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Polvo, sudor y hierro, Arcelor cabalga

  • Domingo, 28 Diciembre 2003 @ 19:26 CET
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Artículos Guy Dollé, consejero delegado de Arcelor, la primera siderurgia mundial y presidente de la patronal europea del acero (Eurofer), se pone el frac de empresario en una entrevista a el diario español El País y en su Suplemento de Negocios de 28 de diciembre de 2003 (coincidiendo con la fecha de los Santos Inocentes), confiesa sus preocupaciones porque el Protocolo de Kioto, pueda afectar a su gran negocio. Sin pretenderlo, destapa el verdadero dilema de nuestra sociedad. EL moderado Protocolo de Kioto, que sólo pretende reducir, en un 5%, las emisiones de 1990, que ya eran brutales, allá para el periodo 2008-2012, es decir, unos 20 años después, ya le parece brutal y dañino para el negocio. Pedro Prieto analiza sus argumentos y los comenta y critica entre líneas y en negrita.

"La deslocalización de altos hornos afectaría a 24.000 empleos"

(PPP: Bonita palabra: “deslocalización”. Una forma oblicua de decir que se llevan las empresas a otros sitios más convenientes a los intereses empresariales. Algo que los empresarios occidentales han venido haciendo sin escrúpulo alguno, cuando le ha venido en gana, ahora parece que a nuestro empresario de marras le preocupa sobre manera. Veamos por qué)

Las emisiones de CO2 tensan las relaciones entre la siderurgia y la Comisión Europea.

(PPP: El subtítulo da la impresión de que la siderurgia europea y la Comisión Europea tuviesen fines y objetivos diferentes, algo falaz, porque esta es una Unión de empresarios y para los empresarios; esta es una Europa de los mercados, como se ve en el borrador de la nueva Constitución Europea, que en sus más de 260 hojas, dedica muchas de ellas a asegurar la libertad de maniobra de empresarios y actividades como las de Guy Dollé y sin embargo, apenas dedica media página a la energía)

PEDRO GÓMEZ DAMBORENEA

NEGOCIOS - 28-12-2003

El presidente de la patronal europea del acero (Eurofer) y del consejo de dirección de Arcelor, la primera siderurgia mundial, Guy Dollé, está en guerra con el C02 y, en consecuencia, con la Comisión Europea. No ceja en su empeño de que se reconozca su estatus de sociedad europea y se esfuerza por acelerar las sinergias entre Usinor, Arbed y Aceralia. Pese a todo, siempre le queda un rato para seguir, desde su despacho, el fútbol.

(PPP: El papel sepia de los negocios, a veces se pone muy poético, pero el consejero delegado de la primera industria mundial del acero, no puede “estar en guerra con el CO2”, sencillamente porque es un gas y en segundo lugar, porque su negocio es de los que más lo emite a la atmósfera. Sería mucho más adecuado decir que está “empeñado en seguir emitiendo tanto CO2 como sea necesario, para mantener los beneficios de su negocio”)

Pregunta. La siderurgia estuvo en el origen de la construcción europea, con la CECA. Sin embargo, siempre anda enfrentada a la Comisión, sea por el CO2, los aranceles o las medidas antidumping.

Respuesta. Los padres de Europa pensaron que el carbón y el acero eran esenciales para la construcción industrial de un país. Es la historia, pero además, la Comisión ha jugado un papel esencial en que la siderurgia europea, con Arcelor a la cabeza, sea una de la más competitivas. Gracias a la política de reestructuración y de investigación de los noventa. Pero en efecto, tenemos con la Comisión relaciones con grado de satisfacción variable. La posición adoptada por la Comisión sobre las medidas de salvaguarda de EE UU justo al mes siguiente fue realista y fuerte. Sobre el dumping no tenemos que reprochar nada a la Comisión, sino a ciertos Estados donde han tenido más importancia las relaciones exteriores que la economía interna. Ahora tenemos un tema que realmente preocupa a la siderurgia, los derechos de emisión de CO2 y no logramos hacernos entender ante la Comisión.

(PPP: Tiene razón, al decir que el núcleo original de la actual Unión Europea empezó alrededor del negocio del carbón y del acero. A él, como empresario, claro está, sólo le preocupa que su industria sea “competitiva”, no que sea sana. Pero cuando ataca a la Comisión, es porque difiere de ella en los denominados eufemísticamente “derechos de emisión”. Y cuando le reconoce un papel esencial (se supone que positivo) a la Comisión, es porque ayudó a hacer “competitiva” a la industria en los noventa, con unas políticas de “reestructuración e investigación”; esto es, a inyectar multimillonarios fondos para cerrar empresas (entonces no parecían preocuparle tanto los empleos “deslocalizados” en la propia Europa). Ese es su concepto de “grado de satisfacción variable” con la Comisión Europea.

Conviene recordar que el Protocolo de Kioto, que la Comisión intenta imponer a ésta y otras industrias, se puede ejemplarizar mejor con el siguiente símil: se trata de un club de fumadores, que echa humos y tenía un promedio de consumo de una cajetilla diaria de 20 cigarrillos en el año 1990; unos más o mucho más y otros menos o mucho menos. En 1997, cuando ya estaban fumando un promedio de 26 cigarrillos diarios y al darse cuenta de que el club se les llena de humo y que ya no se ven unos a otros, consiguen acordar, tras largos y calurosos debates, que van a hacer un esfuerzo ímprobo, consistente en que el promedio de los miembros del club consiga reducir su hábito de fumar a sólo 19 cigarrillos diarios de promedio, pero eso si, dándose tiempo para abandonar ese cigarrillo, de entre viente, hasta el periodo 2008-2012. Como pasar del promedio de 20 cigarrillos a 19 les parece ya exagerado, acuerdan varias cláusulas adicionales. Por ejemplo, los fumadores empedernidos, si disponen de dinero, pueden comprar “cuota de tabaco” a los que están por debajo del promedio. El Protocolo también prevé que los que están muy por debajo del promedio de 20 cigarrillos puedan aumentar su consumo, hasta llegar a los 19 cigarrillos. Al fin y al cabo, esto es un club de fumadores y todos deben tener los mismos derechos. E incluso da una opción para que los miembros que puedan aportar tiestos al club (denominados “sumideros” de humo del tabaco) puedan seguir fumando más de los 19 cigarrillos, porque aseguran que las plantas absorben mucho humo. Y finalmente, todos acuerdan que aunque el compromiso sea fijar en 19 cigarrillos la cuota promedio en el 2012, las fábricas de tabaco tienen que seguir creciendo, porque, según ellos, una cosa no tiene nada que ver con la otra. Eso es Kioto y ese compromiso tan inicuo es lo que le da miedo al empresario del acero.)

P. ¿No les hacen caso?

R. Todo el mundo conoce el Protocolo de Kyoto y los compromisos de la UE y algunos Estados miembros. Kyoto no ha sido ratificado porque hace falta un mínimo de países, y EE UU, Australia, Rusia y otros no lo han firmado. Aun así, el Parlamento Europeo aprobó en julio una directiva que deben aplicar los Estados de aquí a final de 2004. La siderurgia produce CO2 porque utiliza carbón. Pero la industria europea, y en particular Arcelor, en relación a la referencia de 1990, ha bajado su producción de CO2 en un 17% e investiga para lograr mayores reducciones. Dos veces más que el compromiso de Kyoto. Hoy no sabemos cómo se van a repartir Estado por Estado y región por región los derechos de emisión de CO2.

(PPP: No se entiende muy bien la preocupación de Guy Dollé. Si es cierto que han reducido en su negocio el 17% de las emisiones y eso son dos veces más que el compromiso de Kioto ¿por qué entonces está tan preocupado, si ya han cumplido los objetivos? ¿Porque quiere que la medida se aplique a escala europea y no se hurgue en cada país? Debería aclarar este extremo.)

P. ¿Temen la selección?

R. Somos una sociedad europea y nos gustaría poder actuar como si nuestra producción fuera europea. Pero la directiva dice que las cuotas se pueden dar país por país y región por región. Y en el caso en que seamos llevados a reestructurar la industria de un país no podríamos transferir la cuota de CO2 a otro país para producir acero. Es increíble e insoportable, es la negación de Europa. Además, se nos priva de los derechos por el gas que generan nuestros altos hornos y que se utiliza para producir electricidad. La directiva, tal vez para simplificar, atribuye el permiso al que transforma el gas en energía y no a quien lo produce. Parece simple, pero es un daño enorme porque el que genera electricidad puede llegar a decir que ya no quiere este gas y compra gas natural. ¿Qué hacemos? Nos forzarán a quemarlo sin permiso.

(PPP: ¿Qué dice? ¿Qué se va a saltar las normas de la Comisión y que va a quemar sin permiso? ¿Está amenazando a la Comisión con no cumplir? He aquí un ejemplo de empresario feroz, capaz de pelear por los “derechos por el gas”, sin explicar con claridad de que se trata. Esto es muy importante. La siderurgia produce gases, al quemar el carbón con el hierro en los altos hornos, pero me temo que no son gases combustibles, sino fundamentalmente gases tóxicos. Cuando habla de que esos gases “producen electricidad”, debe referirse a que al emitirse muy calientes, a veces (no siempre) se aprovechan para mover turbinas y generar electricidad. Y quiere los privilegios, claro que al parecer la Comisión otorga a los que queman directamente el gas natural para producir electricidad. Quemar gas natural para generar electricidad, está ahora muy de moda, porque por cada kilovatio generado se emiten menos gases que con carbón o petróleo, pero dadas las escasas reservas y la calidad de este combustible, algunos consideramos que quemar gas natural para hacer electricidad es como dar margaritas para engordar a los cerdos: un lujo que no nos podemos permitir)

P. ¿Quién no les entiende?

R. ¿Quién es la Comisión? Hay 25 comisarios, son muchos. El aspecto medioambiental tiene consecuencias sociales, energéticas, industriales... Es necesario que haya una aproximación transversal a una verdadera política industrial europea. Europa, que representa el 17% de la producción mundial de acero, no puede sola enfrentarse a las consecuencias de Kioto penalizando a la industria y hacernos pagar los permisos de producción de CO2, que pueden representar hasta cuatro euros por tonelada de acero, es decir, el 25% del coste. Puede provocar un riesgo grande de deslocalización de altos hornos, que representan para el grupo Arcelor cerca de 24.000 empleos. Si la prioridad es reducir el CO2 a costa del acero, acabaremos comprándolo a Rusia, Brasil... El comisario de Industria lo ha entendido. Pero, ¿cómo se toman las decisiones en el seno de la UE? Tengo la sensación de que los parlamentarios han votado esta ley en julio, pero no eran conscientes de las consecuencias. ¿Queremos, que Europa sea un desierto o que haya fábricas? Si queremos ser completamente verdes es necesario parar todas la industrias. No sólo la siderurgia.

(PPP: A ver, explíquese mejor, Sr. Dollé. Antes nos dice que ya han bajado dos veces por debajo del compromiso de Kioto y ahora, en un repente, confiesa que si tiene que pagar “permisos de producción” a los fumadores que fuman menos de 19 cigarrillos diarios, el acero producido les sube 4 euros la tonelada. ¿En qué quedamos? ¿Han cumplido ya y están dos veces por debajo de Kioto o están pensando en comprar cuota de fumadores a los pobres del mundo, porque son ustedes fumadores empedernidos confesos? Luego dice, claramente, que si esto sigue así, van a tener que comprar cigarrillos a Brasil y Rusia, que son los que más tiestos aportan al club y por tanto, los que tendrán más cuota de fumadores. Esto es impresentable. Luego, dice una obviedad lamentable: que el único comisario que les entiende es el de Industria (¡faltaría más!), pero que los otros 24 comisarios ni se enteran. Justo lo que queríamos demostrar: que a los empresarios les preocupa un comino las emisiones de gas y la supervivencia del planeta Tierra. Lo que les preocupa es su negocio, sus beneficios y punto. Y como irrefutable prueba del nueve, este señor termina diciendo que los 24 comisarios que se empeñan en que se cumplan los 19 cigarrillos de Kioto, lo que quieren es que Europa sea un desierto; esto es, que no tenga fábricas. El señor Dollé ha confesado: su visión de un bosque es la de un bosque de chimeneas y el desierto, algo que no tiene industrias y lo demás son tonterías. Y cuando ven que el negocio peligra, que sus ganancias peligran, entonces sacan a relucir a los pobres trabajadores europeos de la industria siderúrgica, que quedarán “deslocalizados”. Y argumenta que nada menos que 24.000. Ya tienen hechos los cálculos. Y parecen importantes, pero no se acuerdan que los empresarios europeos están “deslocalizando” salvajemente 24.000 europeos por mes, cuando les viene en gana o les viene bien. Ponen a los trabajadores como escudos humanos para poder seguir emitiendo humo. Entre todos estos despropósitos, otra gran verdad confesada del padre padrone del acero: si queremos ser totalmente verdes, hay que parar todas las industrias y no sólo la siderúrgica. Es una gran verdad, la de este prócer, que nos recuerda lo mucho que mienten los que hablan de “energía verde” los que producen electricidad quemando carbón, petróleo y uranio en diecinueve de cada veinte vatios, en cuanto consiguen producir un vatio eólico. Curioso que la diga el de la industria más contaminante. Muera yo con todos, que dijo Sansón)

P. Las eléctricas han sabido explicarse mejor que ustedes.

R. Algunos espíritus mal intencionados podrían decir que el ponente de este proyecto en el Parlamento era un portugués que trabajaba en el sector eléctrico. Eso podría explicar que ésta industria fuera mejor tratada. Pienso que no puede ser más que una maledicencia. Soy incapaz de juzgarlo, pero los eléctricos son bien tratados. El aluminio y el plástico, que compiten con nosotros en el automóvil también. Habrá que ir por los países explicando cómo les afecta y preguntando cómo actuarán.

(PPP: Vaya, hombre. Ahora va a resultar que el patito feo de la regulación medioambiental europea ha sido el sector siderúrgico, por un maldito portugués del sector. No quiere juzgarlo, pero lo juzga. Y amenaza con ir a las industrias del plástico y del automóvil a explicarles que como Kioto les machaque, que ellos repercutirán el golpe a estos sectores. El acusado comienza a delatar a sus cómplices más directos. Interesante.)

P. ¿Han hablado ya con los gobiernos de todos los países?

R. Con los de los países en los que estamos. La trasposición de la directiva debe hacerse en marzo. Nos darán un permiso de CO2 para cada fábrica. Tenemos 60. Si me dan una cuota de producción para cada fábrica quiere decir que alguien me fija la producción de cada centro. Hemos decidido atacar la directiva en la Corte de Justicia.

(PPP: “Atacar la directiva en la Corte de Justicia, significa poner las piedras de innumerables recursos para poder seguir fumando a destajo. No se puede tolerar que les obliguen a dejar un cigarrillo de veinte en veinte años. Es intolerable y recurrirán. Todas las veces que haga falta. Ya lo saben.)

P. ¿Piensa en una nueva forma de dumping?

R. Dumping ecológico, medioambiental. Es difícil aplicar un impuesto así. El problema no es de dos años, nuestras inversiones son para 25 años.

(PPP: Guy Dollé debería explicar de nuevo, quien va a hacer el “dumping ecológico y medioambiental” Se supone que los que no han firmado retirarse de fumar un cigarrillo de veinte en veinte años, como los EE.UU., Canadá o Rusia y los que aportan tiestos al club de fumadores, como los anteriores o Brasil. Estas declaraciones son tan transparentes que deberían servir de ejemplo para demostrar que no hay relación más directa, que no existe vínculo más incontrovertible, que la actividad económica e industrial, el consumo de energía que representa y la contaminación que genera. La gran debilidad de Kioto es que pide dejar de fumar un cigarrillo de veinte en un club de fumadores lleno de humo, pero no habla nada de dejar de seguir produciendo cada vez más cigarrillos. Son discusiones sobre una entelequia.)

P. ¿Hay una amenaza real para los altos hornos europeos?

R. Por etapas, sí. Los mismos parlamentarios que han discutido sobre la directiva se preguntan cómo mantener el empleo.

P. ¿Qué planes tiene para la nueva Europa?

R. En la Europa de 25 países habrá dos nuevos productores importantes: Polonia y Eslovaquia. No vamos a acudir a la privatización de Polonia porque creemos que tiene muchos riesgos, pero estamos muy interesados en su mercado y acudiremos a él con nuestra red de distribución. La cuestión es saber qué va a pasar con los que quedan fuera, Rusia y Ucrania. Nos interesa Rusia y estamos construyendo con un socio local una línea para el automóvil. Hay mineral y energía. El problema es que hace frío y está lejos.

(PPP: Pero, ¿qué dice usted, Sr. Dollé? Tomen nota aquellos que alguna vez creyeron que los empresarios buscan algo que beneficie o pueda beneficiar a la sociedad, en un mundo que lo único que busca es el beneficio económico y a cuanto menor plazo posible, mejor. El hombre de acero nos dice claramente que cuando Polonia y Eslovaquia entren en el club europeo, si esto sigue así, no les compensará comprarles las muy contaminantes industrias de Silesia y que se dedicarán, exclusivamente, a lo que da negocio. Allá ellos, si llueven copos de nieve negra en la polaca ciudad de Katowice. El hombre de acero irá con la red de distribución a pillar el acero y a colocarlo en los mercados mundiales con margen económico, claro y les dejará el triste papel de productores sucios, porque como las cuotas de humo van por naciones, si no se meten en los procesos productivos, no les contará la contaminación. Meridianamente clara queda la voluntad de arreglar problemas de esta gente: nula. Y meridianamente claro el objetivo único y exclusivo: hacer negocio lo más fácilmente posible. Y sobre todo aclara que Rusia y Ucrania son socios a los que exportar fábricas contaminantes, porque como no han suscrito dejar de fumar, pues no entran en las restricciones y además tienen muchas plantaciones de tabaco. Fenómeno. Solo que hace frío y está lejos.)

P. Siempre habla de la política de mantenimiento de precio. ¿La mantiene con un dólar bajo?

R. 2003 va ser un superaño para la siderurgia, y sobre todo para la asiática. El consumo chino es muy fuerte. En Europa, si bajas el precio no aumentas el consumo real de acero, el comprador hace stock para especular. Hemos decidido adaptar la producción al consumo real y que no haya posibilidad de consumo aparente. Por ahora es un éxito. Hemos disminuido el volumen para adaptarnos al consumo real y los precios suben. La consecuencia es que entran más importaciones. Pero se presenta un problema porque el mercado mundial está condicionado por culpa de China. Hace cinco años compraba sólo 40 millones de toneladas de mineral de hierro. Ahora compra 150 millones, el 20% del disponible. Hay pocos lugares donde se pueden cargar barcos de mineral de hierro y su precio se ha multiplicado por cuatro y el del mineral ha subido un 9%. Se corre el riesgo de que China consuma más el próximo año. Habrá competidores que no van a conseguir mineral. Los precios subirán. Además, la chatarra también ha subido un 40%.

(PPP: Tremendas confesiones, las del dueño del acero europeo. China es un mercado, no un país con mil doscientos millones de seres humanos. China ha pasado, en un quinquenio, de consumir 40 millones a 150 millones de toneladas de acero. Se comen el 20% del acero mundial, ellos solos. Pero Dollé no ve este dantesco aumento del consumo, como un peligro ambiental, ni como un monstruoso peligro de escasez energética, ni como un riesgo para el futuro de la humanidad. No. Lo ve como una “maravillosa oportunidad de mercado” que los burócratas comisarios europeos, exceptuando el de industria, que si que les entiende, le van a impedir llevar a cabo, si siguen insistiendo en que hay que fumar solo 19 cigarrillos, en vez de 20. Más claro, agua. A este tipo, el ambiente le importa sencillamente un carajo.)

P. ¿Es este motivo el que les lleva a entrar en China?

R. China va aumentar la producción y el consumo de acero este año por un equivalente a la producción de Arcelor. Pese a todo, sólo estará en 200 kilos por habitante y la media europea es tres veces eso. Yo entro de la mano del automóvil; si no, otro ocupará mi puesto. Entramos con un 12% en una joint venture con la china Bao Steel y la japonesa Nippon Steel.

(PPP: Repitamos. Que China en un solo año aumente su producción en la misma cantidad que produce la primera siderurgia mundial, al S. Dollé solo le evoca la posibilidad de negocio, no el que nos vayamos a terminar ahogando en humo. Y aplica la máxima del cínico absoluto: “si yo no lo hago, otros lo harán” Y además, está pensando hacerlo de la mano de la industria del automóvil; es decir, contaminen ustedes dos veces: una produciendo acero y dos, produciéndolo para fabricar vehículos privados. Esta gente, definitivamente, no tiene arreglo.)

P. ¿Cómo van a entrar en la reconstrucción de Irak?

R. Somos una sociedad europea y estamos en muchos países. Podemos hacerlo desde Italia o España. Aceralia va a ser la vía para poder estar en todas las fases de la reconstrucción.

(PPP: Muy sutil, muy fino y muy sagaz el empresario europeo del acero. Ya que Irak ha sido abatido a sangre y fuego, ahora se trata de reconstruir y si desde las unidades europeas excluidas por los EE.UU. (presumiblemente en Francia y Alemania), no se puede hacer, porque están vetadas, espera que desde las empresas españolas o italianas, cuyos gobiernos tan mamporreramente han servido los intereses estadounidenses, sí se pueda servir acero a Irak. Parafraseando a Grocuho Marx, ¡más acero que es la guerra!

"Fusionarse hoy con una sociedad americana iría en detrimento de los accionistas"

P. ¿Recuperar el mercado de EE UU tras el levantamiento de aranceles les va a costar, ya que sus envíos cayeron un 60%? Además, ¿la pérdida del mercado ha sido por culpa de los aranceles o por el alto precio del dólar?

R. Llevará tiempo recuperar ese mercado porque cuando uno pierde el sitio alguien le sustituye. Cuando se impusieron los aranceles el precio era muy bueno. Perdimos mercado por las barreras arancelarias. Hoy afrontamos dos dificultades: hemos perdido el sitio y la situación ha cambiado por el dólar, los precios en EE UU son bajos.

(PPP: Diálogos para besugos. El periodista le pregunta si han perdido el mercado estadounidense por “los altos precios del dólar” y el empresario responde que la dificultad está en “los bajos precios del dólar”. Y no explica por qué han perdido el sitio o porque los envíos cayeron un 60%. Es muy diplomático. Pero seguro que no fue por las “leyes del mercado” que todos dicen adorar, sino por factores netamente políticos, que todos conocemos.)

P. ¿El precio del dólar invita a recuperar su aspiración de entrar como productor?

R. Tiene razón en que entrar en EE UU hoy cuesta un 30% menos que hace dos años. Pero se equivoca porque las sociedades en dificultades que nos pudieran interesar tienen una deuda social que no podemos pagar. También se puede esperar a que quiebren, pero en ese caso siempre hay un inversor americano que está mejor colocado con los sindicatos y otros para hacer una oferta aceptable.

(PPP: Siguen los diálogos para besugos. El periodista vuelve a insistir que si el precio del dólar –se supone que respecto del euro, que se encuentra en un mínimo histórico- “invita a recuperar la aspiración de entrar como productor – en el mercado estadounidense- y el empresario sale por peteneras, diciendo que entrar en EE.UU. les “cuesta un 30% menos que hace dos años”. Está claro que piensan en comprar empresas, no en vender acero. Y lo que no va a hacer el empresario es comprar empresas con deudas. Y remata sugiriendo que los sindicatos actuarían en contra de las sacrosantas leyes del mercado y que al final otra empresa estadounidense les quitaría la OPA de las manos, por medios que no parecen ser los de mercado. ¡Qué bonita confesión de las habituales prácticas empresariales mundiales!

P. ¿Es imposible entrar en este mercado?

R. No. Podemos entrar poco a poco por las líneas de revestimiento que se alimentan de las producción de Europa y Brasil y que nos sirven para acceder al mercado del automóvil. Además, los problemas de deuda social y médica se regularán y quizás podremos entrar. No forzosamente comprando, pero sí intercambiando acciones. Eso supone una misma valoración en las empresas de los dos lados. Hoy el valor de una de EE UU equivalente es un poco mayor. Se trata de usar la fórmula que sirvió para crear Arcelor, pero con valoraciones idénticas. Fusionarse hoy con una sociedad americana o japonesa es imposible. Iría en detrimento del accionista.

(PPP: Acabáramos. A Guy Dollé lo que le priva es “dar satisfacción al accionista”, no el medio ambiente, ni la supervivencia del planeta. Y descubre claramente que detrás de la industria del acero, se encuentra la industria del automóvil.)

P. En EE UU no ha gustado la decisión de levantar aranceles. Los productores dicen que no les ha dado tiempo a reestructurarse y los demócratas se han quejado.

R. Primero, los demócratas están más bien cerca de los sindicatos. Segundo, hoy EE UU está protegido por el dólar en relación a 1999. Se me puede interrogar sobre lo que hace Bush. Tomó la decisión para ganar las elecciones en el Congreso en los estados más críticos, los del acero. Ahora ha retirado los aranceles porque ha tenido miedo a perder las elecciones en los estados en los que iban a tener efectos las represalias europeas.

(PPP: Una vez más, los sindicatos, que no quieren levantar los aranceles, pero además, por una razón bastarda y corporativa, no por solidaridad con los pobres del mundo. Y luego, Bush, gobernando a golpe de voto electoral, en opinión del famoso Guy Dollé, como si en EE.UU. un hombre fuese un voto y no un dólar un voto, como resulta ser. Ahora favorezco a la industria del acero y cuatro años después, la fastidio, porque parece que los votos que le pueden dar la reelección se han mudado a los sectores de las represalias europeas. En fin, una gloria de preocupación humanística y medioambiental, la de este hombre de acero, que no vuela como Superman, sino que más bien hoza en las minas de carbón y de hierro para acarrear a las acerías lo que luego todos demandamos como producto final: coches, coches y más coches. Todo sea por no dejar a Europa yerma y desierta de fábricas. Así la debió ver el poeta, hace ya mil años, cuando escribió:

“Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos -polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga”

Pedro Prieto. 28 de diciembre de 2003. Día de los Santos Inocentes.