque significa mucho.

Si con los 5.000 MW eólicos -al 95% de factor de carga-, habiendo podido elegir lo mejor y más ventoso de España, ya tienen dificultades y eso es apenas el 15% del consumo eléctrico actual español, es descabellado pensar que esto puede dar mucho más de si . Y mucho más descabellado que la eólica sea una renovable que pueda soñar algún día con sustituir al brutal consumo actual de combustibles fósiles, para usos no eléctricos, apoyando a la "economia del hidrógeno", que son mucho más que la electricidad. Esto no tiene nada que ver con el dinero, sino con los límites físicos.

A partir del momento en que las empresas de generación tenga que colocar los generadores en lugares menos propicios (con peores, menores o menos frecuentes vientos), para un tipo de generador dado, por ejemplo, de 2 MW, su rendimiento y producción caería no de forma aritméiticamente proporcional, sino en una proporción de decrecimineto cúbico, según la fórmula P = ½*n*f*V^3, en el que P es la potencia por unidad de área barrida por el rotor en w/m^2; n es el rendimiento de transformación eólica, que para las habituales máquinas tripalas es de 0,42; f es la densidad del aire en Kg/m^2, que a nivel de la superficie es aprox. de 1,02 Kg/m^3 y V la velocidad del viento, que influye decisivamente, por estar elevada al cubo. Esta fórmula se puede simplificar en algo así: P »= 0,15 V^3.

Para dar una idea de cómo caería la generación a partir de ahí, refrescaremos, por ejemplo, la tabla de generación de un equipo de 2,3 MW en función de la velocidad del viento:

Vel (en m/s)// Vel (en Km/h)//Potencia en KW

4//14//70

5/18/183

6/22/340

7//25//563

8//29//867

9//32//1.225

10//36//1.607

11//40//1.992

12//43//2.208

13//47//2.300

14//50//2.300

15//54//2.300

16//58//2.300

17//61//2.300

Esto es importantísimo, porque significa que la caída de la velocidad del viento en un solo metro por segundo, en según que rangos, puede hacer que el mismo generador de 150 toneladas de acero, cobre y grafito compuesto, genere casi la mitad (o que haya que poner el doble) para generar lo mismo, cuando se agoten los "campos del Edén", cosa que según estos optimistas empresarios está a punto de suceder, aunque se les haya escapado. No cabe duda de que todo se puede arreglar, desde el punto de vista económico si se triplican las ayudas y subvenciones y los ciudadanos pagamos a las eléctricas esa diferencia, pero no tiene ningún sentido energético seguir por esa vía.

Y donde dije digo, digo Diego o Estados Unidos. Veamos a este privilegiado país: es 18 veces más grande que España y tiene sólo 7 veces más población que España. Eso significa que están mucho mejor que los españoles en habitantes/km2. Pero dado que su consumo eléctrico es 16 veces mayor que el español, a efectos de potencial de generación eólica (esto es, en Wpotencialmente generables por km2 de territorio y a ojo de buen cubero, si España empieza a tener "escasez de buenos emplazamientos" con cerca de un 15% de su generación actual eléctrica siendo de origen eólico, los EE.UU., no pasarían del 20% sin padecer las mismas dificultades.

Por la misma razón y para los 155 millones de Km2 de la superficie de los continentes, que es donde se pueden colocar los generadores y aún admtiendo generadores en plataformas oceánicas en otros 50 millones de km, hasta digamos 15 km de las costas, los 200 millones de Km2 disponibles, apenas darían para instalar 5 TW (5.000.000 MW) con factor de carga del 20% o 1 TW, con el factor de carga del 100%, antes de experimentar la misma "escasez de buenos emplazamientos", pero esta vez a nivel mundial. Insuficiente límite superior, si consideramos que hay instalados unos 2 TW de potencia instalada. Y desde luego, impensable como solución para reemplazar a los combustibles fósiles, que supondrían la generación de muchísima más energía eléctrica, con la que hacer posible el milagro del P. Tinto de la economía del hidrógeno.

Un millón por MW

Los precios que se están pagando están en consonancia con lo goloso del pastel. La referencia la ha marcado Iberdrola, un millón de euros por megavatio instalado de producción eólica. Ese precio ha pagado esta compañía en la adquisición de diferentes parques eólicos, que suman en conjunto 1.000 MW de potencia instalada, a su participada, a través de Corporación IBV, Gamesa.

Un precio que sitúa la valoración del conjunto de parques eólicos hoy instalados en España en 6.500 millones de euros y que cifra las inversiones necesarias para incrementar la potencia instalada a los 13.000 MW previstos por el Gobierno para 2011 en otros tantos millones, según explica Pedro Barriuso Otaola, director de Iberdrola Energías Renovables. Pero la realidad, según este ejecutivo, es que se podría superar ampliamente ese objetivo de potencia eólica instalada. Probablemente en unos 5.000 megavatios adicionales, explica, porque en estos momentos hay presentadas solicitudes de licencias para instalar en los próximos años otros 30.000 megavatios más, y de ellos podrían materializarse unos 20.000, aunque la mayoría entrarían en funcionamiento después de 2011. Las inversiones realizadas o previstas hasta esa fecha en energía eólica, según Barriuso, oscilarán entre 13.000 y 18.000 millones.

Es un negocio, además, esencialmente español, según el ejecutivo de Iberdrola, porque el 60% o el 70% de las tecnologías que se utilizan son nacionales y el tanto por ciento restante, aunque sea de origen extranjero, se fabrica también en nuestro país. Los beneficios y el empleo derivados de esta industria del viento también se quedan aquí. Toda la ingeniería, mediciones de viento y elaboración de los proyectos es nacional, al igual que los acometimientos civiles a los parques (subestaciones eléctricas , etcétera), la tramitación administrativa y las licencias medioambientales, los alquileres de terrenos y las máquinas.

La potencia eólica instalada en España creció en 2003 un 28,5%, 16,25 puntos porcentuales menos que en 2002 (44,75%), debido a la ralentización de algunos proyectos e inversiones a la espera de la aprobación de la nueva reglamentación y las nuevas retribuciones de la electricidad producida. Las expectativas apuntan, sin embargo, a tasas de crecimiento anual del 30% al 35% en los próximos ejercicios. La potencia instalada se elevó a 6.202 megavatios a 31 de diciembre, según datos de la Asociación de Productores de energías Renovables (APPA), que situaban a España como tercera potencia mundial en esta energía tras Alemania y a muy corta distancia de Estados Unidos.

La dimensión del pastel está atrayendo, además de los grupos energéticos, a firmas de capital riesgo, cajas de ahorro y constructoras. Los principales protagonistas y las principales operaciones en este sector en los últimos tiempos han sido:

- Nuon. La holandesa, que entró en España hace dos años con la compra de los activos eólicos de Abengoa por 109 millones de euros, acaba de solicitar permiso a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) para emitir bonos de titulización sobre esos activos por valor de 26 millones de euros. El objetivo de esta emisión, coordinada por Caixa Galicia, es captar fondos para financiar parte de sus inversiones en la construcción de nuevos parques eólicos, Monsevaine y La Celaya, en Lugo.

- CESA "Estamos muy satisfechos con esta nueva inversión en un sector con tanto recorrido como el eólico", ha dicho Juan López-Quesada, socio director en España de Bridgepoint. La firma europea de capital riesgo se ha hecho con el 23,75% de Corporación Eólica (CESA), filial del grupo Guascor y uno de los mayores operadores de parques en España (ocupa el cuarto lugar por potencia instalada, tras Iberdrola, EHN y Endesa, y tiene un 5% de cuota de mercado). La firma de capital riesgo ha adquirido este paquete por unos 75 millones de euros a Joseba Grajales, uno de los fundadores del grupo Gamesa. CESA, que cuenta con 20 parques y 300 megavatios instalados y otros tres parques con una potencia conjunta de 110 MW en construcción, cuenta también en su accionariado con varios fondos asesorados por Mercapital (45%) y con el empresario Juan Luis Arregui (31,25%).

- Gas Natural. Mantiene desde hace meses conversaciones con varias compañías con vista a la adquisición de activos eólicos. La gasista, controlada por La Caixa y Repsol, quiere incrementar sustancialmente su negocio eléctrico pasando de 1.030 MW de potencia instalada a 5.845 MW en 2008, e incorporar para ello 600 MW de energía eólica. Una tercera parte de ellos podría adquirirla en breve. El acuerdo parece que está a punto de cerrarse, con las participaciones que tiene el Banco de Sabadell, que también está participado por La Caixa, en parques eólicos de Cataluña, Aragón, Castilla y León y Andalucía.

- EHN. Energía Hidroeléctrica de Navarra es el tercer grupo mundial en generación eólica y el segundo en España. Acciona adquirió hace ahora un año el 50% de EHN por un importe de 382,68 millones de euros. En concreto, se hizo con el 20,94% que poseía Cementos Portland, además de un 17% propiedad de Sodena (holding de participaciones industriales del Gobierno de Navarra) y del grupo corporativo empresarial Caja Navarra. Estas dos empresas mantienen una participación en EHN del 39,58% y el 10,42%, respectivamente.

El acuerdo de compra incluyó también el compromiso de venta de los activos eólicos de Acciona al grupo navarro, que con su incorporación cuenta con 1.000 megavatios (MW) instalados y en construcción, 909 de ellos eólicos.

- Iberdrola. Disputa a Florida Power & Light el liderazgo mundial como operadora de parques eólicos ("unos meses van ellos en cabeza, y otros nosotros, en función de la incorporación de nuevos parques", señala Barriuso). Cuenta en la actualidad 2.370 MW eólicos instalados, cifra que se incrementará a 2.850 a finales de 2004, según sus previsiones. La producción obtenida por el conjunto de las instalaciones renovables de Iberdrola ascendió a 2.463 kilovatios por hora en el primer semestre, lo que supone un incremento del 62% respecto a igual periodo de 2003 y representa un 7,5% de la producción total del grupo eléctrico.

Por estrategia y situación financiera (menor endeudamiento que sus competidoras como consecuencia de haber invertido menos en América Latina y negocios ajenos a la energía), Iberdrola lleva más años apostando y con mayor intensidad que el resto de las eléctricas españolas por las energías renovables. Su gran salto adelante se produjo con el divorcio y reparto de activos con su participada EHN, a finales de 2002, y con la reciente compra de parques eólicos a Gamesa.

- Endesa. Su apuesta por la energía eólica es más reciente y menos firme que la de Iberdrola. La prueba es que para reducir su enorme endeudamiento vendió hace un año a Gamesa su filial MADE Tecnologías Renovables, que fabrica aerogeneradores, por 120 millones, y que hasta hace unos meses ha estado buscando un socio para su filial de energías renovables. En los últimos tiempos, sin embargo, ha pisado el acelerador y hoy es la tercera operadora de parques eólicos en España. Terminó 2003 con un total de 514 MW instalados; está invirtiendo este año 240 millones en 13 parques eólicos y quiere situar su potencia instalada en energías renovables en 3.400 megavatios (un 15% de su parque de producción eléctrica) en 2008.

- U.F.-Enel. Las eléctricas española e italiana no se ponen de acuerdo sobre el ritmo de inversiones de su empresa para el desarrollo de parques eólicos en el UF Renovables, creada en diciembre de 2003. El acuerdo inicial decía que alcanzaría 800 megavatios en diciembre 2007 (en 2003 tenía 381). Este incremento exigía una inversión de unos 400 millones de euros. Sin embargo, parece que Unión Fenosa quiere ahora impulsar más esa sociedad y llegar a los 1.000 megavatios de potencia instalada en 2007, lo que supondría elevar el desembolso en unos 200 millones. La italiana, que controla el 80% de la empresa, tendría que invertir más y no está por la labor. UF tiene un as en la manga: una opción contractual para ampliar su participación al 50%, mediante la recompra de un 30% a Enel.