Bienvenido(a) a Crisis Energética sábado, 13 febrero 2016 @ 16:05 CET

El FMI se suma al pesimismo petrolero

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Artículo publicado en www.sostenible.cat, "El nuevo consenso sobre la escasez de petróleo":

Es posible que en su más reciente World Economy Outlook (WEO), el FMI haya iniciado una nueva etapa en la que parece dispuesto a combatir el pensamiento único y la complacencia sobre los diferentes riesgos para la economía mundial. Al menos es lo que se desprende de la lectura del capítulo tercero de su WEO 2011, titulado "Escasez de petróleo, crecimiento y desequilibrios globales". Que se incluya en un estudio de prospección económica un análisis del petróleo, la fuente energética predominante, no debiera parecer extraño, pero es que hasta ahora, la "sabiduría convencional" acerca del petróleo se resumía en que los precios, por altos que sean, siempre tendrán una tendencia a la baja en el futuro, y que la tecnología y la inversión serán siempre capaces de convertir las reservas en flujos comerciales al precio adecuado. Hace ya al menos seis años que esto no es así, y hay que felicitar al FMI por descubrir y aceptar el nuevo paradigma y sumarse así a la Agencia Internacional de la Energía en el nuevo consenso acerca del petróleo. Más vale tarde que nunca, dice el refrán.

Paul Stevens en ASPO 9 Bruselas: Arabia Saudí podría ser un importador neto de petróleo en 2037

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El último día de las conferencias de ASPO en Bruselas ha empezado con la intervención de Paul Stevens, profesor emérito de la Universidad de Dundee e investigador senior de la Chatham House. Stevens ha dedicado su intervención a un asunto que a menudo es pasado por alto: ¿qué sucederá con los países exportadores de petróleo una vez que lleguen a la parte descendente de su curva de producción? Este profesor ha empezado recordando que los ingresos petroleros no son un sueldo, sino una simple transferencia de un fondo finito, y que parte de estos beneficios deben ser utilizados para reemplazar el valor perdido por la extracción de petróleo por algo más, preferentemente renovable.

Estos países exportadores se ven igualmente afectados por la dependencia, aunque esta vez de la renta petrolera y Stevens ha presentado algunas gráficas que muestran qué proporción de la renta petrolera se utiliza para compensar el déficit no petrolero de las economías de estos países. El desafío, además consiste en que los beneficios del petróleo aumentan el nivel de vida del país exportador y con este también el consumo de petróleo (y por tanto se reducen las exportaciones si la producción no aumenta también), reduciéndose también el tiempo disponible para una transición hacia la sostenibilidad. Este investigador ha realizado algunas simulaciones, y ha presentado algunas fechas significativas, como por ejemplo que para 2037, Arabia Saudí podría dejar de exportar petróleo. Stevens ha explicado que ha presentado estos datos a los propios saudís (que hace tiempo están preocupados por la cuestión), y que al comunicarles esta fecha, se hizo un gran silencio en la sala, solo roto por una pregunta de entre la audiencia: ¿y de dónde importaremos el petróleo?

Por supuesto, estas cifras dependen de muchos factores, como la velocidad a la que se extrae el petróleo, y el propio consumo interno. Si estos países quieren alargar el periodo exportador y tener más tiempo para la transición, deben reducir la intensidad petrolera de su economía, además de desarrollar fuentes renovables (e incluso el gas natural en el caso de los saudís). Las dificultades que se pueden encontrar derivan de la situación social en estos países, acostumbrados a precios muy bajos del petróleo y a un cierto derroche energético en el sector doméstico y de servicios.

El siguiente orador ha sido Darren Bezdek, compañero del conocido Robert Hirsch en MISI. Bezdek ha venido a presentar algunas de las conclusiones del libro que ha escrito junto a Hirsch, un desarrollo del ya conocido informe Hirsch. Este informe se conoce sobre todo por establecer que son necesarias al menos dos décadas para prepararse para un choque petrolero, pero también por ignorar todo esfuerzo de mitigación basado en la gestión de la demanda. En el mundo de Hirsch y Bezdek, la única solución (que admiten además que será insuficiente), es aumentar como sea la producción de líquidos para el transporte, sin importar que se trate de los sucios petróleos no convencionales o de costosos y contaminantes procesos como la transformación de gas y carbón en combustibles líquidos. Por otra parte, el libro comete la tremenda imprudencia de ignorar las evidencias científicas que apuntan a un cambio climático de origen humano, algo que daña gravemente la credibilidad de sus propuestas. Parece que para que sus alternativas sean aceptadas, es necesario negar el cambio climático antrópico.

Jeff Rubin en ASPO 9 Bruselas: es el fin del crecimiento

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El segundo día de las conferencias ha empezado con una mañana dedicada al importante tema de la economía y sus interacciones con el mundo de la energía y con el del petróleo en general. Jeff Rubin, ex economista jefe del banco canadiense CBC y autor de “Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño” ha sido el primer ponente de la mañana. Rubin es un firme defensor de la idea de que la actual crisis tiene como origen directo el choque petrolero de 2008, cuando el petróleo llegó a los 147$/b en julio de ese año. ¿Por qué los ninjas de las hipotecas basura dejaron de pagar sus créditos y hundieron el sistema bancario que las había permitido y alentado? Pues porque de repente empezaron a tener que pagar mucho más dinero para llenar sus depósitos de gasolina y todos los bienes que habían subido de precio como un efecto secundario del alza del petróleo, afirma Rubin. A pesar de ser economista, Rubin considera que la teoría económica subestima el papel de la energía, hasta el punto de ser ciega a los acontecimientos que estamos viviendo. Por eso Rubin ve tras la inflación, la subida de los tipos de interés o la subida de los precios de las materias primas, el efecto inflacionario de la escasez y el riesgo geopolítico del petróleo.

La situación actual representa la segunda fase de un proceso en el que la economía llega a su límite frente al incremento del precio de la energía y vuelve a caer. Solo que lo que llevo ocho años para culminar en el choque de 2008 ahora solo está tardando un año y medio. Y por supuesto, aún estamos hasta el cuello de deudas, y las medidas de estimulo económico solo hacen que empeorar las cosas pues tienden a incrementar la demanda de petróleo (el quantitative easing no equivale a petróleo barato). En este escenario, Rubin ve el próximo ciclo de recesión a menos de de un año, y declara que hemos entrado en el fin del crecimiento económico, dado que el suministro de petróleo no va a poder crecer de manera significativa.

David Murphy, investigador de la State University of New York y colaborador habitual de Charles Hall de la Syracusa University, ha continuado con la relación entre energía y economía, con el acento puesto en los costes energéticos de la producción energética. Murphy ha empezado señalando que todos los alimentos básicos han aumentado su precio en 2011, un reflejo de los mayores costos de la producción energética, para repasar algunas características del cenit del petróleo: el fin del petróleo barato y de calidad y la caída del retorno energético de la producción petrolera. Esto significa que los modelos económicos en la fase de la expansión de la producción no sirven ahora. Murphy ha recordado que el precio del barril en la anterior fase de expansión económica fue de 37$/barril, con los precios actuales, ¿cómo puede haber un crecimiento sostenido de la economía?

Crónica de ASPO 9 (Bruselas)

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El día ha comenzado con la intervención de Colin Campbell y Jean Laherrère, fundadores de ASPO y los geólogos que tomaron el relevo de Marion King Hubbert en su objetivo de elevar la conciencia ciudadana respecto a los efectos en la economía y en la sociedad del cenit del petróleo. Campbell ha recordado una vez más cómo fue el acceso a la base de datos privada y técnica de Petroconsultants lo que les permitió alcanzar la perspectiva necesaria para entender la realidad de la producción petrolera mundial y su posible trayectoria. Por su parte, Laherrère ha presentado una gráfica de los descubrimientos de petróleo convencional ajustados a la fecha del descubrimiento original, para ilustrar cómo la presentación de los datos influye en los análisis que se pueden derivar de estos. En este caso, se trata de los datos del petróleo canadiense, cuya transparencia y detalle permiten visualizar cómo los descubrimientos siguen también una curva logística como la de Hubbert.

El presidente de ASPO Internacional, Kjell Aleklett, ha seguido a los fundadores de ASPO, presentando algunas de las cuestiones básicas respecto a la física del cenit del petróleo, para después comparar algunos de los escenarios construidos por el Uppsala Oil Depletion Study Group con la realidad. Y en este caso, Aleklett ha mostrado que los escenarios más optimistas de su estudio ya son imposibles de acuerdo a los datos oficiales de la Agencia Internacional de la Energía.

Pierre Mauriaud, de la petrolera francesa TOTAL ha sido el siguiente orador. TOTAL, igual que la estadounidense Chevron, es una de las petroleras que ha escogido una postura más pesimista respecto al futuro de la producción global de petróleo. Ya es conocido que según TOTAL, la producción global de petróleo no excederá los 95 mbd, aunque está se mantendrá más o menos estable hasta 2030, lo que se conoce popularmente como “la meseta ondulante de la producción de petróleo”. Según Mauriaud, TOTAL tiene una actitud más prudente que otras petroleras, ya que se basa en la ciencia, aunque su postura no deja de ser una apuesta relacionada también con la imagen e incluso la mercadotecnia. No obstante, Mauriaud ha realizado algunos comentarios notables respecto a los cambios necesarios para que su escenario no desemboque en problemas económicos y sociales. Según este geólogo, será necesario reducir el consumo, idea que ha aprovechado para afirmar que no hay sobrepoblación, sino sobreconsumo de recursos por parte de las sociedades ricas.

Durante el turno de preguntas, Mauriaud ha reconocido que el 40% de la capacidad de producción que aseguraría esa meseta ondulante de 95mbd hasta 2030 aún se ha de probar. Aleklett, por su parte, ha afirmado que cree que Arabia Saudí podría producir 12mbd de manera continuada hasta 2030.

Radiobiólogo: el problema de la contaminación de Fukushima está en el pescado

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El radiobiólogo Eduard Rodríguez Farré, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas es entrevistado hoy en La Vanguardia. Rodríguez Farré es miembro de CIMA (Científicos por el Medio Ambiente), y es experto en los efectos sobre la salud pública y el medio ambiente de la energía nuclear (se puede descargar una ponencia suya con el título "Impacto de la energía nuclear sobre la salud pública y el medio ambiente", ofrecida en el Encuentro de Primavera de CIMA 2006).

El científico afirma que a pesar de que "no debemos preocuparnos por la radiación que llega desde el aire", "el problema lo tendremos con el pescado por la radiación que se está expandiendo por el mar, las migraciones de los peces y la movilidad de los pesqueros españoles". Para Rodríguez Farré, más que las cifras en milisieverts, lo importante es "la naturaleza de cada radioelemento, qué pasa con ellos y el tipo de emisión que hay". Por ello los contaminantes radioactivos más peligrosos son aquellos que tienen una mayor afinidad biológica con el funcionamiento del cuerpo humano, como el yodo-131, el cesio-137, el estroncio-90 o el plutonio. Estos radioelementos son asimilados con facilidad por el cuerpo:

Porque sustituyen a los elementos reales que necesita el cuerpo. Por ejemplo, el cesio 137 es muy similar al potasio, que es un elemento esencial en nuestro organismo. Tenemos potasio en casi todos los músculos, las neuronas, en todos lados, y esto está irradiando desde el interior de las células. Esta es la gran disputa con los tecnólogos, la irradiación probabilística. Si se te pone un átomo o una cantidad de esta sustancia dentro de una célula, la radioactividad desde fuera no la verás porque es radiación beta, muy poco penetrante. Tú comes el alimento y la sustancia se te queda en el cuerpo e irradia la célula desde dentro. Esta energía ioniza los elementos de la célula, sobre todo el agua, que se convierte en agua oxigenada y todos hemos visto las burbujitas que hace cuando la ponemos en una herida. Ioniza también muchas otras moléculas haciendo radicales libres y esto junto con la radiación si el electrón te toca el ADN en un punto determinado dependerá del azar el efecto que tendrá.

Si el punto del ADN es un punto secundario no pasa nada, pero si te toca un punto muy crítico te puede matar la célula. Tampoco pasa nada si una se muere. Pero como te toque un gen que regula tumores o que es supresor de tumores o que está actuando sobre la inmunidad o sobre el desarrollo en el caso de un feto o un niño, puede tener una serie de manifestaciones determinadas o acabar con tumores. Además no se puede detectar. Las imágenes que vemos de Japón en que detectan la radiación de la gente con contadores es sólo para lo que se queda en la piel, lo que ya está en las células no se puede detectar así. Sólo se pueden detectar por las cantidades que se eliminan vía la orina o intestinal. No es sólo pasar el aparato.

El radiobiólogo advierte de que organismos como la UE elevaron las tasas máximas de radioactividad aceptada en los alimentos después del accidente de Chernóbil y ahora lo han vuelto a hacer después del accidente en Fukushima Daiichi:

Por lo tanto quedan anulados los niveles que se aprobaron el 2006 y se aceptan unos niveles de radioactividad 3 veces superiores por ejemplo en la leche o en muchos animales. Además esto lo aprueban desde Industria, no desde Salud. Por ejemplo, yo estoy en el comité científico de nuevos riesgos para la salud de la Unión Europea y no nos han dejado decir nada de este tema, lo hace el comité de radioprotección que está directamente ligado a Industria. Por lo tanto la decisión de estos niveles está en manos de ingenieros, físicos nucleares... vinculados a la industria.

¿De seis a nueve meses para conseguir la parada fría en Fukushima?

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Aunque la situación no está ni mucho menos controlada, TEPCO y el gobierno japonés han realizado algunas estimaciones del tiempo que llevará que los reactores 1, 2 y 3 puedan ser considerados en “parada fría” y la piscina de combustible gastado del reactor 4 esté lo suficientemente fría como para trasladar las barras de combustible: de 6 a 9 meses.

En una primera fase se intentará reducir al mínimo las emisiones radioactivas, y en la segunda, llevar a parada fría los reactores. Es imprescindible reducir las emisiones, pues por ejemplo, en el reactor 3, que es donde se detecta más radiación nadie ha podido entrar aún en el edificio desde el 11 de marzo. Solo esta semana se ha podido introducir un robot teledirigido que ha recogido lecturas de radiación de 50 milisieverts/h (la dosis máxima para los trabajadores de la central es ahora de 250 milisieverts/año). Sin un ambiente más benigno para el trabajo se hará muy difícil establecer sistemas de refrigeración cerrada y empezar a limpiar escombros para acceder a los núcleos y piscinas de combustible. Una vez en parada fría, empezará un largo proceso que durará varias décadas, en el que se limpiará la zona, sin que se sepa si finalmente los núcleos se quedarán donde están, aislados, o bien se procederá a su desmantelamiento.

En este sentido, la experiencia de Three Mile Island podría servir de guía, algo que analiza el blog All Things Nuclear de la Union of Concerned Scientists. En su momento (1979) se estimó que se tardarían cuatro años y costaría 405 millones de dólares el acondicionamiento de la central nuclear de Harrisburg para que volviese a funcionar la unidad dañada. La realidad es que los trabajos duraron 11 años y un mes, costó el doble y además el reactor no volvió a funcionar más.

Teniendo en cuenta que en Fukushima no hay uno sino tres reactores con sus núcleos dañados, más otro en el que hay graves problemas con la piscina de combustible gastado (además de las piscinas de los otros tres reactores), parece claro que el tiempo y el dinero que va a costar la limpieza de Fukushima Daiichi será mucho mayor.

Por otra parte, se ha confirmado el daño (fusión parcial) de los núcleos de los reactores 1 y 3, mientras que el hallazgo de tecnecio-99 en el reactor 2 podría indicar también que la vasija de presión del reactor esté dañada, algo que hasta ahora solo se sospechaba. Temiendo nuevos tsunamis, se han instalado los circuitos de control de las bombas que están inyectando agua en los reactores lo más alto posible, y se han colocado siete sacos de minerales de zeolita en distintas partes inundadas de los edificios auxiliares de los reactores, para comprobar su efectividad en la captura de algunos elementos radioactivos.

¿Y si las renovables no fueran renovables?

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Volvemos a las reflexiones sobre el tema de que el mundo es finito, Ahora que las miradas se dirigen hacia las energías renovables, ya que el petroleo, el gas, el carbón, la electricidad  no paran de subir de precio y son menos accesibles; ademas de que el posible cambio climatico puede amenazar nuestro entorno.

Carecería de sentido plantearse un futuro energético que no pase por una apuesta seria por las llamadas energías alternativas, la que vemos que mueven el mundo natural y nos rodea de  forma infinita creando clima, vientos, mareas, las estaciones... y que ahora pretendemos utilizar para mantener nuestro 'modus vivendi' cuando los combustible fosiles escaseen.

Muy pocos 'expertos' estarían dispuestos a no contemplar esta alternativa. Pero cuidado, en los últimos meses el debate ha venido a rompernos las esperanzas con una polemica aportación de Axel Kleidon, investigador del Instituto Max Planck de Bioquímica de Jena (Alemania). La revista New Scientist acaba de dar voz a las teorías de este cientifico que básicamente se resumen en una idea:  

"Es un error pensar que el viento y las olas del mar son energías renovables. Al contrario: se gastan, y su uso intensivo puede tener efectos tan devastadores sobre el planeta como el peor de los cambios climáticos."

Kelidon cree que existe una cantidad limitada de recursos energéticos procedentes del viento y del mar. La tentativa del ser humano de extraer energía mediante aerogeneradores o, más a largo plazo, turbinas mareomotrices afectará al equilibrio natural de ambos medios.

En algún momento, el uso masivo de plantas generadoras de energía eólica, mareas o fotovoltaicas podría provocar distorsiones en el patrón de los vientos, en las distribuciones térmicas de la superficie, cambios en el régimen de precipitaciones y modificaciones en estructuras atmosféricas que conducirían, incluso, a una variación en la distribución y en la cantidad de energía recibida por radiación del Sol.

Parece ser que habría que reflexionar sobre ello para contemplarlo como posible, o ignorarlo.

Estos argumentos estan basados en las leyes de la termodinámica, luego si aplicaramos el sentido común, este  no dice que sólo podremos explotar industrialmente una fracción pequeña de la energía que nos llega desde el Sol o bien pasaremos a experimentar con 'las cosas de comer', una vez mas y cuidado ahora si que le vamos a pisar la cola al León, estamos haciendo experimentos y no con gaseosa precisamente. Cuidado con el efecto mariposa, esta vez la mariposa es muy, muy, grande.

Moraleja:  el mismo corolario de siempre, debemos ser conscientes de que existen unos LIMITES si queremos mantener el equilibrio en que nosotros coexistimos como un ser vivo mas.

 

 

Fukushima y el "esto no puede pasar nunca"

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Marcel Coderch, secretario de AEREN y autor junto a Núria Almirón de "El Espejismo Nuclear", escribe hoy en el diario El País el artículo titulado "El cisne negro nuclear". En este artículo, Coderch compara los acontecimientos en Japón tras el terremoto y el tsunami y el accidente en la central de Fukushima Daiichi con los eventos que Nassim Taleb describe como "cisnes negros":

También nos explica Taleb que los humanos hemos desarrollado mecanismos psicológicos de defensa frente a la incertidumbre que sesgan nuestro raciocinio, haciendo que evitemos imaginar y prever aquello que no deseamos que ocurra. Todo ello nos aleja de la racionalidad a la hora de entender, prever y actuar en relación a estos fenómenos. Sería difícil encontrar un ejemplo actual más apropiado de lo que es un cisne negro que el del desastre nuclear de Fukushima. (...)

Durante mucho tiempo, los partidarios de esta tecnología han intentado convencernos de que debemos aceptarla en virtud de lo que Alvin Weinberg, otro de sus padres, llamó "el pacto fáustico nuclear": la promesa de un futuro con energía barata y abundante a cambio de un riesgo radiactivo asumible. Y para que aceptáramos el pacto, nos aseguraron que construirían las centrales nucleares de forma que no sufriríamos las peores consecuencias de su radiactividad. Incluso se atrevieron a cuantificar esta seguridad, afirmando que la probabilidad de un accidente grave, con fusión del núcleo y liberación radiactiva al exterior, como en Fukushima, sería de un accidente cada 100.000 años-reactor; o lo que es lo mismo, uno cada 200 años para un parque mundial de reactores similar al actual, o cada 100 años si lo dobláramos. Cuando los accidentes fueron sucediéndose con una frecuencia muy superior, las explicaciones eran cada vez más sofisticadas pero la conclusión siempre era la misma: hemos aprendido la lección y no volverá a suceder.

Energía nuclear: La tercera vía

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Artículos Un artículo de opinión publicado en el periódico hispano La Oferta en San José, California y recopilado en el blog de su autor explica de manera sucinta y simple el por qué del miedo a lo nuclear:
El pánico que genera la energía nuclear de fisión no es algo nuevo. Habrá quien dice que es exagerado o injustificado, o que obedece más a razones psicológicas que reales. Servidor cree que sí que está justificado. Pensemos en las connotaciones de esta energía, en cómo nació y cómo se usó. Es historia que su desarrollo en el proyecto Manhattan se debió únicamente a motivos bélicos, y que una vez creada, algunos de los científicos más renombrados de la época, abnegaron de ella (Einstein e incluso Openheimer). La primera notica que tuvo el mundo de su uso fueron las bombas tiradas sobre Hiroshima y Nagasaki. Y dicen que “la primera impresión es la que cuenta”.

La posterior competición entre la extinta Unión Soviética y los Estados Unidos durante la Guerra Fría por ver qué potencia mundial podía volar más veces el planeta Tierra tampoco ayudó mucho a la buena percepción de esta energía. De hecho, aunque el miedo de una guerra nuclear que extermine la faz del planeta ha desaparecido en parte de la conciencia colectiva, sigue siendo ésta una posibilidad nada halagüeña para el futuro.
Ofrece algunos datos, sacados de Wikipedia pero no muy conocidos sobre los incidentes nucleares:
En sus 60 años de historia ha estado salpicada de accidentes más o menos aterradores: un total de 29. De ellos 7 en Estados Unidos, 1 en Argentina y 1 en España. Particularmente impactantes han sido los de “Three Mile Island”, “Chernobyl” y ahora “Fukushima”.
Una exposición divulgativa de sus peligros:
A su peligro en caso de accidente hay que añadir que el uranio también es un recurso no renovable del que no hay muchas reservas, y sobre todo, al problema de los resíduos radioactivos que siguen activos miles de años después, para los cuales no hemos encontrado solución. Por último, en el mundo revuelto en el que estamos, es mucho más seguro que no se pueda acceder a este material no generándolo que intentando protegerlo.
Y una conclusión/solución muy en línea con Crisis Energética: El decrecimiento:
Queda por último contestar a los que sostienen que estamos contra la espada y la pared: o energía nuclear o cambio climático. Para este argumento cabe recordar que existe otra vía: usar menos energía. Reducir conscientemente nuestro consumo. Generar un sistema decrecionista donde haya más felicidad con menos cosas. Parece que esta visión está ganando adeptos en Japón, donde bastante gente preferiría no tener centrales nucleares aunque ello supusiera cortes de luz y reducir el consumo. Apaguemos la nuclear, encendamos la esperanza.