Bienvenido(a) a Crisis Energética lunes, 29 agosto 2016 @ 19:58 CEST

"No podemos esperar para poner fin a la adicción al petróleo"

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Estas palabras forman parte del discurso que dio ayer noche a la nación el presidente de los EE.UU. Barack Obama.

Dirigiéndose a todos los ciudadanos en su alocución, tristemente volvió a repetir lo mismo que su antecesor el Sr. Bush en la anterior crisis, ante la fulgurante escalada de precios y sus repetidos viajes a Arabia Saudí en su mandato.

Hoy, aunque las consecuencias de la última crisis económica-financiera-energética está aún en evolución, esta es la mayor catástrofe ecológica en la historia de los EE.UU. y quizás del planeta. Esto es lo que ha motivado que el presidente se dirija a la nación en estos términos tan angustios desde el famoso y triste salón oval.

El País nos ofrece este artículo al respecto:

La máxima de esta Administración ha sido siempre, por consejo del jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, la de no perder ocasión de convertir una crisis en una oportunidad. Se aprovechó la crisis económica para lanzar las reformas sanitaria y financiera. Se quiere aprovechar ahora la marea negra para acelerar la reforma de la energía. "Esta es la hora de asumir una política de energías limpias. No podemos esperar más para poner fin a la adicción al petróleo", dijo Obama.

Para cumplir ese objetivo, el presidente tiene que recuperar antes al menos parte del crédito perdido desde el accidente de la plataforma de BP. Para eso recurrió a la inusual comparecencia nocturna.

Los discursos desde el Despacho Oval (lee aquí el texto íntegro, en inglés) tienen, hasta en su puesta en escena, un dramatismo especial. El hombre que dirige los destinos del país se sitúa, desde la soledad de su escritorio de trabajo, frente a la cámara por la que se asoman millones de compatriotas en busca de orientación. La mayor parte de los presidentes utilizan ese método en momento de particular gravedad. George Bush habló desde el Despacho Oval tras los atentados del 11-S. John Kennedy lo hizo en medio de la crisis de los misiles de 1962. Ronald Reagan, tras el accidente del Challenger. Richard Nixon anunció desde el Despacho Oval su dimisión por el escándalo del Watergate.