Bienvenido(a) a Crisis Energética miércoles, 07 diciembre 2016 @ 15:22 CET

Energía global 2011: el petróleo sigue estancado, auge del carbón

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Como sucede cada año por estas fechas, la petrolera British Petroleum (BP) publica su Statistical Review of World Energy, acompañado de una útil hoja de cálculo (fichero Excel, 1,3MB) con datos de consumo y evolución de las reservas desde 1965.

Ya en la introducción, el CEO de BP Bob Dudley nos recuerda que 2011 fue un año especialmente importante en lo tocante a la energía. La “Primavera Árabe” tuvo como consecuencia una importante disrupción del suministro de petróleo del norte de África, especialmente del petróleo libio. El terremoto de Sendai en Japón y posterior tsunami dejó fuera de combate a la mayoría de las centrales nucleares japonesas (tendencia que no solo no se ha revertido, sino que ha acabado con todas las centrales nucleares japonesas paradas actualmente). Como consecuencia del accidente nuclear y de los efectos del terremoto y el tsunami, las importaciones de petróleo y gas natural en Japón se han disparado.

Por otra parte, años de altos precios del petróleo están dando sus frutos con nuevo suministro de petróleo no convencional, especialmente en los Estados Unidos. Aunque las reservas probadas de petróleo han aumentado un 1,9% globalmente, el informe admite que "los largos tiempos de espera y diversas limitaciones en el acceso a ciertas regiones continúan creando desafíos para que el suministro pueda satisfacer la demanda a precios razonables". El gas natural no convencional, aunque todo apunta a que se trata de otra burbuja a punto de estallar, también ha sido protagonista en el último año, con las expectativas de la hidrofractura como método para aprovechar las reservas de gas de pizarra.

Aun así, el mundo en su conjunto consumió un 2,5% más energía en 2011 que en 2010, claro que la evolución del consumo ha sido dispar según la región. Mientras que en Norteamérica (Canadá, EE.UU. y México) el consumo aumentó un 0,3%, con los EE.UU. disminuyendo el suyo en un 0,4%, en Europa el consumo disminuyó un 0,5%, con destacados retrocesos en el consumo entre 2010 y 2011, como es el caso de Irlanda (6,1%), Austria (5,4%), Reino Unido (5,2%), Alemania (5%), Suiza (4,9%), Bélgica (4,5%), Portugal (4,5%), Dinamarca (4,3%), Finlandia (4,2%), Grecia (3,9%), Hungría (3,3%), Italia (2,6%) o España (2,2%). Al mismo tiempo, otros países europeos sí han aumentado su consumo, y de manera notable: Bulgaria (8%), Lituania (4,7%), Noruega (3,2%), Polonia (3,2%), Rusia (2,5%) o Rumanía (2,1%).

Por su parte, el consumo de energía aumentó en Centroamérica y Sudamérica en un 5,2% (destacando el aumento en Perú, de un 10,2%), un 4,3% en Oriente Medio, un 0,6% en África y un 5,4% en la zona asiática del Pacífico, donde destaca el crecimiento en Australia (7,2%) y China (8,8%) y el retroceso en Japón (5%).

En cuanto a la evolución del mix energético mundial, la gran noticia es que el consumo de carbón, tras siete años en los que el suministro del petróleo se ha mantenido prácticamente plano (en 2011 solo aumentó un 0,7%), sigue aumentando (un 5,4% en 2011) y supone ya el 30,34% del consumo global de energía primaria. El gas natural, pese a todo, solo ha aumentado su consumo en un 2,2%, frenado por el retroceso en el consumo en Europa (un 2,1% menor en 2011), la única región donde se ha consumido menos gas en 2011. Como era de esperar tras el fiasco de Fukushima y el parón nuclear japonés, la energía nuclear sigue perdiendo peso en el mix global, con un notable descenso del 4,3%.

En el capítulo de las modernas renovables, siguen los crecimientos importantes, con un crecimiento del 17,7% en el conjunto de eólica, solar, geotérmica y biomasa. Destaca el crecimiento de la energía solar (86,3%) y el de la eólica (25,8%). Pese a estas tasas de crecimiento, las renovables modernas suman tan solo el 1,59% de la energía primaria global (un 8,04% si sumamos la hidroelectricidad).

Crónica de ASPO X en Viena

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A continuación presentamos a nuestros lectores un informe (fichero PDF, 1,4MB) todo lo sucinto que ha sido posible, dada su extensión, sobre la X Conferencia Internacional de ASPO en Viena. Los organizadores del evento han informado que en unos 10 días la mayoría de las presentaciones estarán colgadas en la web de ASPO Austria. Les mantendremos informados de ello.

La asistencia a esta conferencia ha contado con unas 220 personas, una cantidad similar a la de ASPO VII en Barcelona, lo que podría indicar que la propia ASPO está también en su cenit particular de asistentes. Existe una cada vez más generalizada sensación de que el inevitable cambio de paradigma energético hará que los viajes lejanos para estas conferencias empiecen a perder clientes, aunque no se ha descubierto un método eficaz para sustituir el contacto humano directo y las charlas e intercambios “off the record” de este tipo de eventos.

Veremos cómo se van desarrollando los siguientes.

En la reunión interna de ASPO se mantuvo la presidencia de ASPO International en Kjell Aleklett de ASPO Suecia y de los miembros del panel internacional, que fueron resumiendo sus trabajos en cada uno de sus respectivos países.

Uno de los aspectos más curiosos y reseñables de la reunión interna de los miembros de ASPO de los diferentes países, es que en el orden del día figura formalmente la revisión de cuentas por parte del tesorero, pero ASPO International tiene un presupuesto fácil de manejar: cero Euros. Esto dice mucho sobre una organización capaz de haber agrupado hasta 30 organizaciones nacionales sin coste alguno y solo con voluntariado. Pocas ONG’s pueden presumir de este nivel de eficiencia en cuanto a actividad frente a coste monetario.

Aunque con carácter preliminar, pendiente de confirmación por parte de la Universidad de Aberdeen, se ha decidido que en principio, ASPO XI se celebraría en aquella ciudad escocesa (o bien en Edimburgo), que refleja muy bien el carácter petrolífero del Mar de Norte. En palabras del que puede ser el organizador, Euarn Mearns, todos los geólogos de las muchas industrias petrolíferas allí radicadas saben perfectamente lo que es el declive de los yacimientos en los que operan.

ASPO X ha estado presente en los medios de comunicación vieneses y había periodistas de medios internacionales en las conferencias haciendo preguntas a los ponentes.

La sensación es que el cenit del petróleo va tomando cuerpo de normalidad y aceptación. La presencia de representantes políticos austriacos en los actos de apertura y en las presentaciones son una muestra de ello, pero sigue habiendo importantes inercias sociales en los ciudadanos para seguir pensando y viviendo como si no lo fuese a haber o como si no fuese a cambiar nuestro modo de vida.

Ha habido una considerable presencia de gente joven que empieza a entender y a interesarse por el fenómeno del cenit del petróleo mundial y sus consecuencias.

Debido al gran número de intervenciones previstas, y la falta de tiempo, los organizadores han partido parte de las presentaciones en sesiones dobles simultáneamente, lo que ha obligado a los asistentes a elegir uno de los grupos. Afortunadamente, en ASPO España hemos contado con dos personas que nos hemos podido dividir el trabajo y las asistencias.

NOTA: Las transcripciones no son literales y no se debe responsabilizar a los nombrados automáticamente por posibles alteraciones que hayan podido deberse a la toma rápida de datos de los editores de Crisis Energética. Las próximas publicaciones aclararán más estos extremos y serán, esas sí, responsabilidad exclusiva de sus autores.

Nuestro futuro energético

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El Grupo de Energía y Dinámica de Sistemas de la Universidad de Valladolid mantiene desde hace ya unos meses un blog en el que sus miembros publican artículos y dan cuenta de sus actividades.

Recientemente han publicado un entrada con los resultados de un estudio sobre recursos energéticos mundiales y cómo se podría sustituir el petróleo. Este estudio es una mejora de otro anterior, ya reseñado en estas páginas. Sus autores son Margarita Mediavilla, Carlos de Castro, Iñigo Capellán, Luis Javier Miguel, Iñaki Arto y Fernando Frechos, y en su trabajo, estudian cómo sería posible una transición hacia una sociedad basada en energías renovables, utilizando estimaciones de agotamiento de los principales recursos energéticos utilizados actualmente (petróleo, gas natural, carbón y uranio).

Los resultados que arroja el estudio muestran que las limitaciones en el suministro de petróleo serán la primera restricción y la más relevante. Dado que ni el vehículo eléctrico ni los biocombustibles pueden ofrecer tasas de sustitución suficientes, los autores concluyen que "superar el declive del petróleo va a necesitar políticas mucho más ambiciosas que la mera sustitución tecnológica".

En su entrada del blog, Margarita Mediavilla presenta el borrador del nuevo artículo:

No tenemos una bola de cristal para ver nuestro  futuro energético, pero  hemos recopilado datos muy diversos y los hemos juntado en un modelo matemático simulado por ordenador. Un modelo de ordenador no es un oráculo, pero ese “recopilar datos diversos y ponerlos juntos” es un ejercicio muy potente porque permite mirar la realidad como desde una avioneta, desde arriba, con una perspectiva global; algo poco habitual en esta sociedad actual, tan compleja y tan especializada.

Hemos usado este modelo matemático para estudiar dos cosas vitales en nuestra sociedad: la energía y la economía. Juntamos los datos del crecimiento económico y la demanda de energía con los estudios de los geólogos acerca de las reservas de petróleo, gas natural, carbón, uranio y energías renovables.

El panorama que se ve desde arriba nos lanza un mensaje muy claro: esto no puede seguir como hasta ahora. No es el mensaje de siempre, no sólo decimos que esto no “debe” seguir porque es perjudicial para el planeta. No. Decimos, simplemente, que nuestros datos muestran que no vamos a continuar por este camino, no es posible. No tenemos petróleo para continuar con el crecimiento económico y los patrones de consumo de las últimas décadas. Algo va a cambiar en nuestra sociedad en esta misma década y de forma muy sustancial.

Lo que hemos aprendido del desastre nuclear de Fukushima Daiichi

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Mañana 11 de marzo se cumple un año del accidente nuclear de Fukushima. En realidad los accidentes nucleares que causaron el terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011 fueron múltiples, ya que hoy solo funcionan 2 de los 54 reactores nucleares del territorio japonés. Aunque la propietaria de la central nuclear de múltiples reactores en Fukushima Daiichi considera que los reactores están en parada fría, la situación dista aún mucho de estar controlada. El acceso y la monitorización de los tres reactores fundidos no es ni mucho menos completa. Las lecturas de temperatura incluso han vuelto a subir en las pasadas semanas, y no se conoce con exactitud el estado y situación de las barras de combustible fundidas dentro de los reactores 1, 2 y 3. Se teme además que un nuevo terremoto pueda afectar el precario estado de los edificios de los reactores, seriamente dañados, incluyendo la piscina de combustible gastado del reactor 4.

Coincidiendo con este aniversario, Greenpeace ha publicado un informe titulado “Las lecciones de Fukushima”. Este informe consta de una introducción a cargo de Tessa-Morris Suzuki, profesora de historia japonesa en la Facultad de Asia y el Pacífico en la Universidad Nacional Australiana y miembro del Consejo Internacional de Políticas de Derechos Humanos, en la que se analiza la tragedia de Fukushima desde el ámbito de los derechos humanos. En el primer capítulo, el profesor universitario David Boilley, presidente de la ONG francesa ACRO realiza una crítica del plan de emergencia puesto en marcha tras el accidente nuclear y de la política informativa del gobierno japonés. El segundo capítulo, escrito por el Dr. David McNeill, corresponsal en Japón para The Chronicle of Higher Education y colaborador de los periódicos The Independent y Irish Times, analiza las responsabilidades civiles en las que ha incurrido TEPCO, propietaria de la central y la intervención del gobierno para rescatar a la compañía eléctrica. Finalmente, el ingeniero Arnie Gunderson de Fairewinds Associates, analiza en el tercer capítulo los fallos sistemáticos que hicieron posible el desastre nuclear de Fukushima Daiichi, desde la influencia política sobre la regulación nuclear al desprecio por los riesgos nucleares.

El desastre de Fukushima Daiichi demuestra que la teoría de la industria nuclear sobre la seguridad de la energía nuclear es falsa. La evidencia histórica –Fukushima Daiichi, Chernóbil y Three Mile Island- demuestra que se ha producido un accidente nuclear importante aproximadamente una vez cada diez años. El patrón de los accidentes de reactores nucleares contradice el postulado de la industria nuclear de que tales eventos solo ocurren una vez cada 250 años.

La lección que se puede aprender una y otra vez de los accidentes nucleares es la siguiente: la evaluación de riesgos de la industria nuclear no tiene en cuenta el fracaso institucional, aunque el comportamiento de las instituciones implicadas y el de sus responsables son causas principales de los accidentes nucleares. Una sucesión de fallos institucionales sentaron las bases para el desastre de Fukushima Daiichi, incluyendo el sistema de autoregulación impulsado por la propia industria, el exceso de confianza de la industria, el desprecio intrínseco a los riesgo.

Los límites del crecimiento: crisis energética y cambio climático

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Informes Así se titula el número 117 de la revista Mientras Tanto.

Se compone de 6 artículos, escritos por Antonio Turiel, Roberto Bermejo, Hermann Scheer, Pedro Prieto, Ferran Puig Vilar, y Richard Heinberg con Michael Bomford.

Lo que he leido hasta el momento, me ha gustado tanto, que voy a adoptar este librito como el "catecismo" actualizado, para introducción de neófitos a la cuestión de la crisis energética.

También en esta revista, se puede descargar el documento "Sobre el pico del petróleo. Entrevista a Robert H. Hirsch, por Matthieu Auzanneau" (fichero PDF, 720KB), publicado en el número 115:
Desde su misma fundación, en las páginas de esta revista se ha insistido en la necesidad de llevar a cabo una transición energética hacia un nuevo modelo basado en fuentes renovables. La lista de razones para emprenderla se ha ido alargando en las últimas tres décadas: desde la evidencia del cambio climático generado, entre otros factores, por la combustión del petróleo y sus derivados, hasta el asco moral provocado por las diversas guerras imperialistas libradas para controlar su producción. A esas razones se ha añadido en los últimos años otra de mucho peso: la previsión de que el inicio del declive de la producción del petróleo puede estar cerca. Es convicción de quien esto suscribe que los atentados del 11 de septiembre de 2001 y las políticas occidentales posteriores tuvieron como motivación principal el temor a que el final de la era del petróleo abundante y barato provoque un escenario de película de terror, al menos visto desde la perspectiva de la upper class estadounidense y europea. La entrevista que publicamos a continuación es una buena muestra de dicha visión apocalíptica. Es obra del periodista francés Matthieu Auzanneau, que mantiene un blog alojado en el portal de Le Monde dedicado al tema del declive del petróleo. La entrevista3 fue publicada en dos partes el 15 de septiembre de 2010. El entrevistado es Robert L. Hirsch, que es físico de formación y fue responsable de la investigación sobre carburantes sintéticos del grupo Exxon. También secretario de energía en la Administración Carter, impulsor del programa norteamericano de fusión nuclear y alto dirigente de la RAND Corporation (el más importante Think Tank del complejo militar-industrial estadounidense). En la actualidad trabaja para la sociedad de «inteligencia económica» MISI Inc.,. En octubre de 2010 publicó, junto a Roger H. Bezdek y Robert M. Wending, un libro titulado The Impending World Energy Mess4 («El desorden energético mundial inminente»). James Schlesinger, el que fuera el primer ministro de energía de EEUU y secretario de defensa con Nixon y Ford, escribió el prefacio.

Extracción y demanda de petróleo y la crisis

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¿Cuál es la relación entre la evolución de la extracción y demanda de petróleo y la marcha de la economía? ¿Qué sucede cuando una extracción cada vez más cara y dificultosa convive con una demanda con poca elasticidad? ¿Son coincidentes las diversas etapas de la crisis, crisis subprime, crisis de deuda soberana, con la evolución del equilibrio petrolero?

A estas preguntas y algunas otras puede ayudar a responder este breve reporte del usuario Amadeus, "Crisis y Peak Oil" (fichero PDF, 553KB). En él Amadeus comenta un par de gráficas, una sobre la evolución de la demanda y la extracción de crudo entre 2003 y 2011, en la que se puede apreciar una primera fase de crecimiento de la extracción por encima de la demanda (hasta 2005), una moderación de este crecimiento de 2005 a 2007, y finalmente la incapacidad de la extracción para seguir a la demanda, que culmina en el pico de los 147$/barril de 2008. La crisis permite moderar la demanda en 2009, pero a partir de 2010 esta vuelve a superar la extracción.

La segunda gráfica muestra el diferencial entre demanda y extracción e ilustra un fenómeno ya esperado por muchos analistas del cenit del petróleo, una "escalera descendente" en la que los límites los pone la dificultad de hacer crecer la extracción:

Tanto la curva en la que se representa el diferencial entre la oferta y la demanda, como la que representa el diferencial acumulado, nos permiten visualizar como, cuando se produce el desfase negativo entre la oferta y la demanda de crudo, llega un momento en que tal desfase resulta insostenible, y ante la imposibilidad de que la oferta se incremente para corregir el desfase, la economía entra en crisis y la demanda de crudo desciende, hasta que la producción de crudo alcanza un nivel que es capaz de satisfacer de nuevo a la demanda, lo que se produce a niveles que permiten un ligero incremento posterior, que posibilita un nuevo periodo de crecimiento.

Los límites físicos y tecnológicos de la energía eólica

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Presentamos a nuestros lectores el resumen de un artículo científico escrito por Carlos de Castro, Margarita Mediavilla, Luis Javier de Miguel y Fernando Frechoso de la Universidad de Valladolid, acerca de los límites fisico-tecnológicos de la energía eólica: De Castro C. et al. 2011. Global wind power potential: physical and technological limits. Energy Policy. Doi:10.1016/j-enpol.2011.06.027

Este resumen ha sido confeccionado por los propios autores y se reproduce a continuación:

La mayoría de los trabajos previos publicados sobre el potencial de la energía eólica han utilizado metodologías bottom-up (de abajo a arriba). La idea es medir la velocidad de los vientos en miles de estaciones repartidas a lo largo del mundo. Con las estadísticas de estas velocidades se evalúa luego qué sitios son accesibles a los molinos y qué energía se podría extraer de ellos. Este es el llamado potencial tecnológico de la energía eólica.

A partir de él, otros autores han evaluado el potencial económico y/o sostenible, restringiendo el potencial tecnológico en virtud de barreras económicas y/o de criterios ecológicos, por ejemplo, no poner parques eólicos en parques naturales, o en sitios en los que económicamente no sean suficientemente rentables. Otros estudios añaden además restricciones temporales, en escenarios que se consideran realistas y posibles mediante las políticas adecuadas. Los resultados de estos estudios varían bastante, pero en los estudios más recientes podríamos hablar de una orquilla de 50-100 TW para el potencial tecnológico y de una orquilla factible tras las restricciones económicas, sostenibles y políticas de 1-7TW para antes del 2050. Por ejemplo, un escenario que mantuviera el crecimiento actual de la instalación de parques eólicos, nos llevaría a superar los 4TW de producción eléctrica para el año 2030.

En conclusión, la energía eólica parecía la fuente renovable ideal, y candidata principal, hacia una transición renovable factible y asequible desde las energías fósiles y nuclear, mitigando además los efectos del cambio climático.

Sin embargo, todos estos estudios tienen un fallo fundamental, resulta que las metodologías bottom-up ¡violan el principio de conservación de la energía! En realidad, desprecian la extracción de la energía cinética del viento que suponen los molinos eólicos lo que por encima del TW es un error grueso.

Así pues, nuestro estudio parte de la ley de la conservación de la energía (la potencia que se disipa en los vientos del mundo es aproximadamente constante). Tomamos estudios sobre la cantidad de esa energía total de todos los vientos en toda la atmósfera, para concluir que es de unos P0 = 1200TW. Calculamos cuanta de esa energía se disipa en los primeros 200 metros (la accesible a los molinos), unos 100 TW. Es obvio pues que no podemos extraer toda la energía eólica de todos los vientos del mundo, así que todos los estudios anteriores (decenas) están mal.

La crisis del EPR

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La web del Grupo de Estudios de Energía en la Sostenibilidad publica una nota acerca del informe del profesor de política económica Steve Thomas sobre el Reactor Europeo de Agua a Presión (EPR):

El EPR debía ser el mascarón de proa del renacimiento nuclear europeo, un diseño de generación III avanzada (generación III+) que incorporaría las enseñanzas de los accidentes nucleares de Three Mile Island y Chernóbil para obtener un reactor cuya seguridad estaría basada no tanto en los sistemas de ingeniería, sino en procesos naturales “pasivos”, y que incluía un espacio bajo el reactor para contener el nucleo en caso de que este se fundiese y atravesase la vasija de contención. Este reactor debería ser además más fácil de construir, operar y desmantelar.

Este informe ha sido traducido al castellano y al catalán por Josep Mª Gil y Miguel Muñiz, miembros del Observatori de l’Energia de Catalunya y del espacio web Tanquem les Nuclears – Nova Cultura de l’Energia.

¿Es posible una transición renovable en un mundo en decrecimiento económico?

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¿Son los biocombustibles, el coche eléctrico o las renovables son suficientes para compensar el cénit del petróleo?

¿El coche eléctrico supone un importante incremento del consumo de electricidad?

¿Las renovables son inviables a gran escala por los costes energéticos y económicos que suponen?

¿Es posible seguir con el crecimiento económico actual a pesar del cénit de producción de petróleo?

Estas son algunas de las preguntas que intenta responder un nuevo estudio realizado por Margarita Mediavilla, Luis Javier de Miguel y Carlos de Castro, del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Valladolid.

El estudio, titulado "Un modelo marco para la transición energética" (fichero PDF, 1,2MB) fue presentado en la 9th International Conference of the European Society for Ecological Economics realizada en Istambul a mediados del mes de junio.

En este artículo se estudia la transición hacia una sociedad no basada en combustibles fósiles y se ha construido un modelo basado en dinámica de sistemas para este propósito. El modelo usa datos de las estimaciones de agotamiento de recursos naturales energéticos (petróleo, gas, carbón, uranio), del crecimiento económico y de las demandas de energía. Bajo diferentes escenarios se estudia el efecto de diversas políticas de sustitución de combustibles fósiles, y se comprueba si son físicamente posibles. Los resultados muestran que el techo del petróleo va a ser la primera restricción y la más relevante, y no va a ser sencillo superarla. El vehículo eléctrico da lugar a ahorros interesantes, pero, si se quiere evitar el declive del petróleo, los ahorros obtenidos solamente con él son insuficientes. Las restricciones derivadas de sus características técnicas y de la disponibilidad de materiales para las baterías limitan su aplicación. Los biocombustibles se encuentran igualmente limitados por la cantidad de tierra fértil que requieren. Superar el declive del petróleo requiere políticas de ahorro mucho más ambiciosas que los biocombustibles y el coche eléctrico. Por otro lado, la producción de energía eléctrica no es un problema tan relevante a corto plazo comparado con el declive del petróleo. El modelo muestra que se pueden encontrar escenarios de transición relativamente optimistas si el crecimiento económico se modera y se realizan importantes ahorros de petróleo, habiendo todavía tiempo y capacidad para realizar una transición hacia un suministro de electricidad 100% renovable y compatible con la mitigación del cambio climático.

El modelo de dinámica de sistemas utilizado es según sus autores, relativamente simple, usando los datos del agotamiento de recursos energéticos, el crecimiento económico mundial y la demanda de energía. El estudio utiliza algunas asunciones relativamente pesimistas acerca del petróleo (pico del petróleo convencional y no convencional según ASPO entre 2005 y 2015 y picos para el gas natural, el carbón y el uranio según las estimaciones del Energy Watch Group alemán). En lo que respecta a las energías renovables, se ha estimado un crecimiento máximo menor que la actualidad (15% anual), llegando a un límite en algunos de los escenarios presentados a una inversión que representa el 0,5%  del PIB global. El límite físico a la implantación  de las energías renovables en cualquier caso es de 11TW en potencia real.

En el modelo presentado se exploran cuatro escenarios, un escenario con crecimientos económicos similares al de las décadas pasadas, un escenario de crecimiento con ahorro energético, un escenario de crecimiento moderado también con ahorro energético y un escenario de estancamiento-decrecimiento. En todos ellos se aplican políticas de sustitución del petróleo por electricidad, biocombustibles, incrementos de la electricidad renovable y ahorro de petróleo.

El resumen de los escenarios es el siguiente:

La crisis energética - texto de Malcolm Caldwell

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Me gustaría poner de nuevo en circulación este texto (fichero PDF, 393KB), que he encontrado por casualidad rebuscando entre mis libros viejos. Se titula, cómo no, "La crisis energética", escrito por Malcolm Caldwell, y es el tercer capítulo de un libro cuyo título original es "Socialism and the Environment". Lo que me pareció más interesante, es que se publicó en el año 1972, (1976 la versión en castellano). Por favor, cuando lo lean, ténganlo presente en todo momento: se publicó en 1972. En este ensayo se da un repaso general a todo el panorama energético, que como saben no ha cambiado en lo fundamental, desde aquellos años.

El autor introduce ideas como "el hombre de 100 watios", la energía animada (somática) e inanimada (exosomática), los “esclavos energéticos”, la relación directa entre consumo de energía y desarrollo económico... Es un texto muy rico en ideas. Al principio hace una breve introducción histórica del desarrollo de la sociedad industrial, gracias al uso masivo de los hidrocarburos fósiles.

El autor menciona la relación directa entre el consumo de energía de un país (consumo per capita en watts) y el nivel medio de vida. Desmonta la idea comúnmente aceptada, de que, con el tiempo, todos los seres humanos disfrutarán del confort proporcionado por la combustión masiva de hidrocarburos fósiles, y por la industrialización.

M. Caldwell presta mucha atención al carbón, y ofrece fechas del máximo de producción mundial, explicando que dicho máximo sería más temprano si el carbón fuera la principal fuente de energía (cuando la producción de petróleo entre en declive).

Otras ideas expuestas en el texto son:

  • La combustión de los hidrocarburos fósiles para producir energía, como uno de los usos menos deseables, para sustancias con tanto valor en la industria de la química orgánica.
  • La intervención del imperialismo en la apropiación y explotación de los recursos energéticos ajenos.
  • La posibilidad de que la producción de petróleo en EE.UU., excluyendo Alaska, esté ya en su máximo (1969), y que no se podrá afirmar hasta ¡5 años después!
  • Las predicciones para el cenit del petróleo mundial se establecían entonces entre los años 1990 y 2000.

A continuación hace un repaso a las otras fuentes de energía, distintas de los hidrocarburos fósiles, es decir, el Sol y el núcleo del átomo. Se centra principalmente en la energía nuclear, la cual desarrolla más a fondo: esto es otro punto de interés de este escrito, dada la situación actual en el debate nuclear. Cito una frase del texto: «Cuánto durará la fortuna humana antes de que haya un catastrófico accidente en una planta de energía nuclear, es tema de conjeturas». Otras fuentes exóticas también son revisadas, como la electricidad de los rayos y la energía geotérmica. Incluso una solución disparatada: evacuar humanos de la Tierra mediante los viajes espaciales.

Volviendo a la energía nuclear, dice que «la fusión sigue siendo una “religiosa aspiración”». En aquellos años, se decía que era imposible superar los obstáculos técnicos de la fusión, por lo menos hasta pasados 25 años. Como recordarán, en la primera década de este siglo, el proyecto ITER tenía un horizonte de 50 años. La fusión nuclear se aleja cada vez más… En cuanto a la fisión, las esperanzas de la civilización industrial estaban puestas en un tipo de reactor, llamado “autorregenerable”, pero no sé el estado actual de dicha tecnología.

Otra conclusión que el autor extrae de la forma de campana que tiene la curva de extracción:

Mucho antes de que se llegue realmente al máximo, en un plazo de unos 40 ó 50 años (probablemente antes si la demanda continua aumentando), los países más dependientes del petróleo, y especialmente los países más dependientes de las importaciones, tendrán que emprender una acción decisiva para asegurarse las reservas restantes e impedir que sus rivales accedan a ellas.

Al finalizar la lectura completa del texto, incluidas las notas, (que aportan mucha información), tal vez la conclusión más importante que se puede sacar, es que en los años 70 se realizó un importante trabajo de búsqueda de fuentes de energía alternativas, y el resultado fue que NO HAY ALTERNATIVAS.

Redacción CE: por un imperdonable despiste no habíamos colocado los enlaces al texto recuperado por Miguel Tovar, aquí va, con nuestras disculpas, "La Crisis Energética, de Malcom Cadwell" (fichero PDF, 393KB).